El Gobierno y la Iglesia dieron la primer puntada para poner en marcha un plan territorial tendiente a atender las carencias extremas y evitar un diciembre rojo, frente a cualquier intento de alterar la paz social. El esquema de trabajo se abordó entre la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley y las máximas autoridades de la Conferencia Episcopal que preside monseñor Oscar Ojea. Fue durante un encuentro que se concretó después del duro mensaje de la cúpula eclesiástica que reunió en un retiro en Pilar a 94 obispos de todo el país y donde se reclamó «mayor sensibilidad» a los gobiernos ante los sectores vulnerables.

En este contexto, si bien el diálogo entre la Iglesia y el Gobierno nunca se interrumpió, tras la misa de Luján con Hugo Moyano como invitado especial y el mensaje de la Conferencia Episcopal con abiertas críticas a la situación social que transita la Argentina, la relación entre ambos sectores había quedado muy tensa.
«Hay un compromiso de monseñor Ojea y de toda la cúpula de la Iglesia que es trabajar junto con nuestro gobierno por la paz social y por la atención a los pobres», se señaló desde el Ministerio de Desarrollo Social.
Este es el resultado de la charla que mantuvo Stanley con Ojea, que es el obispo con mayor llegada hoy al Papa Francisco. Se sabe que en los próximos días la ministra de Desarrollo Social continuará con nuevos encuentros con referentes de la Iglesia incluidos los sectores más críticos del Gobierno como pueden ser algunos obispos del interior del país o de la Comisión de Pastoral Social.
Desde la Conferencia Episcopal ponderaron «el buen diálogo» con Stanley. Y resaltaron que el mensaje de la Conferencia Episcopal donde se pidió mayor sensibilidad a los gobiernos en virtud de los sectores desprotegidos fue «una señal de alerta» con la idea de trabajar juntos.
En la práctica este acuerdo para coordinar tareas de atención a los pobres se sustentará en un mayor apoyo a Cáritas que trabaja en 66 diósesis de todo el país y atiende a más de 120 comedores escolares. Este «trabajo territorial», como lo denominan en la Casa Rosada, consiste en poner el foco en los barrios más carenciados del conurbano bonaerense, Rosario, Córdoba, Santiago del Estero, Chaco, Salta y Tucumán, entre otros distritos.
Desde la Conferencia Episcopal se lanzaron señales de alarma ya que en los últimos meses se observa un crecimiento de niños y adultos en los comedores escolares. La idea de aquí en más es coordinar mayor nivel de trabajo conjunto y apoyo de insumos de parte del Gobierno.
También se busca reforzar los proyectos del Sedronar en coordinación con la Iglesia para atender a los jovenes sumergidos en las drogas. «Esta es una nueva pobreza que preocupa mucho a la Iglesia», dijo un obispo que participa activamente en la Conferencia Episcopal.
Además se prevé un esquema de «alertas» de la Iglesia para avisar al Gobierno los sectores o barrios donde se necesita mayor apoyo para contener la problemática de indigentes y pobres.
El mensaje de la Iglesia tendiente a avanzar en un proceso de renuncia gradual a la ayuda económica del Estado, no tiene nada que ver con este esquema.
Desde la Conferencia Episcopal aseguran que actualmente el 38% de la matricula educativa de la Argentina está relacionada con los colegios parroquiales. Y esta es una ayuda que el Estado no dejará de desatender a la Iglesia. Es que los niveles de alumnos que pasaron de escuelas estatales a parroquiales creció en forma exponencial en los últimos años.
De esta manera, tanto el trabajo territorial como la contención social y la paz en un mes crucial como diciembre serán ejes de encuentro que prevén sustentar tanto la Iglesia como el Gobierno.

NG