ATTAQUE 77: “Tenemos pendiente hacer nuestro mejor disco”

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En 2017, el trío celebra treinta años de historia y edita nuevo material: “Triángulo de Fuerza”. Sin embargo, anticipa el decimosexto álbum de su carrera a través de un EP con cuatro flamantes canciones.

“Entendemos que el público escucha canciones sueltas y no discos completos. Por esa razón, decidimos largarlas en tandas. En una primera instancia, trabajamos con la idea de armar tres epés. Luego, desistimos. Editamos uno a modo de anticipo. Posteriormente, lanzamos un material integral donde sumamos ocho temas inéditos”, describe Leo De Cecco -baterista de Attaque 77- al nuevo álbum.

“Triángulo de Fuerza” llega a las disquerías durante el inicio de 2017. Portador de un sonido punk clásico con letras que renuevan el compromiso social del grupo. El trío recurre a la experiencia de Álvaro Villagra para registrar la obra en los estudios “Del Abasto Mansión Monsterland” y “Tierra de Nadie” en Tanti, Córdoba.

“Experimentamos una transición desde el formato físico hacia el virtual. Los hábitos para escuchar música cambian. Actualmente, la gente no aguarda la aparición del CD para comprarlo. No existe la ansiedad por tenerlo en sus manos, abrirlo, explorarlo y reproducirlo. Asumimos que somos de otra época pero intentamos adaptarnos”, reflexiona.

¿Trabajan en las composiciones para completar el elepé?
Por suerte, tenemos varios demos. Explotamos al máximo la pre-producción. Desarrollamos diferentes conceptos estéticos y sonoros. En los próximos meses, definimos las elegidas para redondear un trabajo equilibrado. Volvemos a grabar tras varios años. Acumulamos estribillos, melodías o acordes que reformulamos durante las sesiones. Aprovechamos las giras para debatir, pulir y modificar las propuestas en los tiempos muertos. De esa manera, todo resulta mucho más simple a la hora de plasmar el laburo bajo la supervisión del productor artístico.

En “Volúmen I” apelan a la variedad rítmica y la heterogeneidad estilística, ¿el resto del trabajo continúa en esa sintonía?
Sí, porque exploramos diversos géneros e incorporamos instrumentos a nuestro sonido. Empleamos disparadores disímiles. Priorizamos otros aspectos sin perder la esencia. No nos gusta repetirnos, preferimos romper nuestras propias estructuras. “A cielo abierto” es un buen ejemplo: la construimos cual rompecabezas, con piezas de estrofas antiguas. Destruimos bocetos para concebir uno totalmente original sin respetar los patrones tradicionales.

¿Cómo surge la combinación entre el folklore y el rock que musicaliza “Canto eterno?
Decidimos acercarnos a las raíces de nuestra cultura: guitarra criolla y bombo. Durante un viaje a Córdoba, estrechamos un vínculo con artistas del género. Me enseñan los secretos del rasgueo para tocar chacarera y algunas claves para componerla. Rescatamos cosas de esa etapa. Intentamos mezclarla con nuestra impronta para acercarla al sonido que interpretamos habitualmente. Logramos una mixtura interesante.

¿Cómo piensan la convocatoria de Vitillo Ábalos y a Peteco Carbajal?
La discografía de Peteco es fascinante. Es un transgresor: logra correrse de lo establecido en el folclore. Pensamos en convocarlo para darnos el gusto de compartir una canción con él. Entra a cantar y te transporta a otro lugar. Es sorprendente. No entendés de dónde saca esa voz, esa profundidad… Vitillo llega por medio de Juan Manuel Ábalos, su sobrino nieto, quien toca con Ciro y los Persas. Lo propuso y vivimos un momento impresionante. Recita de una manera increíble. Son lujos que nos damos gracias a la música, un momento que te queda para toda la vida.

Pasan siete años entre “Estallar” (2009) y su reciente lanzamiento, ¿comienza otra era para el grupo?
Siento que todavía tenemos pendiente hacer nuestro mejor disco. El año que viene cumplimos treinta años de carrera. Emprendemos el camino como niños y crecemos ante la mirada del público. Maduramos con cada larga duración. Tengo un cariño por cada uno de ellos pero creo que todavía nos falta uno realmente bueno. Definitivo, por decirlo de alguna manera. Estamos en un período dónde nos guía esa búsqueda. Cuando tengamos la sensación de haberlo conseguido, nos daremos un abrazo y seguiremos cada uno su rumbo.

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