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En medio de la tormenta, la bomba de la convertibilidad en el centro de la escena

* Por Jorge Joury

Pone los pelos de punta. Pero cada vez que la economía en la Argentina comienza a crujir, es un clásico la aparición de soluciones mágicas que traspasan las fronteras. Tiene sus causas: El dólar superó la barrera de los $40. Fue agitado por extrañas versiones que llovieron desde EE.UU, fogoneando una posible dolarización de la economía, una suerte de nueva convertibilidad. Fue el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Larry Kudlow, quién recomendó dolarizar la economía argentina. El hombre fuerte de Trump aseguró que el Tesoro de EEUU está trabajando en esa dirección. Consideró que “la única forma de salir del dilema de Argentina es establecer una junta monetaria, el peso se vincula con el dólar. No hay creación de dinero a menos que tengas una reserva en dólares”, dijo. Y recordó que “funcionó en los 90: derribó la inflación y mantuvo la prosperidad” . Sugirió entonces que “eso es lo que necesitan para volver a hacerlo.
La gente del Departamento del Tesoro está en eso”, disparó el asesor de Trump para subir la cuota de certezas. También el economista Carlos Melconián durante una reunión con empresarios había deslizado en los últimos días la posibilidad de un sistema parecido. Resulta también sugestivo que durante su paso por Washington, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y su equipo se reunieron con funcionarios del Tesoro de EEUU. Eso alimentó las versiones de un posible cambio de rumbo monetario. No hay que olvidar que Estados Unidos es el socio mayoritario en la conformación del directorio del FMI y podría facilitar una decisión de ese tipo.
Kudlow es palabra autorizada. A lo largo de su carrera profesional, cumplió funciones en el Federal Reserve Bank de Nueva York. Y durante el primer gobierno de Ronald Reagan, fue subdirector de Economía y Planificación en la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca. En los últimos años, se convirtió en una reconocida figura de la TV, donde se desenvolvió como columnista y conductor de un programa de Economía.
La dolarización total significa que todo se transforma en dólar. Un plazo fijo o un sueldo, todo es dólar. En la calle circularían dólares y el Banco Central no tiene capacidad de emitir moneda. Para poder realizar cualquier de estas dos medidas es necesaria la creación de una ley que pase por el Congreso.
En la mirada de los analistas internacionales, este cambio en la política monetaria sería “una decisión geopolítica de los Estados Unidos para evitar la influencia de Rusia y China en América del sur”.
DESMENTIDA DE LA CASA ROSADA
No se puede ignorar que el apoyo del gigante del norte a la gestión presidencial de Mauricio Macri se mantuvo firme durante los casi tres años de su gestión, aun en las situaciones de mayor tensión para la Argentina. De hecho, la semana pasada, Trump llamó a su par para brindarle su respaldo, mientras se negociaba con el FMI un fortalecimiento del programa acordado.
Kudlow no es el único que recomienda dolarizar la economía. Hace días que Steve Hanke, otro especialista de Universidad Johns Hopkins, viene diciendo que lo mejor para Argentina sería “eliminar el peso y dolarizar oficialmente el país”. Hay que señalar que Hanke, asesoró al ex presidente Carlos Menem en los años noventa.También hay que señalar que la convertibilidad fue una de las causales de la crisis del 2001 y la idea de volver por ese camino toca una fibra sensible de los argentinos. Ante el cúmulo de versiones, la reacción del Gobierno no se hizo esperar y tanto desde el Ministerio de Hacienda como del Banco Central se ocuparon de desmentir esta afirmación.
“Es una opinión”, aclararon descartando que se esté negociando un acuerdo de estas características. Desde la Casa Rosada comentaban no sin cierto entusiasmo que las “negociaciones con el FMI vienen muy bien”. Es más, deslizan que “podría incluso implicar más fondos para la Argentina”.
” HAMBRE, MUERTE Y QUIEBRE DE EMPRESAS”
Las declaraciones y la desmentida se producen, en otra semana clave en la relación del FMI con la Argentina. El jefe de la misión del organismo, Roberto Cardarelli, llegó al país para seguir con las conversaciones en las que el Gobierno busca acordar un adelanto en los giros de fondos previstos en el acuerdo a tres años.
Aunque fuentes cercanas al Gobierno la nieguen, la opción dolarizadora sonó con fuerza en el mundo financiero y disparó las alarmas de la oposición.
También llama la atención que a la versión la haya puesto en el centro de la escena el Wall Street Journal. La periodista Mary Anastacia O’Grady sostuvo en una columna de opinión que Argentina debería “adoptar el dólar” para, de una vez por todas, “terminar con la miseria causada por el peso”. Ahora los mercados predicen que la economía se contraerá más del 2% este año y que la inflación llegará al 40%. La pregunta que parece estar en boca de todos: ¿por qué vuelve a suceder, bajo un presidente que debería representar el cambio? La respuesta: porque Argentina todavía tiene un Banco Central. Para resolver el problema de una vez por todas, debe convertirlo a dólares”, resaltó.
Para la analista, Argentina vive por encima de sus posibilidades, con altos impuestos y regulaciones que hacen que muchas actividades no sean competitivas. “El efecto sigue siendo el mismo: deuda inflada y una economía con devaluaciones o incumplimientos, o ambas cosas”, advirtió O’Grady.
MENOS HERRAMIENTAS PARA LA PELEA
Frente a este cúmulo de rumores, la mayoría de los especialistas en el ámbito local coincidieron en que adoptar al dólar como moneda nacional no soluciona los problemas económicos y deja al país con menos herramientas para poder salir de la crisis. El líder del Frente Renovador, Sergio Massa, fue el más duro al recordar las críticas consecuencias que tuvo la convertibilidad en el país, con el impacto final en la crisis de 2001. “Yo en el lugar del Gobierno, jamás iría a la convertibilidad, esa experiencia en la Argentina terminó con hambre, quiebre de empresas y muerte”, dijo Massa a su equipo de asesores económicos, en una de las primeras opiniones que trascendieron tras el vendaval de versiones que llegan desde EE.UU.
La mayoría de los analistas locales coincidieron en que adoptar al dólar como moneda nacional no soluciona los problemas económicos y deja al país con menos herramientas para poder salir de la crisis.
El economista argentino Guillermo Calvo, profesor de la Universidad de Columbia que ganó trascendencia mediática hace más de 20 años por haber preanunciado el efecto Tequila, abrió una puerta. “La dolarización es algo que hay que pensar seriamente más adelante porque eso nos puede llegar a ayudar a tener una política financiera y monetaria más confiable”. Sin embargo, Calvo aclaró que dolarizar “no aliviaría los problemas de deuda y de déficit de cuenta corriente, y nos quitaría un instrumento, como es la tasa de cambio, que puede ayudar al ajuste”.
NO RESUELVE LOS PROBLEMAS ESTRUCTURALES
Para Carlos Rodríguez -economista del CEMA y ex viceministro de Economía en el final del menemismo, cuando aún existía la Convertibilidad, la dolarización no es una alternativa. “Lo he dicho infinidad de veces: no puede dolarizarse el que no tiene dólares y nosotros no tenemos suficientes dólares. Además la dolarización no resuelve los problemas estructurales por sí sola. Dolarizar es una alternativa B frente a un colapso del peso. Por ahora eso no pasa y no hay dólares. Requeriría enormes refinanciaciones de activos en pesos. Además no soluciona problemas fiscales o estructurales. Ecuador está dolarizado y tiene igual prima de riesgo que Argentina”.
Ecuador adoptó la dolarización hace 18 años y la mantuvo aún durante el gobierno de tinte socialista de Rafael Correa. Entre 2006 y 2014, el país andino creció a un promedio de 4,3% anual, gracias a los altos precios del petróleo e importantes flujos de financiamiento externo. La expansión de la economía y del gasto social permitieron reducir la pobreza del 37,6% al 22,5%. Pero en los últimos años la economía se viene deteriorando por la baja del petróleo y la falta de nuevas inversiones. Hoy Ecuador no tiene inflación, pero el riesgo país es más alto que el de Argentina: 757 puntos básicos contra 745.
EL PELIGRO DE UNA RECAIDA
Eduardo Blasco, perteneciente a la consultora Maxinver, fue uno de las analistas convocado hace casi 20 años por el entonces presidente de Ecuador, Abdalá Bucaram en los meses previos a la dolarización. Bucaram quería que varios consultores argentinos explicaran como estaba funcionado la experiencia del 1 a 1 en Argentina. Para Blasco, dolarizar la economía argentina sería como intentar solucionar un problema de alcoholismo encerrándose en una celda. “Es un tema extremadamente debatible, cuando uno adopta este tipo de alternativas se ata de manos para hacer políticas monetarias. Es una medida simplista y extrema que no soluciona nada”.
Hay que señalar que en el caso de Ecuador, en el 2000 tenía alta inflación en dólares. Eso hizo que la dolarización funcionó al principio. “Pero Ecuador continúa con problemas fiscales y económicos y con un riesgo país alto. Sigue siendo un país muy dependiente del petróleo y de otros productos primarios y tienen una muy baja industrialización”, explicó Blasco. En cambio detalló que “Perú siguió manteniendo su moneda y le fue mucho mejor que a Ecuador, simplemente se tomaron en serio las cosas”.
Federico Furiase, de la consultora EcoGo, explicó que “sin disciplina fiscal, con bajo nivel de reservas, problemas estructurales de competitividad e inercia inflacionaria, la dolarización sólo pone los problemas debajo de la alfombra. Después, el ajuste es más agresivo”. Furiase agregó que “dolarizando se pierde el rol anticíclico de política monetaria. La única forma de mantener un tipo de cambio real competitivo para nuestras exportaciones sin deteriorar el poder adquisitivo del salario es bajando gradualmente la inflación, para lo cual es condición necesaria bajar el déficit fiscal. Y como dolarizar no resuelve problemas de competitividad estructural, déficit fiscal e inercia inflacionaria e incentiva la dolarización de contratos en el camino, la salida no sólo es con más ajuste en variables reales, como la producción y el empleo, sino con disrupción financiera”. Por ahora son solo rumores que el Gobierno y el propio FMI desmienten, pero cuando llegan desde EE.UU habría que empezar a analizar la letra fina hacia qué apunta.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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