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Opinion

En tiempos de bolsillos flacos y guadaña, ofenden la mentira y el baldío de Dujovne

*Por Jorge Joury

 

Todo mal en la Argentina de “lo peor ya pasó”. El ministro de Economía Nicolás Dujovne vive en una mansión que tributa como terreno baldío.“Ay ay ay que risa que me da… si vive en un baldío que le den un plan social”, le cantaron organizaciones sociales en la puerta de su caserón en el barrio de Belgrano (FOTO). También le instalaron una mesa en la calle con una cacerola comunitaria. Dujovne fue escrachado porque si bien disfruta de una mansión de 282 metros cubiertos, distribuidos en tres plantas, la propiedad está registrada en la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) de la Ciudad de Buenos Aires como un terreno baldío. Habitar un descampado le ofrece al funcionario un importante beneficio impositivo ya que abona apenas 2.458,11 pesos mensuales de ABL e impuesto inmobiliario. La cifra es significativamente inferior a la que correspondería si hubiera declarado correctamente la propiedad. En ese caso, le tocaría tributar 6.500 pesos. Esta es otra de las trampitas que se ventilaron del hoy súper ministro y van… Su primer escándalo fue al tomar estado público que evadió impuestos de su empresa extranjera Florentine Global e ingresó al blanqueo de capitales por $ 20,1 millones, pocos meses antes de asumir como ministro de Hacienda. En esa época, Dujovne tenía un patrimonio de $97 millones y era consultor económico, asesor de un senador radical, columnista en diferentes medios e integraba el directorio del Banco Patagonia. Se lo solía ver por el canal TN haciendo de ladero del periodista Carlos Pagni y tomando wisky frente a las cámaras.
Luego también se supo que con fondos del Estado, llevaba una vida de faraón. Utilizaba aviones privados con un costo que supera los 170 mil pesos para vuelos de cabotaje, organizaba comidas en su casa a razón de 3 mil pesos por comensal y encargaba alfajores de la marca Chocoarroz, en tanto, su jefe de Gabinete, Ariel Sigal, se descubrió que gastó más de 5 mil dólares en una cena.
Esta buena vida de Dujovne que desata el repudio popular, no condicen con los postulados que el presidente Mauricio Macri suele enfatizar ante sus colaboradores, dando cuenta que la austeridad debe ser una prioridad en su gobierno. Sin embargo, parece ser que esa directiva no llegó justo al ministerio que debe ocuparse del gasto.
Son demasiadas torpezas y un mal ejemplo para un país en emergencia donde se pronostica una inflación anual que puede llegar al 30% y un dólar que se fue a la banquina. Y para colmo de males, el Gobierno no deja de meter la pata con cuestiones muy sensibles. Ahora se supo que obligó al FMI a esconder bajo la alfombra el rigor del ajuste que está por venir. Pero como la mentira tiene patas cortas, la maniobra se filtró. Los técnicos del organismo internacional habían expresado por escrito que Argentina “va a caer en recesión en los próximos meses” cuando vaya cumpliendo las metas. Pero por sugerencia de la Casa Rosada suprimieron ese párrafo de la declaración oficial. En ese paper figuraban conceptos descarnados como que en los próximos meses “la economía se desacelerará” y “el desempleo subirá más rápido de lo previsto”.
Aunque no lo dirán en voz alta, los técnicos del laboratorio de Cristine Lagarde adelantaron que se vienen tiempos muy duros para la Argentina, con una pronunciada caída de la actividad económica. Tal vez estas precisiones que se omitieron para no sembrar más angustias en la población, tengan que ver con que por primera vez en la historia, el FMI asignó una suma adicional de 30 mil millones de pesos para reforzar el gasto social, ya que habrá que atender la inseguridad alimentaria en las zonas más pobres, donde ya se observa el desborde de los comedores y merenderos.
El economista Arnaldo Bocco, quien fue uno de los directores del Banco Central cree que las futuras medidas impactarán fuertemente en la clase media, que será la que pague el costo más grande. Los argentinos ya estamos curados de espanto frente al desafío cotidiano de domar las incertidumbres, pero lo cierto es que para cumplir con las metas del FMI, Macri deberá pasar la guadaña por todas las provincias, llámese peronistas y también, a las jurisdicciones gobernadas por el macrismo y sus aliados radicales, además de municipios importantes de Cambiemos.
El acuerdo con el Fondo le permitió al Gobierno poner una pausa a un mes de vértigo. No es poco, aunque casi nadie dudaba de que la asistencia se concretaría. Pero la tranquilidad está lejos de ser un remedio perdurable. El horizonte económico, político y social seguirá midiéndose en horas y días. Una prueba es que el Banco Central sigue saliendo a vender reservas para que no se le escape el precio del dólar.
Por debajo de la superficie de las urgencias financieras, es notorio que se libra una carrera entre bomberos y piromaníacos de la conflictividad social. En ese terreno el Presidente deberá demostrar buen pulso para evitar que se ponga en riesgo la paz interior.
Donde ya existe una presunción contundente del volumen del ajuste que viene, es en el golpe que sufrirá la inversión pública durante el primer trimestre. Incluso antes del acuerdo con el FMI y pese a una inflación anual del 25%, hubo un recorte de $ 6.200 millones contra el mismo período del año pasado, según números de Asap, una organización dedicada al estudio de las cuentas del Estado. Será tal vez por esta fotografía que la Cámara de la Construcción puso el grito en el cielo advirtiendo que se pueden perder 430 mil empleos.
Otro de los que volvió al centro de la escena a tirar pálidas, es el economista PRO Carlos Melconián. “Veo venir al FMI de siempre. Creo que se terminan las políticas pseudopopulistas. A partir de ahora, pechuguita con puré de calabaza”, dijo el ex presidente del Banco Nación, en una conferencia que brindó en el Rotary Club. También consideró que en 2003 el dólar cotizaba a 3,70 pesos, lo que actualizado según la inflación lleva “el dólar de hoy a 41 pesos”. “Tenemos una tragedia fiscal. Si ustedes me preguntan en cuánto se arregla esto, no tengo idea. Muchos años, a menos que una devaluación e inflación licúen todo. Es muy complicado bajar 13 puntos de gasto fiscal sin una explosión. El plan que presentó el ministro –Nicolás– Dujovne baja 2 puntos en 5 años. Es una fantasía lo que estamos viviendo en términos de reforma tributaria”, agregó el economista echando más nafta al fuego.
Melconian hizo una lista de lo que considera errores de gestión económica de Cambiemos. “La primera cuestión es el financiamiento del agujero con deuda externa, que es un problema. Es un problema porque estamos consiguiendo dólares para un déficit en pesos”, dijo y agregó que “segundo, a la cuenta corriente se le contestó con el tipo de cambio flotante e incorporamos metas de inflación sobre la base de que íbamos a tener lluvia de dólares” y “cuarto, el Fondo de Reparación Histórica para los jubilados, que fue una maniobra pseuprogresista innecesaria”.
Otro tema que seguramente levantará olas en lo inmediato, es el sendero alcista de las tarifas. No hay que olvidar, que el acuerdo firmado entre las distribuidoras es que los mayores costos deben ser trasladados a precios de los consumidores. Si el gobierno cumple con este contrato el gas en octubre debería aumentar el 50%, con lo cual se vuelve a producir un conflicto en el Congreso. Si el gobierno otorga este aumento, estará en problemas porque subirá el índice de precios y comprará un conflicto político. En cambio si el aumento no opera, deberá incrementar los subsidios y romper contrato con privados lo cual impacta en las inversiones futuras y por carácter transitivo no cumple con las metas del FMI.
Con los 50 mil millones de dólares de respaldo Argentina se asegura por ahora no tener una crisis financiera ni cambiaria. Pero hay que evitar que se enciendan más luces rojas. En la medida que ese dinero se use para financiar especulación o más fuga de capitales y no para empujar hacia arriba la actividad productiva, el problema fiscal a futuro se agravará porque habrá que pagar más servicios financieros, y por lo tanto, aún bajando el déficit primario, el déficit total volverá a crecer. El buen ejemplo en tiempos de austeridad, debe venir de arriba hacia abajo. Sería aconsejable que el ministro Dujovne tome nota.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas

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