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La letra de unidad en los bombos tucumanos

*Por Jorge Joury

Para la escritora y ensayista Beatríz Sarlo, el peronismo tiene hoy la mesa servida para volver al poder, favorecido “por el gobierno desastroso que ha hecho Mauricio Macri”. Esos vientos se percibieron durante el multitudinario acto de Tucumán, donde asistieron los principales jefes de la CGT, además de Sergio Massa y Daniel Scioli, ansiosos ambos por encontrar un nuevo destino, además de Miguel Pichetto. El peronismo ha levantado su autoestima. Observa por primera vez que Macri tambalea electoralmente. Aún en dividido, pero como un tiburón, el PJ olfatea sangre amarilla y la posibilidad de volver al poder en 2019.
En Tucumán también se dejó en claro que el camino con Cristina será difícil. Pero se tiene conciencia que sin ella es imposible, ya que ningún dirigente tiene hoy el caudal de votos indispensables para desalojar a Cambiemos de la Casa Rosada. Aunque CFK representa una porción, casi todo ese potencial está concentrado en Buenos Aires y más aún en los estratos más pobres del Conurbano. Con esos números que algunos colocan cerca del 40%, a la ex mandataria le alcanza para conservar su poder territorial y avivar respeto en su tropa.
Eso sí, en ninguno de los discursos pronunciados en el Jardín de la República hubo referencias al kirchnerismo y a sus gobiernos, que también esos dirigentes supieron integrar. A pesar de ello, tanto Manzur como Daer abrieron el paraguas para que la unidad incluya a todos. En todo caso el tiempo dirá a qué jugadores albergará ese deseo.
El cuadro con la foto que Perón hubiese deseado para este momento de zozobra interna, aún no está colgado. El legendario caudillo sostenía que “un partido político sin unidad de acción es una fuerza inorgánica que no realiza grandes obras ni se consolida en el tiempo”. Los dirigentes tendrían que acudir entonces a ese manual de experiencias para enderezar el barco lo más rápido posible.
UN SENTIMIENTO DE UNIDAD EN EL MAZO
El sentimiento de unidad de todas las vertientes es lo que brotó en la letra chica de los bombos que atronaron en el “Tucumanazo”. No se puede negar que el acto por el Día de la Lealtad que el gobernador Juan Manzur hizo para poner sobre la mesa la intención reeleccionista en su provincia, fue el más grande en el pentagrama partidario. No solo movilizó a un grupo nutrido de dirigentes políticos y sindicales que viajaron para mostrar ante la sociedad y, especialmente, hacia dentro del peronismo, que existe voluntad de construir un esquema opositor amplio sin que nadie quede afuera, incluido el kirchnerismo.
Los retazos que quedan de esta primer panorámica, es que para la mayoría de los dirigentes que formaron parte del multitudinario acto que algunos aseguran que aglutinó a más de 80 mil almas, la unidad es un objetivo que se puede cumplir si Cristina Kirchner da un paso al costado, algo difícil de materializar por el momento. La ex presidenta sabe que el Gobierno la quiere en la pelea central y este dato se convierte en una suerte de su salvoconducto para evitar ser arrastrada por los vientos de Comodoro Py.
Los más optimistas sostienen que al final del camino, en los meses previos al cierre de listas, tiene que acordarse una gran PASO y que compita el que quiera. Si Cristina desea postularse, la idea es que también ponga los pies dentro de la interna.
“A LA MIERDA CON LOS PROLIJITOS”
Pero entre las voces que rugieron en el autódromo tucumano, sobresalió la de la jefa del bloque de diputados del Frente Renovador, Graciela Camaño, una de las dirigentes que más resisten la inclusión del kirchnerismo en un esquema político y electoral. Dicen que Massa la bendijo para ponerle moño femenino a la movida.
“La dirigencia política del peronismo tiene que saber aceptar la interpelación del pobre. Tenemos un 30% de pobreza. Esto empieza si tenemos la capacidad, toda la dirigencia política del peronismo, toda, no solo de bregar por la unidad sino de bregar por aquellos que defendió Evita, por los que cobijó Perón, por los que tuvo razón de ser el peronismo”, señaló con tono emotivo.
Todos recuerdan a Camaño como mujer de agallas, cuando en el Congreso de la Nación le propinó un certero cachetazo al diputado Carlos Kunkel en momentos en que pronunciaba un discurso. Camaño apuntó esta vez a la cabeza del Gobierno y disparó vaciando el cargador: “A la mierda los prolijitos. Nos están llevando a la ruina. Están hipotecando el país”. Al final, la legisladora lanzó una frase que representa una suerte de autocrítica: “la dirigencia política tiene que saber aceptar la interpelación del pobre”. Para la diputada representa la deuda que el peronismo debe discutir y asumir como asignatura pendiente.
El Frente Renovador es la fuerza que más se opone a una alianza con el kirchnerismo. Pero en la tarde tucumana con 40 grados al sol se adhirieron al mensaje de unidad. Sin distinciones. Massa se ubicó en la primera fila del escenario, cantó la marcha peronista y se mostró alineado con su esposa Malena a su lado, con el mensaje que brindó Manzur. El ex diputado está convencido que el espacio del que forma parte junto a los gobernadores del PJ debe construir una alternativa y ganar volumen para después ver si existe posibilidad real de un acuerdo.
“Todavía no hay reglas de juego y el escenario no está claro”, reconoce el tigrense en la intimidad. Es una forma de frenar la ilusión de una unidad amplia que fogonean en el peronismo federal y que encuentra un respaldo en dirigentes que se acercaron al kirchnerismo pero no forman parte de la línea más dura.
UNA FICHA PARA SERGIO MASSA
Llamativamente, pocas horas después el presidente del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, sorprendió a todos al ubicar a Massa entre los posibles candidatos a “presidente” o gobernador”, en el marco de una eventual unidad del espacio. “No descarto la posibilidad, no hay que descartar a nadie”, pidió el Tano.
El acto tucumano también fue una muestra de que se rompieron los límites que había marcado la foto en la que participaron Sergio Massa, Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto. Una ampliación del pequeño espacio en el que decidieron trabajar en conjunto y que les sirvió para poner en evidencia que estaban dispuestos a construir una opción electoral bajo el mismo paraguas. Ninguno de los dos gobernadores que estuvieron aquel día frente al flash formaron parte del encuentro en el Hipódromo, pero acompañan la movida.
Juan Manzur y el líder de la CGT, Héctor Daer, dieron un mensaje determinante sobre el camino que ellos consideran que se debe seguir. “Les pido a todos sin excepción, el peronismo tiene y debe ir unido a las próximas elecciones”, sostuvo el tucumano. El dirigente sindical apeló a las experiencias electorales del pasado reciente y afirmó: “La prioridad es la unidad. No sea cosa qué de vuelta, por diferencias, nos ganen por el 1% y terminemos como estamos: Con un país desabarrancado”.
LA ESTRATEGIA PARA DESPEJAR EL CAMINO
En el peronismo se cocina a fuego lento la idea de forzar a Cristina que dé un paso al costado y esa jugada permita juntar a todas las vertientes. La reticencia de la mayoría del electorado a respaldarla, sumado al desgaste que sufrió por los ocho años que gobernó y la compleja situación judicial en la que se encuentra, son suficientes argumentos para empujarla hacia fuera de la cancha. En esa dirección está dirigida la estrategia que trazan los operadores peronistas. Los más entusiastas imaginan lo que denominan “un gesto de grandeza” frente a la barrera que significa su figura para la unidad.
Sin embargo, existe también otra teoría dentro del esquema federal que mantiene la idea inicial con la que se empezó a gestar la construcción política respaldada por los gobernadores. Se habla con insistencia de una alternativa nueva que no contenga al kirchnerismo y que impulse a un candidato que compita frente a una opción de Cambiemos y otra de Unidad Ciudadana.
No obstante, también hay fuertes signos sobre la decisión que tiene una gran parte de los dirigentes del peronismo y el kirchnerismo de avanzar en un camino de unidad. Una de estas movidas tuvo lugar cuando el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, quien forma parte de Unidad Ciudadana en territorio bonaerense y que presidirá el PJ a partir del 17 de diciembre, se sumó a un asado organizado por Manzur en la sede de la UTA en Tucumán. Allí reclamó la unidad. “Es importante que estemos unidos y organizados. Acá no sobra nadie, acá no nos necesitamos todos para volver”, dijo frente la primera línea del CGT y un puñado de legisladores que responden a los gobernadores.
EL OBJETIVO ES DESGASTAR A VIDAL
Al acto de Tucumán hubo adhesiones de los presidentes del PJ Nacional, José Luis Gioja, y el PJ Bonaerense, Gustavo “Tano” Menéndez. Ambos agradecieron la invitación y convocaron nuevamente a la unidad. Las cartas fueron leídas antes de que Daer, Camaño y Manzur, los tres oradores, advirtieran que van a trabajar por la unidad para poder volver a ser gobierno en el 2019.
En San Juan, el gobernador Sergio Uñac, también mostró su juego. Recibió a la senadora de Unidad Ciudadana Anabel Fernández Sagasti, mientras que el ex candidato a presidente y diputado del mismo bloque, Daniel Scioli, formó parte del acto en Tucumán. Aunque su presencia encuentre en la institucionalidad de su rol como vicepresidente del PJ y en su cercanía a Manzur un argumento para justificar su acompañamiento a un acto que se hizo en paralelo al que armaron los intendentes y el kirchnerismo. Justamente allí, en Merlo, estuvo el jefe comunal de Tigre, Julio Zamora, que pertenece al Frente Renovador.
En el peronismo apuestan a mostrar voluntad de construir un esquema electoral amplio y que deje en el camino el liderazgo del kirchnerismo. Los dirigentes también sacan cuentas y advierten que si no existe unidad, será difícil ganarle a Mauricio Macri el año que viene. El camino es largo y tienen esperanzas de que como dijo Camaño, “pongamos a andar el carro y que los melones se acomodan solos”. Pero hay un límite claro para construir una alternativa grande y sin tantas barreras. Y ese límite se llama Cristina.
Más allá de la dispersión escénica que licuó la unidad peronista en al menos cinco actos, todos los sectores del PJ comienzan a construir terminales políticas y una estrategia común de cara a 2019 que consiste en desgastar a María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires como trampolín electoral para disputar la sucesión de Mauricio Macri.
La gobernadora es el principal blanco de las distintas facciones del peronismo para derrotar a Cambiemos en 2019. Esta semana la artillería quedó expuesta de manera radical. El asedio de los sindicatos sobre la gobernación se tradujo en cuatro paros simultáneos. Los docentes liderados por el kirchnerista Roberto Baradel sumaron otras 48 horas sin clases en la provincia. También pararon los médicos enrolados en CICOP (Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires), los estatales de ATE -previo intento de copamiento del edificio de la gobernación-, y los empleados judiciales.
LA ESTRATEGIA DE CRISTINA CON LOS INTENDENTES
La ex presidenta transita ahora su propio laberinto. Con un intención de voto que, de acuerdo a las encuestas y al resultado que obtuvo en la legislativa 2017, acaricia el 40% no logra sumar el apoyo de los gobernadores peronistas. La traumática relación de Cristina con los mandatarios provinciales, retratada de la manera más brutal en su vínculo con el entonces mandatario bonaerense Daniel Scioli, aleja al kirchnerismo de la foto de unidad. Su principal anclaje territorial anida en los intendentes del conurbano donde las apetencias electorales ata a los alcaldes nuevamente a la boleta de Unidad Ciudadana. Necesitan el arrastre de votos de Cristina para blindar la gobernabilidad en los Concejos Deliberantes y también sus reelecciones. En distritos como Florencio Varela, Berazategui, Hurlingham, La Matanza, Esteban Echeverría, Merlo o Ituzaingó la ex presidenta rompe el techo del 50% de intención de votos, un caudal electoral imposible de rechazar a la hora de pegar la boleta.
Sin embargo, en el acto propio que la liga de intendentes del conurbano organizó en Merlo, con el presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, como anfitrión, los territorios apagaron la estrella de Máximo Kirchner. En una especie de devolución de gentilezas, lo dejaron afuera de la lista de oradores que estuvo a cargo de Fernando Gray (Esteban Echeverría) y del matancero Fernando Espinoza. El pase de factura tiene que ver con que La Cámpora se mueve por los municipios de manera autónoma, sin participar a los alcaldes, con apariciones sorpresa de Máximo y con herméticos discursos en unidades básicas para auditorios reducidos.
En la vereda del macrismo lo que más impactó por su potencial fue el acto de Tucumán. También tienen en claro el complicado diagnóstico de su fuerza gobernante. En voz baja reconocen que no existen antecedentes históricos que un Presidente haya sido reelecto durante un marco de recesión. Por eso se maneja en la entretela algo que vengo sosteniendo desde esta columna en artículos anteriores: se robustece el nombre de María Eugenia Vidal como Plan B. De ello se habló también en el lobby del Hotel Sheraton de Mar del Plata, durante el congreso de IDEA. Las principales empresarios del país están evaluando que la crisis es tan grande que “se puede llevar puesto a todo el oficialismo”. Ante este escenario también se especula con que Rogelio Frigerio y Emilio Monzó podrían convertirse en los grandes armadores de un frente peronista de centro. Pero esas aspiraciones podrían ser dinamitadas por la propia Elisa Carrió, si se termina yendo de la coalición gobernante y se presenta como candidata presidencial por la CC-ARI. Todo es posible en el intrincado escenario, donde las dos fuerzas mayoritarias de la Argentina no terminan de cerrar las heridas sangrantes en sus internas partidarias.
También entre los empresarios que se dieron cita en Mar del Plata el nombre que recibió más elogios en el peronismo fue el del gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey. “Es un gran speaker, te enamoras con lo que habla”, fue una de las frases que más se repitieron en diversas variantes para describir al salteño, con el que todavía muchos tienen dudas por la derrota electoral que sufrió en su propio territorio en las legislativas del 2017.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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