Las monedas de Turquía, Irán, Rusia, la India, Chile, China y Sudáfrica tienen algo en común con el peso argentino debido a que todas se han depreciado durante el último año. Algunas, como el peso y la lira turca, se devaluaron fuertemente durante las últimas semanas.

Según el think tank Geopolitical Future, el dato más alarmante es que gran parte de las deudas externas de estos países está nominada en dólares, por lo tanto, están «sentados sobre una bomba de tiempo».

Pero según el informe, el peso argentino ya está en caída libre, luego que gobierno anunció el martes pasado que vendería reservas por valor de 500 millones de dólares y elevaría las tasas de interés para detener la caída del peso.
Esta situación, indica el informe, tiene sus inicios a principios de los ’90 cuando muchos países, incluidos la Argentina, comenzaron a acumular grandes deudas en dólares como una forma de reactivar sus economías.

En ese contexto, mientras sus monedas se mantuvieran estables en relación a la divisa norteamericana, el riesgo era bajo. Así, una década después, la deuda en dólares total se triplicó de $642 mil millones a $2,17 billones.
Para la usina de pensamiento fundada por George Friedman, el problema está llegando a un punto crítico ya que los niveles de deuda en dólares se han disparado hasta los $11.5 billones de dólares (datos del Banco de Pagos Internacionales a marzo del 2018). La más alta en los 55 años de historia de la entidad.

Mientras tanto, los distintos medios internacionales destacaron hoy la marcha de la economía argentina, haciendo hincapié en las altas tasas de interés, el camino a la recesión y la falta de opciones para detener la caída del peso, que también ha sido golpeado por la volatilidad de los mercados emergentes.

El diario británico The guardian, asegura que Argentina comparte vulnerabilidades similares a las de Turquía en sus balanza de pagos de gasto público y necesidad de refinanciar préstamos con bancos estadounidenses.

Según destacó el medio, el peso argentino que se mantuvo un mes en relativa calma, la crisis de Turquía provocó que la moneda se derrumbe, lo que desencadenó una rápida respuesta del Banco Central (BCRA) que aumentó los tipos de interés en cinco puntos porcentuales, hasta el 45%.

Asimismo, resaltó como la Argentina también está lidiando con un enorme escándalo de corrupción política y por otro lado ya acordó un rescate del FMI.

Según destacó la agencia Reuters, el gobierno de Macri ya había tomado una serie de medidas para restaurar la confianza, subiendo las tasas de interés y el préstamo acordado con el lo que eliminaría la necesidad de financiación externa.
La agencia de noticias también resaltó el anuncio del gobierno argentino reducir ahorros presupuestarios en 2 dólares mil millones de dólares.

Pero en las últimas semanas, la crisis financiera de Turquía enfureció a los mercados emergentes afectando también al peso argentino.

El peso se desplomó un 8,5% frente al dólar en las últimas dos semanas a pesar de que el Banco Central volvió a subir las tasas al 45%.

El miércoles, el banco se vio obligado a vender $ 781 millones en reservas para respaldar el peso, antes de ajustar los requisitos de reserva un día después, resaltaron los diferentes medios.

El Financial Times, por su parte, destacó el aluvión de movimientos monetarios del Banco Central, ya que las autoridades intentaron apuntalar el peso ante la creciente crisis cambiaria de Turquía, con poca explicación o una orientación a más largo plazo.

Según el diario el BCRA sorprendió a los inversionistas por cuarta vez este año e inesperadamente al elevar nuevamente su tasa de interés de referencia hace poco más de una semana.

“Ahora se encuentra en el 45 por ciento, entre los más altos del mundo, y permanecerá allí hasta octubre como muy pronto. Para Carlos de Sousa, economista senior de Oxford Economics, la medida no inspira confianza”, apuntó.

De acuerdo al portal español El Economista, las monedas de América latina no lograrían mantenerse estables en medio de la crisis.
En Argentina, el peso se mantendrá cerca de 30 pesos por dólar pero las intervenciones del banco central impedirían que atraviese ese nivel.

También se refirió a cómo el mercado local observa las derivaciones de un escándalo de corrupción que involucra a políticos y empresarios.
Los mercados emergentes abrirían la semana con renovadas preocupaciones por las últimas declaraciones desafiantes del presidente turco, poco después de que dos agencias de calificación bajaron la nota de Turquía a cerca de territorio especulativo en medio de una crisis cambiaria.

En ese sentido, el real cayó en agosto para ubicarse en 3,91 por dólar a la fecha, cerca de sus mínimos en dos años. Aparte del impacto de la crisis turca, los analistas financieros atribuyen el descenso a la baja intención de voto que cosecha en los sondeos el candidato centrista Geraldo Alckmin.
El portal indicó que en México, el peso seguiría oscilando en torno a 19 unidades por dólar. James Salazar, analista de CI Banco, resaltó que esta semana «es crucial en el sentido de que ya estamos a la vuelta de la esquina en el plazo que ellos (los negociadores) se pusieron» para reformular el TLCAN.

Ezequiel Bértola