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¿Macri se animará a un mani pulite?

*Por Jorge Joury

En la Casa Rosada en un primer momento se tomó el escándalo de los cuadernos con cierta euforia. El motivo fue que sacaba de foco a la crisis económica. Pero duró poco esa sensación. La depresión terminó derrumbando a los funcionarios, conscientes del “dolor” del Presidente por la situación judicial que atraviesa su primo Angelo Calcaterra. No obstante, para disipar dudas se hizo conocer al periodismo el “compromiso” del Gobierno por “no tapar a nadie”. “El ejemplo debe empezar por casa”, fue el consejo de Durán Barba. Luego la situación se tradujo en febriles reuniones destinadas a diseñar una estrategia política. Preocupa el posible efecto cascada del espinoso caso por la determinación de Calcaterra de asumir el papel de arrepentido. Se teme que el coletazo sea utilizado por la oposición y que termine salpicando hacia lo más alto del poder. No hay que olvidar que la familia Macri vivió siempre de la teta del Estado y ahora esto plantea una serie de dudas sobre hacia donde puede llegar a explotar el denominado Gloriagate.
Si Calcaterra dijo que puso dinero para las campañas 2013 y 2015 porque se lo pidieron desde el kirchnerismo. Es probable que ahora la oposición retruque, mandando la caballería hacia la campaña 2017 de Cambiemos, donde se desató la tormenta de los aportantes truchos.
Calcaterra en su declaración no fue muy creíble. No habló de coimas para evitar una pena mayor y admitió haber puesto sumas exiguas, de entre 100 y 200 mil dólares para que no le corten el flujo de las obras públicas de sus empresas. Evidentemente, la estrategia es mostrarse como víctima de una extorsión.
Frente a este escenario de millones de dólares de todos los argentinos que sobrevuelan por el cielo oscuro de la corrupción, habrá que ver hasta donde el Presidente está dispuesto a terminar con ese estigma de sospechas. Pegan sobre su propio gobierno y su familia. Si en realidad decide convertirse en el impulsor de un verdadero mani pulite argentino, sería inédito. Y es probable que el futuro lo premie estampando su nombre en el cuadro de honor de la política y lo lleve como tiro hacia la reelección en 2019. Ese sería el mejor pasaporte para anunciar que el cambio llegó. Si no lo hace, perderá la oportunidad histórica que los argentinos vuelvan a creer en la política.

EL GRUPO TECHINT EN LA CRESTA DE LA OLA

La ruta que empiezan a recorrer los cuadernos, también es muy funcional para los inversores que no quieren que Cristina Kirchner vuelva al poder. Pero el inconveniente es que además enreda a muchos de los que tienen esa aspiración. Techint es la empresa modelo del macrismo, al que pobló de funcionarios. Entre ellos están el secretario de Empleo del ministerio de Trabajo, Miguel Punte; Javier Ibáñez, del Inti y el titular de Enarsa, Mario Dell’Acqua, que viene de Aerolíneas.
Isolux hizo negocios sospechados con la familia del presidente. Javier Sánchez Caballero era su amigo y está preso por el presunto pago de coimas que hizo a través de la empresa que fundó su padre Franco Macri.Comentan que el mundo empresario está aterrorizado porque se corrió el rumor que el juez Bonadío cuenta con fotos, videos y escuchas que los comprometen. Por eso todos admiten culpas, aunque de menor dimensión para sacarse el fardo de encima.
Y como si esto no bastara, la historia sumó en las últimas horas otra explosión que hace crujir al mundo de las empresas más poderosas del país. Se trata de la detención de Héctor Alberto Zabaleta, uno de los hombres de extrema confianza de Paolo Rocca, el CEO y alma mater del Grupo Techint.
Zabaleta, de 72 años, fue detenido por la Policía Federal por orden del juez Claudio Banadio en su domicilio particular. Ex director de administración de la empresa de aceros, Zabaleta sería el “Héctor” que aparece en los cuadernos de Oscar Centeno, el ex chofer de Ricardo Baratta, mano derecha de Julio de Vido y acusado de recaudar las coimas. Zabaleta fue liberado el martes, al convertirse en un nuevo arrepentido en la causa. Brindó nombres de otras personas comprometidas.
Las fuentes revelaron que Zabaleta negoció con el fiscal Carlos Stornelli las condiciones para convertirse en imputado colaborador, el mismo camino elegido hasta ahora por los acusados Angelo Calcaterra, Javier Sánchez Caballero y Juan de Goycochea. Luego, Bonadio homologó el acuerdo.
Zabaleta es investigado por un equipo de fiscales de Milán desde hace dos años. Le atribuyen ser el administrador del dinero negro de Techint, no solo en Buenos Aires sino en el mundo, a través de cuentas suizas y sociedades offshore, y lo vinculan a pagos de coimas en Brasil. Llamativamente también figura en el expediente del caso Skanska en 2007. Todo parece indicar que era el supuesto encargado de pagar retornos a funcionarios de La Pampa para garantizar el negocio del acueducto en el río Colorado.
A lo largo de 2008, según uno de los cuadernos de Centeno, Baratta fue nueve veces –entre abril y diciembre- hasta el edificio del Grupo Techint en la calle Della Paolera, en Retiro. Allí retiraraba “un bolso”, “un paquete”, primero sin detalles de sus contenidos, luego Centeno hablaría de “dividendos”, de los “dividendos del mes”, de “paquetes con dinero”.
Esos bolsos iban casi siempre, según reveló Centeno, a un solo lugar: Uruguay 1306, el edificio donde está el departamento de Recoleta que compartían Néstor y Cristina Kirchner. Los recibía el ex secretario de Néstor, Daniel Muñoz, quien murió en 2016.

CRUJE TODO EL SISTEMA POLITICO

La olla que destapó el remisero Centeno nos enfrenta a la realidad más oscura: la financiación de la política y una serie de delitos asociados como manipulación de licitaciones, sobreprecios en la obra pública, blanqueo de dinero, sustitución de identidades y enriquecimiento ilegal de funcionarios. A criterio de los observadores, los cuadernos abren la puerta de un proceso de posible alcance masivo, que originado en la justicia termine derrumbando a buena parte del sistema político-económico,motores de un mismo engranaje.
La explosiva noticia le ha servido a Cambiemos para sacar del foco las subas de tarifas y los aportes oscuros a la campaña oficialista bonaerense. Una sucesión de desatinos que venían derrumbando la imagen de Macri y de gran parte de su gobierno. Pero nada de eso desapareció. La gente está desencantada de la política. Nadie puede prever ahora las consecuencias de esta suerte de Lava Jato criollo, que, por primera vez, involucra de verdad a buena parte de los pesos pesados del establishment nacional y que, incluso, ya tiene preso al principal ejecutivo de una empresa que fue de la familia Macri.
Sacando cuentas, hasta ahora la más golpeada ha resultado ser Cristina Kirchner. Hasta hace poco más de una semana había cola de dirigentes para sacarse una foto con ella, pero hoy eso se ha revertido a la luz del escándalo que destapó el chofer Centeno.
Aunque no se lo confiese en voz alta, en el Gobierno no quieren a Cristina presa, pero si sueñan que llegue averiada para la competencia electoral, sería la manera más eficaz de dividir al peronismo.
Por eso, Macri y Peña escucharon a su guardia pretoriana y decidieron evaluar seriamente la rápida puesta en práctica de una estrategia tendiente a aprovechar la ventana de oportunidad que ofrece la nueva situación. El objetivo es doble y de difícil concreción. Por un lado, sostener la ventaja que le dio el golpe al kirchnerismo propinado por los cuadernos en momentos en que Cristina empezaba a recuperar fuerzas. Por otro, evitar que una caída en desgracia de la ex presidenta de excluirla de la carrera presidencial construya una oposición panperonista, con chances de convertirse en alternativa de gobierno en 2019. Más aún frente a los meses difíciles en lo económico que se avecinan y que al Gobierno no le traerán, precisamente, fortaleza política ni adhesión social.

NO SE PUEDE FRENAR LA CANDIDATURA DE CFK

Si se avanzara con el desafuero de Cristina Kirchner en el Senado, si se la juzgara, condenara y encarcelara, aún así la ex Presidenta podría ser candidata en 2019 desde la cárcel. En ese análisis coinciden distintos constitucionalistas. La explicación es que para impugnarla como candidata, debería haber una condena firme y definitiva, mientras que acá existe el antecedente de Carlos Menem, a quien buscaron inhabilitar para competir pero la Corte Suprema dictó jurisprudencia y desestimó el intento.
Frente a este cuadro de situación, el plan maestro de la Casa Rosada es maximizar la puesta en marcha de un proceso de limpieza de la política que dé alguna certeza de que no habrá vuelta atrás en la Argentina.
El peronismo federal o dialoguista, tiene en claro que es muy probable que buena parte del tercio duro cristinista del electorado no abandone a su jefa, ni aún ante las pruebas más contundentes que brotan desde Comodoro Py.
Al Gobierno este cuadro de situación le ha servido para poner contra las cuerdas al peronismo para que se convirtiera en ley el proyecto de extinción de dominio y que permita recuperar el dinero que le robaron al Estado. También lo intimaron a que si no vota el desafuero de Cristina al menos se avenga a permitir que se allanen sus domicilios y sus despachos.
Al mismo tiempo, la estrategia busca dificultar los intentos de unidad peronista dándoles cierto reaseguro para su reelección a varios gobernadores justicialistas a los que aspira a destronar el socio con más presencia territorial de la coalición oficialista, la UCR. Los casos de Córdoba y Entre Ríos son un complejo banco de pruebas hacia adentro y hacia afuera de Cambiemos.

LAS HERIDAS DE LA GOBERNADORA

En el complejo escenario aún falta cerrar las heridas que dejó el escándalo de los aportes irregulares bonaerenses. En La Plata, aún duele la orfandad que les hicieron sentir desde la Casa Rosada. Algunos dicen que la reunión del viernes pasado entre Vidal y Macri mejoró el clima.
Lo cierto es que por ahora los cuadernos revelan en gran parte la corrupción de la administración anterior. Habrá que ver si una ola de arrepentimientos no aporta datos que puedan tocar a funcionarios del actual gobierno, tanto por obras de su gestión local como por otros aportes irregulares a campañas electorales.
En lo inmediato, Macri se mostró públicamente decidido a apostar fuerte por este aparente mani pulite argentino. Para justificar que no se trata solo de apariencias, en el oficialismo cuentan que, aunque ya la noche anterior sabía y les había anticipado el miércoles a algunos de su entorno íntimo de las detenciones y allanamientos que haría Bonadio, su primo Ángelo Calcaterra fue uno de los sorprendidos cuando la policía arrestó a Javier Sánchez Caballero, ex gerente general de la que fue su compañía constructora, luego de que se la cedió la mismísima familia presidencial.
Algo habrá cambiado de verdad si, como nunca antes había ocurrido en episodios de corrupción en la Argentina, el caso de los cuadernos va a fondo y pone al desnudo la trama oscura que ha unido al poder en todas sus expresiones a lo largo de décadas. La construcción de un nuevo orden más transparente es un desafío mayúsculo y casi impensable para un presidente que viene de las entrañas del establishment. Si está dispuesto a tomar el bisturí e ir hasta el hueso, caiga quien caiga, pasará a la historia y tal vez pueda ser recuperada para las arcas públicas parte de la lluvia de millones de dólares que se robaron los corruptos.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico esjorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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