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Opinion

Llorar “garpa”, pero la nueva hoja de ruta es mano dura y “bolsonarizarse”

*Por Jorge Joury

De cara a las elecciones presidenciales del año próximo y después de los elogiosos resultados del G20 en materia de seguridad, el Gobierno encontró una nueva veta. Las primeras espadas de la Casa Rosada se entusiasman en poner en marcha la idea de “bolsonarizar” la campaña. A falta de logros en la economía, los estrategas electorales se enfocan en reeditar en el país el éxito logrado por Jair Bolsonaro en Brasil o el del partido Vox en Andalucía, que
apunta al perfil de votante más masculino y de clase media-alta.
Lo que se comenta, es que el gurú Jaime Durán Barba y el jefe de Gabinete Marcos Peña, preparan una agenda que imitará varias de las consignas del líder brasileño en materia de mano dura. La principal iniciativa será la reforma del Código Penal, que plantea entre otros puntos polémicos el aumento de penas por los cortes de rutas y el endurecimiento de la ley migratoria, un tema que el propio Mauricio Macri respaldó.
Para los observadores, una primera puntada que se observó en las últimas horas, fue la puesta en vigencia del nuevo reglamento de uso de armas de fuego para las fuerzas de seguridad, redactado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y que ha despertado la reacción airada de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi). El organismo alertó que esa metodología, “no sólo multiplicarán al infinito los ya muy frecuentes fusilamientos de gatillo fácil, sino que sus autores materiales serán automáticamente impunes por imperio ministerial”.
UNA BOCANADA DE OXIGENO
Bullrich también empezará a desempeñar un rol clave en el estratégico nuevo andamiaje político y habrá que seguir muy de cerca sus movimientos. Hay quienes sostienen que la movida es una reacción del PRO ante el decadente momento de la economía y los pronósticos que -en los casos más optimistas- vislumbran que para la campaña del 2019 recién habrá una lenta recuperación para después del segundo trimestre.
Es evidente, que al Presidente el G20 lo oxigenó para su proyección futura. Era un triunfo que necesitaba, ante el bochorno que representó la frustrada final entre River y Boca por la Copa Libertadores de América. Y en lo concreto, los acuerdos comerciales con China por 5 mil millones de dólares y el suplementario de swap de monedas por 60 mil millones de yuanes (el equivalente a más de u$s 10 mil millones para las reservas del Banco Central), significan un gran paso con un jugador de fuerte peso estratégico en el concierto mundial.
LA FOTO DEL COLON QUE SE PROYECTO AL MUNDO
Los adolescentes harían una comparación y dirían que una foto del Presidente llorando de emoción en el teatro Colón, hoy “garpa” de lo lindo. La última vez que Mauricio Macri había llorado en público por un hecho político fue durante el anochecer del 25 de octubre de 2015. Estaba mirando la pantalla de las computadoras con los resultados que acababan de confirmar la elección de María Eugenia Vidal como gobernadora. Era el golpe letal contra el kirchnerismo que lo iba a impulsar hacia el ballotaje hasta convertirlo en presidente. Se le cayeron las lágrimas y tardó un par de minutos en recomponerse. Algo parecido a lo que le pasó el viernes en el Teatro Colón. Empezó a quebrarse con los primeros gritos de ¡Argentina, Argentina!, que ensayaron los bailarines de Argentum desde el escenario. Y se dejó arrastrar por el llanto cuando Angela Merkel lo tomó del brazo para felicitarlo. La foto que ilustra esta nota, se proyectó al mundo entero.
Hay que reconocer que Macri había estado en muchos de los detalles del espectáculo de arte, música, baile y turismo que armaron Ricky Pashkus y Gustavo Mozzi. Había asistido al ensayo final y pedido que se agregaran las aves recuperadas de los Esteros del Iberá y una imagen de La Bombonera.
De aquí en más, el Gobierno apostará a temas sensibles, aunque sin descuidar la siempre redituable polarización con Cristina Kirchner.
HA NACIDO UNA NUEVA ESTRELLA EN EL FIRMAMENTO
No obstante, también hay que señalar que luego del orden del G20, que superó las expectativas de la Casa Rosada, la gran ganadora puertas adentro del gabinete fue Patricia Bullrich, que tras militarizar la Ciudad evitó los incidentes que se pronosticaban desde varios sectores, en especial luego del affaire del superclásico que se cargó a su par porteño, Martín Ocampo.
Ya es un secreto a voces que la ministra de Seguridad sumó puntos de oro en su carrera por la vicepresidencia, en desmedro de la pálida imagen que dio la actual vice, Gabriela Michetti, involucrada además en un papelón con el francés Emmanuel Macron cuando llegó tarde a recibirlo. El hecho luego se condimentó con sus poco felices lamentaciones por tener que acudir a la asunción del mexicano tildado de populista, Andrés Manuel López Obrador.
Por estas horas muchos aseguran que Bullrich sueña con acompañar a Mauricio Macri en la fórmula de 2019 y su actuación en el ministerio es valorada por el electorado del PRO, si bien la inseguridad sigue siendo uno de los temas que más preocupan a los argentinos tres años después de que la ex diputada quedara a cargo de las fuerzas.
La propia Bullrich envió un audio a todas las fuerzas bajo su subordinación para felicitar a los efectivos por los operativos durante el G20: “Confío en ustedes fuertemente”, repitió una y otra vez quien entró con una sonrisa de dos plazas a Balcarce 50, para asistir a la conferencia de prensa de Macri, que la elogió de manera especial.
Bullrich, que estaba sentada en primera fila muy atenta a su Apple Watch, fue la única funcionaria aludida en el discurso del jefe de Estado. En el marco de los operativos encabezados por la ministra, el gobierno se subió al éxito del G20 y trató de imprimirle una épica nacionalista al evento. La propia Bullrich dice en ese audio que todos los argentinos están orgullosos de lo que sucedió el fin de semana pasado.
EL DIA QUE “MAURICIO LA ROMPIO”
El ministro Hernán Lombardi comparó al G20 con el Mundial 78 que organizó y ganó Argentina en medio de la dictadura militar. Los militantes del PRO difundieron un video en el que compararon la gala del Teatro Colón en la que lloró Macri junto a los líderes más poderosos del mundo, con los festejos populares del Bicentenario que organizó el kirchnerismo en 2010.
También hay que señalar que Marcos Peña envió otro audio a los militantes y funcionarios en el que les anticipó que durante la semana harán un acto para celebrar el resultado del G20. “Mauricio la rompió”, dijo el jefe de Gabinete, siempre en clave electoral. No es casual que el presidente haya decidido brindar una conferencia de prensa este lunes en la Rosada, con el pecho inflado por los acontecimientos.
Parte de esa campaña que comienza es la danza de nombres que se instaló en el PRO. Además de la posible candidatura de Bullrich, también se habla de un regreso de Mario Quintana como candidato a senador nacional por la Capital. El ex Farmacity nació en Mataderos y cuenta con la venia de Elisa Carrió. El año que viene se vence el mandato del senador Federico Pinedo, que es mencionado como probable embajador en Londres. El oficialismo ha encontrado una nueva hoja de ruta. Habrá que ver si al final del camino encuentra un beneficio redituable.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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