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Vidal se bajó de la pelea presidencial y Macri arrancó el bailando por un sueño

*Por Jorge Joury

Ya es cosa juzgada. María Eugenia Vidal desactivó de plano los rumores que la daban peleando en 2019 por un lugar en la Casa Rosada. “Puedo ser cualquier cosa el año que viene, pero no voy a ser candidata a presidenta”, dijo en las últimas horas. Para la gobernadora, es asunto terminado. De esta manera, se enfocará en ir por un segundo mandato en la Provincia y le abrió las puertas de la reelección a Mauricio Macri, quien empezó a moverse como candidato para el 2019.
Con la media sanción del Presupuesto 2019, el Presidente ha ganado en gobernabilidad. Ahora falta superar el escalón del Senado, donde la negociación aparece más sencilla. Allí, el jefe del peronismo, el senador Miguel Pichetto, quien dialoga a diario con el ministro de Interior Rogelio Frigerio, dio por seguro que los porotos estarán sobre la mesa para aprobar la Ley de Leyes. Además,después de ponerle moño al acuerdo con el FMI, Macri tendrá que empezar a pensar como enderezar el barco un poco hacia el lado de la clase media, que lleva hasta ahora todo el peso del ajuste. Lo primero que quieren en el Gobierno es asegurarse un fin de año en paz. En esa dirección el primer objetivo es contener al conurbano de cualquier intento de perturbación. La idea es pasar el verano sin levantar olas en la economía para después en marzo empezar a preparar la cancha para las PASO que se desarrollarán en agosto y luego cargar baterías mirando a las elecciones de octubre. Cuando falta justo un año para la gran batalla por la reelección, en la Casa Rosada observan con cautela el escenario y se cuidan de no hacer promesas que instalen falsas expectativas para no quedar pataleando en el aire como con aquello de que “lo peor ya pasó”.
UN POCO DE RESPIRO A LOS BOLSILLOS
El ambicioso plan que le prometió el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne al Presidente, presenta una serie de variables económicas aún de dudosa confirmación. Una de ellas es que se estabilice el dólar y pase varios meses sin sobresaltos, que la inflación empiece a dar muestras de reducirse, que los nuevos acuerdos paritarios les den un respiro a los salarios en los últimos dos meses del año, y que las tasas puedan bajar para que la actividad económica empiece a repuntar. Dujovne está convencido que después de abril el malhumor social puede cambiar, ya que las mejoras se empezarían a notar en los bolsillos.
El optimismo también supone que, si bien la inflación de octubre estará arriba del 5% producto del arrastre de septiembre y la devaluación, en noviembre estará debajo de 3% y a fin de año, 2%. “Si mantenemos el dólar controlado y llegamos a fin de año con la inflación a la baja, podremos ver una reactivación en el primer trimestre del año que viene”, reflexionó un vocero del Palacio de Hacienda. En el Gobierno confían en que las economías regionales, el campo y los exportadores en general, beneficiados por el tipo de cambio, sean claves para salir de la noche polar de la recesión.
EL SALVATAJE QUE ESPERA LA GOBERNADORA
En Balcarce 50 también quieren estimular a su principal jugadora, María Eugenia Vidal, que aunque insistirá por los fondos bonaerenses, nunca contradecirá a su jefe. Por estas horas se comenzó a ensayar cómo compensar a la gobernadora por la falta de actualización del Fondo del Conurbano. En esa dirección, la Casa Rosada está analizando variantes para que se compense con, al menos, unos $ 15 mil millones para 2019. La falta de ese dinero, clave para las arcas bonaerenses, fueron el principal –pero no el único– motivo de enojo por parte de Vidal con el gobierno nacional. Aunque nunca intentó salirse de su discurso oficialista, la gobernadora está preocupada por los efectos de la crisis social y, en ese marco, pretende que la Provincia no pierda más recursos.
La aclaración de la gobernadora sobre su futuro político (“no voy a ser candidata a Presidenta”) apunta a desactivar a las encuestadoras que la venían midiendo para suceder a Mauricio Macri, significando una verdadera incomodidad para el mandatario, ya que ella, en la mayoría de los casos, tenía mejores números.
“María Eugenia es un jugador clave para garantizarle a Mauricio los votos bonaerenses y va a jugar en esa dirección”, sostienen en la residencia de la calle 6.
También en el marco del achique económico, Vidal coincide con los intendentes bonaerenses de su partido, en el beneficio de suprimir las PASO. Se trata de 6 mil millones de pesos que vendrían bien ahorrar para la política de austeridad que pide la Casa Rosada. Pero en la vereda de la oposición no hay consenso, sobre todo con el peronismo que lo ve como una estrategia para pinchar el voto de Cristina en los distritos más populosos del conurbano.
LA MANO DE MARCOS PEÑA
No obstante, la agenda de campaña de Cambiemos pasa por la mirada atenta del jefe de Gabinete Marcos Peña. Desde Provincia no comulgan demasiado con sus estrategias. Peña sostiene que es necesario sacar de foco cuanto antes la discusión económica e instalar en el escenario de debate temas como la lucha contra la corrupción, el combate al narcotráfico y la inserción de Argentina en el mundo, que tendrá como eje central la cumbre del G20 a fines de noviembre. También se señala como indispensable para abonar el terreno, contar con tres o cuatro meses de estabilidad, “si no vamos a tener un problema”, advierten.
A contra pierna de lo que sostiene la oposición, en los laboratorios amarillos buscan convencerse de que el factor económico no va a ser el que defina la campaña electoral del año próximo. Ya lo plantearon tanto Marcos Peña como Jaime Duran Barba, y cada vez son más los que repiten que la corrupción seguirá siendo factor y que el trabajo de Seguridad en el combate al narcotráfico es otro de los puntos mejor evaluados según las encuestas. También ponen énfasis las obras públicas, “empezadas y terminadas en el plazo establecido”, como un plus valorado.
No obstante, todos reconocen que para que eso sea un factor influyente en la elección será clave que la economía, por lo menos, logre mostrar signos de estabilidad. Para marzo o abril las esperanzas están apuntadas a que el semáforo de la realidad pueda mostrar más luces verdes y amarillas que rojas.
LA REFORMA PREVISIONAL ES UNA ESPINA
El Gobierno también esperará al resultado electoral del próximo año para avanzar con la reforma previsional comprometida ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). Si los resultados de los comicios del 2019 son positivos para Cambiemos, y en consecuencia Mauricio Macri es reelegido por otros cuatro años, este será uno de los primeros proyectos que su segunda gestión enviará al Congreso para su tratamiento.
Si, por el contrario, las urnas le dan la espalda, quedará como uno de los compromisos que su sucesor deberá negociar con el FMI para el 2020. Hay que decir que la promesa de una nueva reforma previsional fue uno de los capítulos más importantes y sonados del nuevo acuerdo que el board del organismo aprobó y cerró el viernes pasado y cuyo contenido, en algunos temas clave inéditos y hasta ocultos por parte del Gobierno, se conoció el pasado fin de semana.
Poniendo la mirada en la economía, en el Ministerio de Hacienda sostienen que en octubre se tocó fondo. Lo que vendrá después marcará de qué manera se atravesará el verano.
Confían que la receta monetaria que está aplicando el Banco Central logrará controlar la inflación. El problema es que esa política también tendrá un efecto recesivo importante, que además puede recalentar la protesta social.
LA SOMBRA DE CRISTINA EN EL CAMINO
Para que el verano transcurra sin tormentas, en el Gobierno confían que en las próximas semanas se irán cerrando las revisiones de los acuerdos paritarios lo cual puede aflojar la tensión con los gremios. Eso permitiría que los salarios en un año donde vienen perdiendo fuerte, en noviembre y diciembre le ganen a la inflación. Los trascendidos dan cuenta que para los sectores más bajos ya está previsto un bono en la asignación por hijo y hay quienes aseguran que habrá más refuerzos presupuestarios.
Macri quiere convertirse en el primer presidente no peronista que termine su mandato y no acepta responsabilidad en esta grieta social en la que Cristina Kirchner volvería a ser la opción electoral, con el efecto económico que eso representaría. Asegura que Cristina es un problema que debe resolver el peronismo, pero también de un sector importante de la sociedad que todavía elige la opción del populismo, sin que exista un Cuadernogate que logre mellar su fe kirchnerista.
No obstante, el Presidente se entusiasma frente a un peronismo incapaz de disputarle a ella el liderazgo, lo cual le facilitaría el pasaporte a la reelección. En esa dirección, Macri se envalentona con la imagen positiva que conserva en torno al 30% pese a tantas variables negativas, y lo atribuye a la madurez de la sociedad.
SEÑALES HACIA EL RADICALISMO
Además en las últimas horas el jefe de Estado lanzó un esperado gesto de unidad, señales de distensión y algunos mimos políticos que faltaban hacia sus socios radicales, rescatando los valores fundacionales de la coalición oficialista. El Presidente lo hizo al encabezar un acto de homenaje a Raúl Alfonsín en la Casa Rosada al cumplirse 35 años de las elecciones que restablecieron la democracia luego de la última dictadura militar y en un breve pero emotivo discurso planteó la necesidad de “construir una Argentina unida”. Fue todo un mensaje cifrado para los socios radicales de Cambiemos que en los últimos tiempos se mostraron críticos del Gobierno o dieron señales de malestar por algunas medidas tomadas desde el Poder Ejecutivo.
Hay quienes aseguran que para evitar la fuga del “voto bronca” por el ajuste, suba de impuestos, de tarifas y disparada inflacionaria, en el laboratorio electoral de Macri apuestan además a una primaria abierta, simultánea y obligatoria que incluya a Lousteau como precandidato de la UCR auspiciado por el Coty Nosiglia. El plan tiene la bendición de Alfredo Cornejo y apunta a retener al electorado de clase media, principal sujeto político de Cambiemos, desencantado con la gestión del Gobierno nacional. En esa lógica, Lousteau funcionaría como un insumo proselitista para frenar el éxodo del voto “progresista” que apoyó a Macri en 2015.
Falta un año para la elección. Es mucho y poco tiempo a la vez, según como se lo mire. Frente al súbito y vertiginoso cambio de la realidad, podrían surgir imponderables. Una de las hipótesis es que emerja una tercera alternativa en medio de los históricos contrincantes y trastocar todos los escenarios. Sería bueno para evitar la polarización. De todas maneras, el bailando por un sueño recién comienza y la puntuación aún nadie la tiene asegurada.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

https://soundcloud.com/radio-97-7/311018-primeramanana-jorge-joury

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