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Opinion

El punto G …20

Por Esteban Tancoff 

El punto G es la forma reducida de decir “punto Gräfenberg”, nombre que toma del ginecólogo alemán que empezó a investigar sobre ello en los años 50, cuando la ciencia, todavía sin GPS, quiso incurrir en el desconocido mundo del placer femenino, muchos dicen que ese punto no existe. Y otros dicen que se encuentra en el fondo de la mirada.
El G 20 si existe y no es un punto 20 veces más sensible que el descubierto por el Dr Grafemberg…aunque pareciera ser un punto sensible para el acuerdo de 20 países que detentan cerca del 85% del producto bruto mundial. El G20 asume la responsabilidad por la vida aquí y ahora y por el mundo del mañana y más allá dijo Ángela Merkel en la última cumbre realizada en Alemania, sin embargo lo que no aparece en las conferencias es la palabra sin tamiz de quienes tienen algo que decir sobre las tremendas desigualdades de muchos de los países convocados, aún de aquellos que hacen gala de ultra democráticos y ni que decir de nuestra maltratada Republica Argentina. Que atesora un 32% de pobreza. Nos preguntamos…¿Alguno de estos 20 presidentes habrá llevado a debate público la postura que sus países deberían defender?…en Argentina no, nadie está enterado de las políticas a largo plazo que traman los dos presidentes que anteceden y preceden al actual anfitrión, que acostumbran reunirse para acordar las agendas del próximo año y así dar continuidad a sus políticas de crecimiento económico y el aumento de los niveles de vida en todo el mundo. Aunque la globalización ha creado desafíos y sus beneficios no se han compartido lo suficiente. Pareciera que todavía nadie ha advertido que la política de debates públicos promovidos por los gobiernos evitarían la constitución de grupos violentos que lamentablemente tampoco promueven la reflexión interna y se transforma un potencial espacio de debate en una movilización de las fuerzas de seguridad.

En el escenario central estarán los presidentes de China y EEUU, ambos apañando a sus conciudadanos agitando la bandera del Libre Mercado, dispuestos a entablar la sublimada guerra comercial, cuyas consecuencias no han sido medidas. El resto de los países algunos con mayor o menor poder serán simple espectadores o intentaran tejer alianzas que los favorezcan, pero en todos los casos la intrusión del concepto de “libre mercado” para constituir la “sociedad de mercado” donde todo puede ser comprado , la ética, fundamento de la justicia y la igualdad, será para muchos una farsa en el teatro de la política.

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