07/10/2016 | 07:26

A diario caen dos polichorros pornegocios sucios en la Bonaerense


A diario caen dos polichorros pornegocios sucios en la Bonaerense

Zonas liberadas para el narcotráfico, complacencias con el delito y los sobres que complican a los altos jefes.

Un informe especial de Jorge Joury

 

Para que se tenga una idea sobre la corrupción policial en la Provincia, hay un dato que mete miedo: hoy caen presos dos polichorros por día. Son cifras oficiales que denotan un mal endémico en las fuerzas de seguridad. La historia no empezó en esta época. Hace casi 20 años, un mítico ladrón, de contextura maciza  y ojos azules fríos ponía un mojón en el altar de la corrupción y se anticipaba a los laureles que quiere llevarse hoy la denominada “Banda del Millón”. Los enmascarados, autores del robo  a un empresario que iba a depositar el dinero en un  banco de General Rodríguez, irrumpieron por las redes sociales poniendo al descubierto a policías, jueces y fiscales. Sorprendieron por la espectacularidad de la  puesta en escena. Pero ya veremos que no son otra cosa que bebés de pecho, frente a otros personajes del pasado que descubrieron antes la sensibilidad  de los bolsillos de quienes  pasan cotidianamente la gorra azul. El hecho, que por primera vez voy a relatar después de casi dos décadas de silencio, es una prueba más  de que la sociedad de la policía con el hampa peina canas. Aunque meta miedo, lo que vimos en las arenas movedizas de la tele con esta banda de disfrazados con careta, chalecos antibalas y pistolas, sacude frente al nivel de sensibilidad de la población frente a la inseguridad. Pero no es nuevo en el mundo de las tropelías de la denominada “maldita policía”.

EL SEÑOR DE LOS BLINDADOS

Hace unos 20 años, el que dominaba el escenario delictivo, era Luis “El Gordo Valor”, el ladrón de bancos más famoso del país. Entre sus antecedentes, atesoraba el récord de asaltar cuatro o cinco blindados por mes. Aquella vez, un alto jefe de Inteligencia del Servicio Penitenciario Bonaerense me confió un secreto impactante. Tenía que ver con que los comisarios del Gran Buenos Aires hacían cola para que “El Gordo” robara un banco en sus jurisdicciones. No es para menos, el hombre dejaba en la gorra azul gruesas sumas de dinero para que le liberen la zona. En aquella época, las seccionales estaban tarifadas de acuerdo a la importancia comercial de la zona. Valor era un hombre precavido y cuidadoso de sus golpes. Planificaba todo a la perfección. A tal punto que  tenía como representante legal, a un abogado mediático, hoy detenido por un episodio trágico. La función del profesional, consistía en  estacionar su camioneta a una 15 cuadras del escenario del robo que se iba a consumar. Lo hacía al solo fin de que si sus servicios  eran requeridos en caso de un mal paso, podía entrar en acción en tiempo récord para lograr la libertad de los detenidos o al menos, morigerarla. Una vez perpetrado consumado el plan,  la banda le comunicaba sobre el éxito de la operación y el letrado levantaba vuelo en tiempo récord.

SOCIOS CON EL HAMPA

Paradójicamente, Valor se terminó entregando ante el comisario Mario “Chorizo” Rodríguez. El mote de este personaje llama a suspicacias. Tal vez por ello, Rodríguez, que nunca estuvo preso, se convirtió en un defensor confeso de la “maldita policía”. La anécdota que traje  desde el pasado, es para dejar en claro que por más purgas que se hagan y cambien las cúpulas, la relación carnal entre el hampa y la Bonaerense por ahora se va consolidando a paso firme. Hay otro hecho a tener en cuenta. En el 2011, el asesinato de la pequeña Candela Sol Rodríguez también dejó picando un entramado de negocios sucios entre altos jefes policiales con el narcotráfico. Uno de los prestigiosos abogados que intervino en el caso, Marcelo Mazeo llegó hasta la Legislatura bonaerense y motorizó la formación de una comisión investigadora que destapó una gran olla y mantuvo en vilo a 20 jefes. Pero en aquel momento, una oportuna palada de tierra desde el Ministerio de Seguridad, terminó sepultando la esperanza de llegar hasta el hueso y los malos volvieron a recibir la bendición del poder político.

PURGA

Los datos que hoy acerca Asuntos Internos, la tenaza del Ministerio de Seguridad bonaerense,  son auspiciosos pero desnudan que la corrupción actual es un cáncer difícil de erradicar. Para muestra, basta un botón: hoy  caen por a diario dos polichorros y ya hay apartados de la fuerza 2.130 hombres por diferentes faltas. Otros 700 fueron separados por connivencia con el delito y en este momento hay 186 presos por causas criminales iniciadas en el 2016, además de 1.500 miembros de la nueva policía con problemas psiquiátricos porque fueron mal evaluados en el ingreso.

Los bajos sueldos, son el órgano más vulnerable de estos efectivos. La mayoría percibe unos 15 mil pesos mensuales, factor que los hace permeables  a las tentaciones de los mercaderes del delito. La semana pasada, un oficial de calle contaba ante las Cámaras de PPT que con esa suma no podía vivir y que liberando zonas al comercio de drogas le reportaba 50 mil pesos por mes. Señalaba además que sus jefes, por la misma tarea percibían cien mil pesos por semana.  Otra de las metodologías habituales para servirse de dinero sucio, la ejecutan los oficiales que denuncian fugas de las comisarías con dos o tres días de demora. Se trata de policías que liberan detenidos para que salgan a robar para ellos y luego deben blanquearlos porque no regresan.

SOBRES QUE QUEMAN

En el ranking de la mafia del uniforme azul, los malos ejemplos se reproducen como hongos venenosos. Hace poco tiempo detuvieron a una sargento que operaba la linea 911 en Tigre. Su novio era pirata del asfalto y ella le pasaba datos de la ubicación de los patrulleros para que pudiera escapar cómodamente con sus secuaces.

En esta dirección, forzosamente tenemos que abordar otras manifestaciones inéditas de cómo se delinque en lo más alto del poder azul. El ejemplo más reciente, tuvo lugar el primero de abril. Ese día, explotó en La Plata el escándalo de la Jefatura Departamental. Después de una denuncia anónima, al allanarse el lugar Asuntos Internos encontró 36 sobres que contenían 153.700 pesos de la recaudación ilegal. Se cree que ese porcentaje era semanal y formaba parte de la caja negra que comisarios y sub de la zona les enviaban a sus jefes. Cuando la Justicia les pidió a esos oficiales que hicieran pericias caligráficas para cotejar su letra con la de los envoltorios, diez de ellos directamente se negaron. Otros seis ya tienen pedido de detención. En esa nómina se encuentran el ex jefe de la Departamental, Darío Camerini; el ex segundo, Roberto Carballo; el ex secretario de la repartición, Walter Skramowsky y el ex jefe de calle, Ariel Huck. Además, la jueza de Garantías, Marcela Garmendia hizo lugar al pedido de la fiscalía para que vayan presos los comisarios RaulFrare y Federico Máximo Jurado, quienes actualmente aún se desempeñan en dos seccionales platenses. Todos están imputados por “asociación ilícita”.

VENTANILLA AZUL

A pesar de que afortunadamente hoy todo sale al descubierto, la “orga” se niega con uñas y dientes a entregar sus bastiones de recaudación. Hace poco tiempo Asuntos Internos allanó un garito clandestino en el distrito de Malvinas Argentinas y se encontró con sobres llenos de dinero rotulados con las dependencias policiales a las que estaban asignados. Lo más sorprendente fue que, al llegar al lugar, se toparon con un comisario saliendo y con otros dos, adentro. Era día de pago. Luego de este procedimiento, el Grupo Halcón allanó en Morón la casa de Adrián Almaraz, el denominado “ Rey del Juego” y se encontró, otra vez, con sobres. Eran 15.  El capitalista confesó a tambor batiente que a la policía hay que darle algo para no tener problemas. Vienen aquí a buscar la plata una vez por mes”. Entre los destinatarios de la protección figuraba hasta la División Narcotráfico. ¿Qué tenía que ver? Almaraz indicó que todo policía que descubre alguna actividad ilícita va a tocarle el timbre al responsable, no para detenerlo sino para pedirle su tajada. O su “astilla”, tal como dice “La banda del millón” en su video Sinaloa style.

A pesar de que se persiga y detenga a los que se esconden detrás del uniforme para robar, los sistemas de recaudación persisten. Cambian solo los cajeros, pero el negocio ilegal continúa viento en popa. Ni aún exigiéndoles declaraciones juradas de bienes a comisarios y sub, las resistencias son notorias. Aún hay 154 que se negaron a cumplir con este procedimiento. Y hasta hubo un integrante de la cúpula que no se sonrojó al declarar 7 propiedades, un helicóptero y cuatro millones de pesos en efectivo.

JUSTICIA NEGRA

Las actividades delictivas de los policías son realmente sorprendentes. Están los que liberan zonas a cambio de un porcentaje del botín, e incluso marcan el objetivo, como los que denuncia “La banda del millón”. Pero además existe recaudación constante a través de lo que se denomina “corte de boleto”. Significa detener a un delincuente, sacarle plata y dejarlo ir. También hay que dar cuenta de las “habilitaciones”, cuotas periódicas de protección que pagan quienes tienen actividades ilegales. En la policía bonaerense se roba en todo lo que se puede, como quedó en evidencia tras el asalto a la casa del intendente de La Plata, Julio Garro. Allí emergió una maniobra con las horas adicionales. Uno de los ladrones, el oficial Patricio Masana, vivía como millonario y atesoraba decenas de planillas para truchar pagos extras a policías. Aquel escándalo derivó en el anuncio de que se le sacaría la administración de esta caja a la Bonaerense. Pero la semana pasada entró en vigencia un aumento del 190% en lo que reciben los agentes por este rubro y aún no se les quitó el manejo.

Hilando fino, las astillas también penetran en el tejido de la complacencia judicial. En el video de “La banda del millón” los ladrones aluden al secretario de una Fiscalía para concretar los arreglos entre policías y delincuentes. El ejemplo más palpable está en La Plata, donde la Cámara de Apelaciones se ha mostrado renuente al avance de la investigación de los sobres con coimas en la Departamental.

La denominada “puerta giratoria” se ha convertido otra vez en un molinete irrefrenable. Lo más grave, que por el pago de coimas   o negligencia, este año hubo al menos 32 crímenes en robos cuyos autores acababan de ser liberados. Estaban imputados por delitos graves o directamente gozaban de salidas transitorias de prisión. Uno de los prófugos de “La banda del millón” había estado preso tres veces y el otro, cuatro,  ambos acusados por asaltos. Pero para ellos, la película siempre tuvo el mismo final. Terminaron siendo liberados y esta vez se dieron el lujo de hacer una exhibición por televisión, para demostrarnos que los que vivimos enrejados y presos del miedo, somos nosotros.

Radiografía de la gorra azul

En los últimos 10 días, hombres de la policía bonaerense aparecieron involucrados en una serie de escándalos. Uno de ellos tiene que ver con la detención del jefe de la comisaría de Villa Fiorito, acusado de cobrar $160 mil por mes a una banda de narcos para liberarles la zona. También alcanzó su pico máximo el sonado caso de los pedidos de captura para 10 comisarios por el hallazgo de 36 sobres con $153.700 que percibieron como coimas a cambio de protección en La Plata. Finalmente, la gota que desbordó el vaso fue la acusación del jefe de la “Banda del Millón” que habría pagado a un comisario $200 mil  para que dejara de vigilar la zona donde asaltaron un banco. En diez meses fueron separados 2230 policías, se iniciaron 5000 sumarios debido a denuncias por mal desempeño de los efectivos y 186 policías quedaron presos por diversos delitos.

 

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