Compartir

La entidad expresó su disconformidad para acceder a la línea de financiamiento. Sostienen que no ayuda a las empresas.

La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) aseguró que la decisión del Gobierno de recurrir a un acuerdo FMI que lejos de ser “preventiva”, busca frenar una corrida que llevó al dólar a más de 23 pesos.
La entidad consideró que esta medida evidencia el fracaso de una política económica y financiera que en lugar de la prometida “lluvia de inversiones” tuvo por resultado, como se venía advirtiendo, un mayor ahogo externo y una brutal exposición del país a las fluctuaciones internacionales y a los movimientos de los capitales especulativos.
“Lejos de ser preventivo, busca frenar una corrida que hoy llevó al dólar a más de 23 pesos”, afirmó en un comunicado la entidad presidida por Eduardo Fernández, en la que se sostiene además, que “esta medida evidencia el fracaso de una política económica y financiera”.
Para Apyme, la política económica del Gobierno “en lugar de la prometida lluvia de inversiones tuvo por resultado un mayor ahogo externo y una brutal exposición del país a las fluctuaciones internacionales y a los movimientos de los capitales especulativos”.
“Las pymes sabemos por experiencia que de nada sirve para nuestro sector la posibilidad de un endeudamiento a tasas más baratas con la contrapartida de las medidas de ajuste que imponen las consabidas recetas del FMI”.
Días antes la entidad afirmó que las medidas dispuestas por el Gobierno ante la escalada del dólar están dirigidas a emitir señales hacia “los mercados” en detrimento de la actividad productiva y del mercado interno.
La suba de tasas al 40 % (tasa de referencia) por parte de las autoridades del banco Central después de una devaluación de un 10 % condena a las Pymes a padecer costos desmedidos a hora de financiarse, condiciones prohibitivas para acceder al crédito productivo y la ruptura de la cadena de pagos.
Las Pymes vienen afrontando permanentes incrementos de insumos dolarizados junto con los tarifazos en servicios públicos. Al mismo tiempo, el impacto inflacionario de estas medidas genera fuertes retracciones en la demanda interna, con la consiguiente caída de las ventas.
A diferencia de las grandes empresas, la Pymes no son formadoras de precios ni pueden descargar la exponencial suba de costos sobre sus clientes. En un marco de apertura importadora y persecución fiscal, un mayor ajuste como el anunciado por el Ministro de Hacienda no hará más que sentenciar a miles de empresas a la incertidumbre, la parálisis o directamente la desaparición. En sólo dos años, la actual política económica ya se cobró a más de 7.500 Pymes y está dejando en la ruina a sectores enteros de la industria nacional.
Mientras los “mercados” se limitan a aprovechar las ventajas transitorias del modelo, las inversiones genuinas seguirán sin aterrizar, en tanto que los grandes actores económicos cubrirán sus espaldas con mayores aumentos y más despidos. El peso del ajuste caerá una vez más sobre las Pymes, los trabajadores, las cooperativas, la economía social, los profesionales, cuentapropistas y los segmentos más desprotegidos de la sociedad.
En lugar de revertir esta situación, el Gobierno opta por profundizar políticas ineficaces que confunden una pretendida “estabilidad” (que no se verifica en los hechos) con la paz de los cementerios. No puede haber expectativas favorables para las Pymes y la producción nacional cuando se aplican las mismas recetas que llevaron a la actual situación de emergencia económica y social.

Compartir

Comentarios