«Este shock nos agarró vulnerables y tiene consecuencias de alargar la recesión. El resto del mundo está asustado, los bancos cortan el crédito a las empresas y eso es un golpe negativo para una economía que había entrado en recesión en abril con altísima inflación. Este shock político alarga la recesión». Crudo el análisis del economista Miguel Ángel Broda, quien dicho esto, remató: «Dios quiera que no hay un tercer shock externo».

Broda sostuvo que hoy «no es fácil vender Argentina» ya que los mercados «dijeron basta» y pidió que por el bien de la recuperación de la economía «no haya un tercer shock externo».
«Es como la casa de uno, si gasto más de lo que ingresa, cuando se corta hay que ajustar.

No es una decisión voluntaria pero bueno, es lo único que se pueda hacer», opinó Broda. Y agregó: «El mundo ya no nos financia, dijo basta. El fondo nos ayudó pero tenemos que seguir colocando deuda y el mundo dice no».

Como pronóstico, Broda expresó que «Dios quiera que no haya un tercer shock externo», ya que de lo contrario será de gran impacto en la economía local. Sin embargo, destacó que el acuerdo al que se llegó con el FMI por un crédito de u$s 50.000 millones «nos dan una mano para que recuperemos la confianza y mostremos las reservas en una vidriera y vuelvan a comprarnos deuda».

Ezequiel Bértola