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Opinion

Clima tenso en la Rosada por la inflación indomable y un gabinete bolsa de gatos

*Por Jorge Joury

 

Después de la bofetada de marzo con el 2,3% que le propinó a los bolsillos la bestia negra inflacionaria, el Gobierno se ve obligado a cambiar el paso frente a un clima social que le es adverso. Se acabó el cuento del 15% de perspectiva anual para ponerle moño a las paritarias. No lo dirán en voz alta, pero ahora la Casa Rosada tiene una meta para el resto de 2018, para que el alza del Índice de Precios al Consumidor (IPC) no supere el 20%. Y que, al final del ejercicio, pueda mostrar ante la sociedad que este año la inflación bajó al menos 5 puntos contra 2017. En medio de peleas y herido en un ala, pero dispuesto a barajar y dar de nuevo, el equipo económico se concentrará mes a mes para que, desde mayo, el alza de precios esté controlada cerca del 1% promedio, algo que nadie puede asegurar que vaya a ocurrir después de tantas promesas fallidas.
La consigna es no blanquear el cambio para que los gremios no se vengan a la carga en las negociaciones salariales, pero es casi imposible, como taparse con la frazada corta. Nadie va a querer negociar menos del 20% y con clausula gatillo. Pero ya la dupla Mario Quintana y Gustavo Lopetegui lo confió en reuniones que tienen con poderosos empresarios.
El nuevo pronóstico es también ambicioso: tendría que bajar drásticamente la inflación para cumplirlo. Si los ajustes retroceden al 1,5% mensual, el índice anual sería del 22,5%. Casi como el de 2017. Pero eso quien lo asegura, si cada vez que aumentan la nafta la suba se traslada a los precios. El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger tubo que hacer malabares para justificar por qué los precios están por arriba de la meta definida por el Gobierno. Aseguró que si no logra una disminución del ritmo de aumentos en mayo, subirá la tasa de interés.
En medio de este clima denso, Nicolás Dujovne detonó otra bomba. Se incorporó a la larga lista de funcionarios con escándalos patrimoniales. Según reveló la revista Noticias, el titular de Hacienda formalizó la tenencia de unos 20 millones de pesos.El ministro habría ingresado al blanqueo en agosto de 2016, cinco meses antes de incorporarse al Gabinete de Mauricio Macri. En ese momento, sin embargo, ya ejercía funciones públicas como asesor del senador radical Luis Naidenoff. Además era columnista económico en varios medios y director del Banco Patagonia.

PASES DE FACTURA EN LOS DESPACHOS

Hoy son 13 millones de ciudadanos, el 30% de la población nacional que aparece ya en los análisis teóricos y en la vida cotidiana, como los afectados principales de las políticas nacionales, muchos de ellos sostenedores de Cambiemos en el ballottage del año 2015.
El desmadre de los precios es una pesadilla para la Casa Rosada. Hizo fue reavivar viejas peleas en el equipo de ministros. Los rumores de pasillo dan cuenta de duras acusaciones y también se responsabilizan mutuamente por el rebote de la inflación.
Uno de los ejemplos se lo puede encontrar en el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger, que culpa a Mario Quintana de exacerbar la expectativa con los cambios de diciembre. El BCRA tenía la insostenible pauta inicial del 10%. Pero Quintana no baja la guardia y contragolpea en privado. Recuerda que el directorio del Central es el responsable político de contener la inflación. Y también le pasa factura a Sturzenegger en torno a que las metas de diciembre fueron aprobadas por Macri. El jefe del Central protesta en privado, pero aceptó todas las órdenes de Balcarce 50 : redujo las tasas y -contra lo que pregonaba- intervino en el mercado y empezó a utilizar al dólar como ancla antiinflacionaria.
El ministro de Producción Francisco Cabrera por su parte, levanta el dedo acusador hacia los empresarios. Transmite lo que dice el Presidente. O sea, el enojo con los hombres de negocios locales, porque -dice- no apoyan explícitamente a la Casa Rosada. Lo cierto es que hay palos para todos. Pero nadie en el Gobierno hace una autocrítica sincera.
El calentamiento de los precios es fruto de las propias decisiones de los funcionarios: el déficit fiscal sigue al tope y fue el Gobierno el que produjo en forma simultánea tarifazos, subas de impuestos, una devaluación del 15% y, encima, incesantes aumentos en las naftas.

LA EPOPEYA DE LLEGAR A FIN DE MES

Pero, más allá de la inflación, varias consultoras comenzaron a revisar a la baja el nivel de crecimiento para este año. Un informe del economista Daniel Artana, de FIEL, señala que, más allá de los datos “auspiciosos” de los últimos meses (alza del PBI del 2,9% en 2017 y del 4,1% en enero, aumento de la inversión al 20,5% del PBI, mejoras en industria y construcción en febrero), “hacia adelante habría algunas dificultades que harían difícil alcanzar un crecimiento del 3% durante el año”.
Apuntó, en primer término, al impacto de la sequía, que provocará una caída de la cosecha del 20%. Y al probable aumento de la tasa de interés por parte del Banco Central, si no cede la inflación, para que no se aleje tanto de la meta del 15%. “Un endurecimiento relativo [de la política monetaria] podría bajar la inflación, pero también afectar algo el ritmo de crecimiento”, concluyó. Las velas están prendidas para que Brasil , principal cliente, no sienta el impacto político y confirme una expansión del 3%.
El “no llego a fin de mes”, es una frase que recorre casi todos los hogares. Tampoco casi ni se ven changuitos llenos de mercadería en los hipermercados. Sin embargo, el Presidente insiste en que lo peor ya pasó”. Y promete que después de julio se terminarán los tarifazos y seremos todos felices. Son pocos los que le creen. El “gradualismo” de Cambiemos ha sido un látigo implacable con los bolsillos de la gente, principalmente con la clase media que en gran parte le dio un voto de confianza. Un ejemplo de como el ajuste castiga a los hogares, en los primeros dos años de la era macrista, hay que buscarlo en las empresas de luz, gas y agua, que se posicionaron como las grandes ganadoras, ya que subieron las tarifas en el orden del 1.500%. Desde comienzos de 2016, el incremento acumulado promedio en la boleta de energía eléctrica fue del 920 por ciento, del 930 por ciento en gas natural y 683 por ciento en agua. En materia de transporte, se registraron subas del 455 por ciento en peajes, 224 por ciento en el boleto del tren, 207 por ciento en colectivos de corta distancia y un 66 por ciento en subtes. Esos números fueron suministrados por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda para advertir que el peso de la boleta de los servicios públicos en el salario mínimo creció en el país muy por encima de la media de la región.
El fuerte aumento de los servicios públicos por parte del Gobierno y el retraso relativo de los sueldos hizo subir exponencialmente el peso de los servicios en los ingresos mensuales. Desde 2015, la incidencia de los servicios públicos sobre el salario mínimo pasó del 6 al 21 por ciento. Así, Argentina pasó de estar última cómoda, al tercer lugar en esa escala. El informe de la Undav marca que el primer puesto en peso de los servicios públicos sobre el salario mínimo es para Venezuela (33 por ciento), seguida de Chile (23 por ciento). Le sigue la Argentina y después Brasil y Ecuador (19,0), Perú (18,0), Colombia (17,0) y Uruguay (14,0). En 2015, en Argentina ese indicador estaba en el 6 por ciento, seguido por Uruguay (9,0). En el primer puesto estaba Chile, con el 26 por ciento.
El incremento del peso de los servicios públicos sobre el salario mínimo (y sobre el salario en general) tiene como contrapartida la reducción de la incidencia del consumo en bienes y otros servicios. Es decir, la caída del consumo en el mercado interno, que afecta a comercios, productores e industriales locales. Desde la óptica del fabricante, esa restricción de las ventas se ve agravada por el ingreso de importaciones. En términos presupuestarios, está previsto que la reducción de los subsidios a los servicios públicos (que explica la suba de las boletas) permita la baja del peso de esa partida sobre el PBI del 2,3 al 1,6 por ciento este año en relación a 2017. Los combustibles también treparon un 35% en los últimos siete meses y esa suba se trasladó a las góndolas.

EL NUEVO FENOMENO DE LAS COMPRAS ON LINE

También se advierte un fenómeno nuevo.Internet se convirtió en una herramienta clave que influye en la decisión de compra de los argentinos conectados. Según un estudio realizado a pedido de Google por Kantar TNS, 7 de cada 10 consumidores investigan online antes de realizar una compra y 9 de cada 10 considera que su compra final fue influenciada por la investigación online previa.
El sector del supermercadismo, uno de los que más padece el achicamiento de los gastos familiares, advirtió que Carrefour no es la única empresa que se considera en problemas de rentabilidad. La situación de baja rentabilidad y en algunos casos de rentabilidad negativa es un fenómeno que está sacudiendo a todo al sector en general. Más allá de problemas de costos o de competencia por parte de comercios informales, en el eje del conflicto está el alicaído mercado interno por la baja recomposición del salario real y de las jubilaciones el año pasado frente a la pérdida de 2016 y las malas perspectivas para el poder adquisitivo que se esperan en 2018.
Según la consultora internacional Kantar Worldpanel, los hogares de menores recursos destinan entre el 20 y 25% de sus ingresos al pago de las facturas de servicios públicos. “Es uno de los principales motivos de por qué el consumo masivo no termina de despegar. Sumado a lo que gastan en vivienda, salud y educación, el ingreso final y disponible para el consumo termina siendo bajo”, se plantea desde esa empresa.
El director de Scentia, Osvaldo del Río, coincide con estos números. De acuerdo a sus estimaciones, en una familia tipo (dos adultos y dos menores) de la base de la pirámide, cuando dos integrantes utilizan el transporte público destinan a ese rubro el 20% de sus ingresos mensuales. Sin embargo, también señala que las tarifas son una variable más, además de la inflación y las paritarias que demoran en cerrarse.
En tanto, Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo, calcula que son los estratos medios los más golpeados por el aumento de los precios regulados, ya que los sectores bajos tienen a su favor la tarifa social.
Además, contextualiza que durante la convertibilidad, cuando estaban dolarizadas, el peso de las tarifas en el IPC era equivalente al 8,6%, mientras que a fines de 2015 apenas llegaban al 2%. En la actualidad, dice, el gasto en gas, electricidad y transporte representa un poco más del 7% del ingreso.

EN 7 DE CADA 10 HOGARES RECORTARON GASTOS

Según la consultora Ipsos, “7 de cada 10 argentinos han recortado gastos en los últimos meses”. En una encuesta realizada por dicha firma se señala que el 37% de los encuestados afirmó ajustar gastos en alimentos, un 50% en artículos del hogar y un 72% en compras en ropa y accesorios, todos productos característicos de los hipermercados.
Paralelamente, los economistas destacan que además de la baja del consumo hay otro fenómeno igual de importante que fundamenta la crisis en los hipermercados. Tiene que ver con un cambio en los hábitos de compras. “Más allá de la cuestión estructural producto de 3 años consecutivos con caídas del consumo, la gente dejó de visitar los hipermercados para apelar al mayorista y a los chinos. Esto se explica por la racionalización de la compra y la búsqueda de segundas y terceras marcas que son propias de los mayoristas.
Kantar Worldpanel registra que los hipermercados perdieron más de 106 mil hogares compradores en los últimos tres años, pasando de representar el 15,3% de la participación en la facturación de la canasta de consumo masivo al 13,6%. Al mismo tiempo, sufrieron una caída en la frecuencia de compra pasando de cada 15 a 16 días, lo que implica principalmente perder el 11% de las ocasiones de compra.
En la misma dirección se manifestó el director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), Juan Vasco Martínez, al considerar que “la situación de baja rentabilidad es un fenómeno que está atravesando al sector supermercadista en general”.
Producto de esta crisis que atraviesa el sector, en enero de 2018, las estadísticas públicas registraron una pérdida de 3.783 puestos de trabajo, lo que representa un caída del 3,9% interanual, que se suma a la caída del 1,8% interanual anotada en enero de 2017.
Incluso la propia cadena Carrefour comunicó que la medida se produce “por la compleja situación económica que está atravesando tras tres años de pérdidas”. Pero en contraposición con la evidencia de los índices de consumo, el Presidente Mauricio Macri volvió a negar la realidad y dijo que está trabajando para combatir la evasión de cadenas “ligadas a supermercados chinos, que son una competencia desleal y atentan contra el Estado. Si no se tributa ni se pagan los impuestos no se puede sostener la educación pública, la sanidad y la seguridad”. Habrá que revisar que manual de economía lee Macri para tener percepciones tan precisas. Lo grave es que por ahora no se observa la posibilidad de encontrar luz al final del túnel.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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