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Regalo de Papá Noel para Vidal y bajada de línea que la batalla será con Cristina

*Por Jorge Joury

“El Presidente manda a decir que el adversario a derrotar en las elecciones del año próximo será Cristina Kirchner”. La voz del jefe de Gabinete sonó a grito de guerra en la reunión desarrollada en la residencia de la calle 6 en La Plata. Todos los ministros se miraron, pero luego de las explicaciones teóricas, Peña se despachó con la noticia más esperada. El funcionario aclaró que de lo que reclama Vidal para equilibrar sus cuentas llegarán 19 mil millones de pesos vía decreto. Será una suerte de “regalo navideño” del Presidente. Pero se concretará recién después que se apruebe en el Senado el Presupuesto 2019 para evitar que los gobernadores sigan tensando la cuerda.

Después de varios escarceos y una interna que se puso al rojo vivo, la paz está garantizada en Cambiemos. Los fondos que reclama Vidal serán una suerte de regalo de fin de año. Macri convertido en una suerte de Papá Noel, llegará en su trineo y colgará en su árbol navideño la compensación por el fondo del conurbano. Es una señal para asegurarle a la mandataria la tranquilidad de poder sortear con mayor cintura los desafíos futuros y llegar con ímpetu a las elecciones del año próximo. En esa instancia, la gobernadora tendrá la enorme responsabilidad de traccionar los votos que necesitará Macri para su reelección y convertirse en el primer presidente no peronista que terminará su mandato.
Para no levantar olas, la estrategia de la Casa Rosada es evitar someterse a las estridencias políticas del Congreso. Los 19 mil millones de pesos que recibirá la Provincia, saldrán a través de la firma de un decreto presidencial una vez que se termine de convertirse en ley en el Senado el Presupuesto 2019.
SEÑALES DE CONVIVENCIA HACIA ADENTRO DE CAMBIEMOS
Mauricio Macri no quiere que el resto de los gobernadores vengan a golpearle la puerta de Balcarce 50 y a seguir condicionándole la denominada Ley de Leyes. En todo caso, si después surgen más reclamos, será un tema a manejar con algunas compensaciones, sostienen en el entorno de Rogelio Frigerio, el hombre que con buena cintura política ha llevado el acuerdo con la oposición a buen puerto.
El Presidente y María Eugenia Vidal se encargaron durante la semana de mandar la señal de convivencia partidaria, al exhibirse en Trenque Lauquen como una unidad de gobierno luego del fuego cruzado generado entre sus ministros por el diseño del Presupuesto Nacional 2019 que recorta el gasto de la provincia de Buenos Aires.
Tras dar por superadas las diferencias con la Nación, la gobernadora tiene como prioridad procurar que de cara a diciembre no suceda nada raro en el territorio bonaerense. En ese marco, descartó complicaciones relacionadas con el descontento social, aunque se mostró alerta por “grupos radicalizados”, los cuales relacionó con el kirchnerismo.
SE AVANZA EN ACUERDOS CON EL MASSISMO
Vidal por estas horas está enfrascada en la discusión del Presupuesto Provincial 2019. Por ese motivo, se reunió con Sergio Massa para negociar su aprobación en la Legislatura bonaerense.
En concreto el Presupuesto bonaerense para el año próximo contempla subas de los impuestos inmobiliario y rural que rondarán el 40%. También busca aprobar la mayor toma de deuda de su gestión, que será de unos 100 mil millones de pesos, según un primer borrador que circuló en la Cámara Baja. En 2018, la Provincia se endeudó por $58.890.000.000 (3.5% más que en 2017).
Para lograr el endeudamiento Vidal tiene que contar con el aval de dos tercios de los legisladores en Diputados y Senadores, por eso el rol de los aliados massistas es, una vez más, fundamental.
La decisión de Macri de que la Provincia se haga cargo de los subsidios al transporte y la totalidad del costo de la tarifa social de Aysa, sumado a la exigencia del FMI de hacer un recorte de cercano a los $25.000 millones, acorralaron a Vidal que, a base de polémicas públicas, consiguió que de Nación le garantice los 19 mil millones de pesos extra para el año próximo.
Pero con el decreto que firmaría Macri no alcanza para obras y sortear las necesidades de un año electoral, por eso la salida elegida serán el aumento vertiginoso del endeudamiento y la suba generalizada de impuestos, entre ellos uno al juego.
CFK EN EL CENTRO DE LAS MIRADAS DEL OFICIALISMO
La tensión entre Nación y Provincia que hizo entusiasmar a la oposición, obligó a Marcos Peña a sentarse en la reunión del Gabinete bonaerense donde, además de su optimismo inercial, llevó dos datos concretos: El jefe de Ministros del gobierno nacional aseguró que Cristina de Kirchner será candidata presidencial el próximo año y que es la rival a vencer. El funcionario no lo planteó como un desafío ni como una primicia sino como un alivio en términos electorales para arengar a la tropa de Cambiemos.
Según sostienen los alfiles de Balcarce 50, la ex presidente sería la única adversaria que le garantiza a Macri su reelección en balotage. Pero esas especulaciones abren un nuevo interrogante en el oficialismo. A saber:
¿Qué resulta más conveniente en términos de proyección de votos para Macri? ¿Ganarle a Cristina por pocos puntos en la primera vuelta o salir segundo por una escasa diferencia? En el primer caso, la senadora de Unidad Ciudadana podría atraer el voto anti-Macri en la segunda vuelta. Pero si Cristina resulta la más votada en la primera vuelta electoral, como le ocurrió a Daniel Scioli en 2015, el macrismo podría traccionar todo el voto anti kirchnerista.
Por su parte, el gurú Jaime Durán Barba reconoce que: “La mejor Cristina, para nosotros, es la que deambula por tribunales, pero también mantiene las chances electorales”. Pero en Wall Street tiemblan con esta hipótesis. Sostienen que esa estrategia política se convierte en un bumerán económico: nadie va a arriesgar plata en serio en la Argentina, mientras que Cristina tenga alguna posibilidad de ganar. Ahora las encuestas están parejas. Ese fue el mensaje que transmitió Manhattan al Gobierno: van a esperar a febrero-marzo para conocer cómo están los números y recién decidir que hacen con el dinero.
LA DESCONFIANZA DE LA EX PRESIDENTE
En los laboratorios amarillos descuentan que Cristina será candidata y ofrecen una serie de razones que consideran de mucho peso. Una de ellas, es que CFK necesita que su fuerza no desaparezca y sus votos no se dispersen entre el resto del peronismo y la izquierda. También descuentan que Cristina entiende que menos acumulación política es un camino más directo a la cárcel, o, en todo caso, al arresto domiciliario. Otra de las miradas es que a su hijo Máximo se le vence el mandato en la Cámara de Diputados, y va a seguir necesitando los fueros para mantener la libertad ambulatoria, de allí que aparecería en la lista bonaerense.
La última hipótesis tiene que ver con el narcisismo político de la ex mandataria, una mujer que sigue pensado que no hay nada mejor que ella para enfrentar a Macri y eventualmente ganarle.
La presunción del Gobierno es que por debajo de Cristina hay gente que fogonea en las sombras intentar un acuerdo con Sergio Massa e incluso con Miguel Ángel Pichetto, dos de los peronistas no kichneristas que pelean para convertirse en el candidato a presidente. Dirigentes como Andrés “el Cuervo” Larroque tantean que es posible un entendimiento que incluya un pacto para evitar que Cristina vaya presa, y los votos de “la jefa” se trasladen al postulante con mayores posibilidades de ganarle al actual presidente.
Pero el problema de fondo es la desconfianza. La ex mandataria no le cree una palabra ni a Massa ni a Pichetto. Y Massa y Pichetto no confían ni en ella ni en los representantes de La Cámpora, ahora afectados por la causa de los cuadernos de Centeno.
Las esperanzas del Gobierno se enfocan también en una posible mejora en el bolsillo de la gente.Creen que el 2019 puede ser mejor que este año. Imaginan una agenda que incluya el desfile de Cristina por los estrados de los juicios orales de Comodoro Py, de manera tal que llegue con la lengua afuera para la gran batalla. Si esa posibilidad se mezcla con un cierto alivio en la economía, más perceptible entre agosto y octubre, cuando se vote primero en las PASO y después en las generales, la cuenta para el oficialismo cerraría de manera perfecta. Pero en materia electoral, por ahora no hay números exactos que garanticen los sueños de nadie.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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