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Macri quiere evitar un incendio antes de fin de año y piensa en Lavagna o Blejer

*Por Jorge Joury

En la Casa Rosada el rumor que recorre los pasillos con inusitada fuerza, es que no pasa de diciembre la fecha de cambios en lo más alto del poder. El jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro de Economía, Nicolás Dujovne se encuentran en la cuerda floja. Algunas de las primeras espadas le han sugerido al Presidente poner en lugar de Peña a un hombre con mayor cintura política, capaz de negociar con la oposición y obtener mejores resultados. Y para el Ministerio de Economía se está en la búsqueda de otro jugador de peso. Alguien respetado no solo a nivel local, sino en el plano internacional. Es vital para recuperar la confianza y el crédito. Los que más suenan son los nombres de Roberto Lavagna y Mario Blejer. Dos especialistas experimentados, probados en la gestión y bien mirados en los mercados por sus fórmulas para salir de situaciones límites como la que vive hoy la Argentina.
Comentan que Lavagna ya tuvo con Macri una primera reunión. Allí ambos habrían analizado no solo el ojo de la tormenta, sino la crisis de credibilidad que no cesa. No hay que olvidar que Lavagna fue quien sacó del pozo a la Argentina en el 2001, durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Y además, fue el negociador de la deuda externa. Acompañó además a Néstor Kirchner en un tramo de su gobierno, pero después se fue. Lo hizo denunciando la cartelización de la obra pública, que paradójicamente hoy está sobre el tapete. De los dos estrellas rutilantes de la economía que pretendería Cambiemos, Lavagna es la figurita más difícil, ya que el sector del peronismo dialoguista o federal, lo está presionando para que sea candidato en el 2019.
UN JUGADOR IMPORTANTE EN LOS MERCADOS
Blejer también tiene la piel curtida en duras batallas. Luego de la renuncia de Fernando De la Rúa y del presidente del Banco Central, Roque Maccarone, Blejer fue nombrado como el reemplazo de este último por el presidente Eduardo Duhalde, el 21 de enero de 2002. Asumió el cargo en medio del incendio de la peor crisis local desde el Pánico de 1890. Fue nombrado no sólo por la buena relación que tenía con figuras internacionales como el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan; el secretario del Tesoro, Paul O’Neill y su adjunto, John B. Taylor, pero también porque se mantuvo entre los destacados economistas de la política argentina. Además, estaba cerca de diversos líderes como Elisa Carrió, y del economista de centroderecha Ricardo López Murphy. Blejer pareció querer sumar simpatías con este gobierno, al desmentir en las últimas horas y de manera terminante, que la Argentina no está al borde de un colapso, como ocurrió en el 2001.
Es curiosa la situación de este gobierno. Aún siendo el más pro mercado de los últimos 17 años y bendecido por el apoyo total del Fondo Monetario Internacional y de los líderes de los países del G2, la está pasando muy mal en materia de credibilidad. Es una realidad que el mercado le sospecha.
SUENAN RUMORES DE CAMBIO PARA DICIEMBRE
Será por ello de que brota por los poros de la Casa Rosada la hipótesis de que para diciembre Macri debería tener otro ministro político u otro plan económico.
El clima de cambios parece estar en marcha. Para poner un ejemplo, hace unos diez días hubo un viaje de Mario Quintana y colaboradores a Nueva York, cuyo resultado fue negativo. Los poderosos y voraces fondos contestaron con un mensaje terminante para Macri. Creen que si se dejan los mismos gerentes que llevaron a este colapso, como Quintana, Marcos Peña y Gustavo Lopetegui, será difícil que el mundo financiero internacional crea que algo va a mejorar en la Argentina.
Si bien es cierto que los tres significan los ojos del Presidente, el golpe de timón estaría decidido. Los asesores amarillos creen que “es una suerte que lo mandaron a Quintana porque así Mauricio se termina de convencer que el mundo le está pidiendo un cambio de figuras”. Macri insiste en sostener a Peña porque está convencido de que es quien lo llevó a ganar sus dos últimas elecciones. Por eso no aceptaría que lo propongan como canciller. Estos rumores no hacen más que recalentar la lucha interna dentro del Gobierno. Uno de los ejes del debate pasa por la necesidad de elaborar un plan B ante un recrudecimiento de la crisis. Son varios los funcionarios que hablan de lo imperioso de poner al frente del Ministerio de Economía a una personalidad de prestigio y de envergadura política.
Los asesores de Macri sostienen que para diciembre, después de que culmine la reunión del G 20, Macri debe enderezar el barco. En términos concretos: nombrar un ministro de economía con peso político o aplicar un nuevo plan económico.
Es por eso que dentro del PRO, están los que opinan que una de las medidas podría ser la incorporación de Lavagna como producto de algún acuerdo con el Frente Renovador y con otros sectores del peronismo no K que están en minoría. Hoy ya es poco sostenible la hipótesis del Presidente que la crisis económica de la Argentina tiene como causa principal la compleja situación de la economía mundial.
LA DIFICULTAD DE HACER CAMPAÑA SIN BUENAS NOTICIAS
En Balcarce 50 fuentes cercanas a la mesa chica admiten que “por mucho tiempo no podremos dar buenas noticias. Será difícil hacer campaña y el único consuelo es que el peronismo está peor, por falta de candidatos y por los cuadernos”, agregó el vocero.
En ese contexto, el escándalo del GloriaGate es un arma de doble filo. A las turbulencias externas y los errores internos, Macri le sumó a la recesión otro factor: la causa que instruye el juez federal Claudio Bonadio .
La actividad económica se derrumbó 6,7% en junio según el Indec y 0,6% en lo que va de 2018. Dujovne dice que en el año la caída será de 0,5% del PBI, pero otras fuentes la estiran a 1 punto porcentual.
Frente a este escenario, Macri le pidió a sus diputados y senadores que eviten las críticas por la prensa y que hagan sus planteos puertas adentro de la Casa Rosada, que serán escuchados. No quiere más sorpresas con la UCR y con la diputada y jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió .
En el plano político, hay operadores del oficialismo que creen que en medio de la adversidad, hay que motorizar el año electoral que viene con la idea del adelantamiento de las elecciones. En principio, esto sería para la provincia de Buenos Aires. Pero a caballo de esas circunstancias están también los que están evaluando en hacer lo mismo con la elección presidencial. No obstante, los paraliza una luz roja: esto es lo mismo que hizo Néstor Kirchner en las elecciones de 2009. Pero por si alguien lo olvidó, terminó perdiendo.
MACRI NO QUIERE DESDOBLAR ELECCIONES
Sin embargo, Macri ya le avisó a Emilio Monzó que se olviden de la idea de desdoblar las elecciones en territorio bonaerense, una estrategia que el presidente de la Cámara de Diputados venía conversando con María Eugenia Vidal y los suyos, para poner a la provincia a resguardo del arrastre de Cristina Kirchner en el Conurbano.
La idea cuenta además con el respaldo activo de Sergio Massa que encuentra en ese proceso el marco conceptual para impulsar su propio desdoblamiento: las elecciones municipales. Es la estrategia que trazó el líder del Frente Renovador para evitar que sus intendentes se vean obligados a ir en las listas de Cristina, como el jefe comunal de Tigre, Julio Zamora quien coquetea con el kirchnerismo.
Los motivos de estas maniobras son evidentes. Los últimos dos sondeos que revisó Vidal, indican que lejos de verse afectada por el escándalo de los cuadernos, en la provincia de Buenos Aires Cristina creció en las última semanas entre seis y siete puntos. Es lo que indican los trabajos de Poliarquía y Julio Aurelio. Ambas encuestadoras trabajan para el oficialismo.
Cristina en la provincia le saca una distancia importante a Macri y su candidato que más mide -el ex ministro Axel Kicillof- está apenas a dos puntos de Vidal en la pelea por la gobernación, según el trabajo de Aurelio.
Los últimos sondeos que realizaron encuestadoras que trabajan para el oficialismo muestran que Cristina creció entre 5 y 7 puntos en medio del escándalo de los cuadernos.
Si las elecciones se desdoblaran el arrastre de Cristina en las boletas se vería atenuado y en el entorno de la gobernadora se ven ganadores. “María Eugenia lo aplasta a Axel y para el gobierno sería bueno llegar a la presidencial luego de un triunfo en la provincia”, argumentan.
VIDAL SIGUE SIENDO EL CABALLITO DE BATALLA
Nada de esto conmueve a Macri que no se quiere perder la tracción de Vidal en una elección en la que no le sobrará nada. En este escenario, los escuderos de Macri sostienen que hay que hacer algo para recuperar el voto de la gente, porque la economía argentina está en terapia intensiva.
La situación es de una gravedad extrema. A tal punto, que Macri viajará a Nueva York, a mediados del mes próximo, con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, compromiso que le disgusta -se entiende porque tiene que dar un discurso- y por eso estaba asignada a esa tarea la vicepresidente Gabriela Michetti, como el año pasado. El cambio de planes se debe a que en Wall Street quieren escuchar en forma directa a Macri, no a delegados, como a los enviados la semana pasada.
EL PELIGRO DE UN OCTUBRE ROJO
Macri ahora deberá pedir compasión a Wall Street. Los financistas que se reunieron con los funcionarios les expresaron desconfianza acerca de la capacidad de avanzar en el ajuste fiscal en un año electoral. También les trasmitieron dudas de la posibilidad de la reelección de Macri. Pero lo más relevante es que les trasladaron las inquietudes que tienen acerca del plan financiero oficial para cumplir con el pago de intereses y capital de la deuda hasta fin del año próximo. Macri sabe ahora que tendrá que hacer cirugía en su equipo antes de fin de año. Será para llegar al período electoral con una puerta de esperanza en la economía
El escenario quiere decir que Wall Street evalúa el default argentino como probable y el Presidente tiene que ir a Nueva Yok a prometer que Argentina no lo declarará.
En medio de este clima de incertidumbre, el Gobierno observa con preocupación la llegada de octubre.Hay quienes pronostican que lo que habitualmente se vive en diciembre, como tensión social, la calle caliente e intentos de saqueos, se puede adelantar por interés político. Octubre, entonces, sería el mes en que la crisis económica se sentirá con toda la fuerza. Mientras tanto, la oposición espera agazapada. Si es necesario, para agregar los relámpagos y truenos que hagan falta.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico esjorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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