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El escenario actual “pone en riesgo nuestros entramados industriales y con él a los más de 500 mil puestos de trabajo directos que nuestras cadenas emplean”, sostiene la declaración que dieron a conocer ocho entidades empresarias y seis organizaciones sindicales del sector textil, calzados, marroquinería e indumentaria.

El documento denuncia “una prolongada crisis del nivel de actividad” del sector, debido principalmente a “una profunda retracción de la demanda como producto del deterioro del poder adquisitivo de la población y una persistente presión de las importaciones, que provoca una sensible pérdida de participación de la producción nacional sobre el reducido mercado local”.
Por primera vez un informe de estas características logró reunir a las cámaras representantes de toda la cadena de valor textil-indumentaria y de la cadena cuero-calzado y marroquinería, acompañados de los respectivos sindicatos de trabajadores (salvo dos), en una condena tan dura a la política económica vigente. “El impacto de estas fuerzas –dice en referencia a la caída del consumo, aumento de importaciones y persistente fuga de compras hacia mercados externos vía turismo– se expresa en una disminución del nivel de actividad que ha provocado recortes en las horas trabajadas, suspensiones y despidos, hasta el cierre de líneas de producción y de fábricas”.
La reacción en conjunto de la Fundación ProTejer y FITA (hilanderías, tejedurías y demás actores de procesos intermedios), CIAI y FAIIA (indumentaria), Faica y Caipic (industria del calzado y sus industrias proveedoras), CIMA y Acuba (marroquineros de todo el país y curtidores bonaerenses), junto a los sindicatos, federaciones y uniones de los trabajadores de esos mismos sectores, sólo se explica por la situación extrema por la que atraviesa el sector y la falta de respuestas en dos años y medio de gobierno de Cambiemos.
“El diálogo con las autoridades siempre es cordial, pero carentes de soluciones”, fue el mensaje que reiteraban varios de los representantes empresarios durante el encuentro realizado en el hotel Castelar.
El documento de las cadenas textil y del cuero, da cuenta que : “Argentina necesita una economía integrada al mundo, pero en una inserción virtuosa”, señala el diagnóstico empresario, que es mucho más que un reclamo sectorial. “En esta situación, el país corre el riesgo de la primarización; una parte importante del mundo nos quiere como simples proveedores de materias primas”, advierte. “Se nos acusa de no ser competitivos y eso es una falsedad”, puntualiza antes de repasar “los factores que estructuran la no competitividad sistémica de la economía argentina: fuerte presión tributaria, altas tasas de interés, servicios financieros raquíticos y caros, concentración de los canales de comercialización, renta inmobiliaria exacerbada (alquileres) y desmesurados cuadros tarifarios que nos impactan por doble vía, incremento de costos de producción y erosión del ingreso disponible afectando el nivel de demanda”.

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