Cada vez más lejos de la pobreza cero y con la bronca en las calles

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*Por Jorge Joury

A medida que pasan los meses y sin soluciones a la vista, las defensas del Gobierno en materia de credibilidad empiezan a mostrar grietas. Sin luz al final del túnel, y lejos de la pobreza cero que prometió Macri, las broncas por el rumbo de la economía se perciben a flor de piel en la calles. No es para menos, si hacemos una comparación con la inflación interanual que rondará el 50%, existe una caída de 15 puntos, tanto en el poder adquisitivo del salario, como en las jubilaciones. Una de las encuestas más frescas, de la Universidad de San Andrés, reveló que casi el 80% de la población admite que el país está en una situación grave sin salida, mientras que un 20% abriga esperanzas sobre un futuro.
Por el lado polìtico, el ex presidente el Banco Central, Aldo Pignanelli, puso ejemplos y aseguró que el Gobierno está aplicando las mismas políticas económicas que llevaron a la Argentina “a la crisis del 2001”. El economista expresó duros cuestionamientos contra las medidas oficiales, después de que la Universidad Católica Argentina dijera que la pobreza afecta a 1,4 millones de personas más que en diciembre.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA volvió a levantar olas en la Casa Rosada, al poner en claro que hoy tres de cada diez argentinos son pobres. Confirmó además que en el país hay 13 millones de personas en esa situación. Otra faceta del estudio, además disparó que mientras un 29% de los argentinos se ubicaban bajo la línea de pobreza en 2015, ese número saltó al 32,6% en abril. No obstante, la cifra que eriza la piel, es que en la clase trabajadora marginal, la pobreza afecta a seis de cada 10 argentinos.

LA IMPOTENCIA DEL GOBIERNO

La UCA le marcó la cancha al oficialismos, al advertirle que las medidas implementadas en materia social “no alcanzan” para frenar el crecimiento de la pobreza. Tampoco tuvo empacho en fustigar a empresarios “ávidos de aumentar los precios”. Y como si fuera poco, resaltó que la paralización del empleo “se agravó desde diciembre” último. Alertó además sobre la “recesión o estancamiento producto de las estrategias de ajuste para bajar la inflación”, y el riesgo de esperar un supuesto “efecto derrame” de los sectores más fuertes sobre las clases más postergadas.
Frente a este escenario, los pequeños comerciantes se sumaron al coro de las angustias y reconocen por estas horas sin pelos en la lengua que “estamos peor que el el 2001”. Decenas de locales de ropa han bajado sus persianas, al igual que restoranes. Los alquileres son imposibles de pagar por la caída del poder adquisitivo y los aumentos en las tarifas de luz y gas descorazonan a la hora de soñar con un emprendimiento. Además, quienes se dedican al rubro indumentaria se quejan de que están entrando al país de manera cada vez más invasiva, prendas del mercado asiático con precios tres veces inferiores a los de la Argentina. Hoy al recorrer el Gran Buenos Aires, es fácil observar a primera vista en muchas esquinas, otra de las postales clásicas del 2001: gente vendiendo bolsas de papas y huevos a un precio altamente inferior al de las verdulerías. También es notoria la proliferación de manteros que se la rebuscan de la mano de todo lo trucho, tratando de hacer diferencia para poder subsistir.El trueque de alimentos, también viene avanzando en varios distritos.

AHORRAR COMO SE PUEDA

Otra cuestión para tener en cuenta, es que poder comer en el país de los alimentos, hoy es lo más caro. Las encuestas revelan que la mayoría de las familias se volcaron a hacer sus compras a los supermercados mayoristas, quienes de un 11,4% del 2015, este año treparon en sus ventas al 30,7%. El relevamiento se realizó durante el mes de julio a través de un formulario online y sondeos presenciales que se hicieron en distintos puntos de La Plata y GBA. Se comprobó que el 86% de los consumidores cambiaron sus hábitos de consumo, el 83,2 no considera ventajoso el programa Precios Claros y el 78,9 considera que los comercios no cumplen con Precios Cuidados.
Además, según el trabajo, el 16,3 por ciento aseguró que hasta el año pasado hacía las compras en supermercados de origen chino. Ahora el porcentaje de consumidores que realizan sus compras en esos establecimientos descendió a 10,7. De la encuesta también se desprende que el 52,4% asegura que utiliza el programa Precios Cuidados, “una iniciativa que pese a estar vigente, dejó de tener promoción en el gobierno”, afirman desde la ONG. Además, el 78,8% considera que los comercios no cumplen con ese programa, “lo que revela la falta de interés del gobierno en su aplicación”. Entre las preguntas abiertas sobre formas de consumo, varios de los encuestados aseguraron que buscan comprar sólo las ofertas de los hipermercados. Otros entrevistados sostienen que modificaron el consumo en verdulerías. “Compramos sólo lo necesario”, “no desperdiciamos nada”, “realizo compras pequeñas, lo que necesito a diario”, fueron varias de las respuestas.

LAS VENTAS CAYERON EL 40%

Los referentes de las arterias comerciales de los principales distritos bonaerenses coincidieron en que la actividad comercial mermó “un montón”, que las ventas cayeron cerca del 40% y que los aumentos los están “asfixiando”. Según confiesan, “es muy probable que pronto los negocios comiencen a cerrar, aunque hay que esperar hasta diciembre” para sacar porcentajes acertados.Todo comerciante trata de llegar a las fiestas y la mayoría de los contratos de renovación son posteriores a esa fecha”. Pusieron como ejemplo un dato alarmante: “el 2001 fue menos problemático que ahora. Desde aquella vez no vemos un año tan malo como ahora. Los comerciantes estamos poniendo todo de sí para no llevar los aumentos a los productos. Hoy hacemos descuentos de hasta el 50%”. Se puso énfasis en señalar que, “debido a la crisis” los consumidores cambian sus hábitos: “Antes la gente compraba lo que le gustaba y hoy está buscando precio por eso si hay algo que le sirve aunque no le guste, compra eso. Además, no hay efectivo y se usa la tarjeta que tiene intereses leoninos, usureros, para el consumidor y para el comerciante. Estamos muy mal y la recesión es tremenda”, señalan.

CRECE EL MALHUMOR SOCIAL

En el octavo mes de gestión de Mauricio Macri, la imagen presidencial va en baja.Según una encuesta, el 80% de la población considera que la situación económica del país está en mal estado, mientras que sólo el 20% evalúa que es “buena”. Los datos se desprenden de una consulta realizada por la Universidad de San Andrés y la consultora Ipsos. El cuestionario, que se hace todos los meses, se focalizó en mil personas de entre 16 y 55 años, con acceso a Internet y a lo largo del país, aunque con una condensación del 40% en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
En este escenario de turbulencias, la noticia que corre con insistencia por los pasillos de la CGT es que “antes de fin
de año el Gobierno se come un paro nacional”. Hay quienes sostienen que la protesta no se demorará más allá de la última semana de septiembre y la primera quincena de octubre. Por el momento el Gobierno logró bajar la fiebre de los sindicatos, al empezar a pagar la deuda con las obras sociales. Pero, en la lectura de la CGT, los números cantan que en el segundo trimestre hubo un fuerte aumento de la conflictividad laboral. Se produjeron más conflictos en el sector privado, en tanto que en el público, los gremios estrecharon filas, con lo que consiguieron dar más intensidad a sus protestas.

EL PARO COMO HERRAMIENTA

“Rompiendo con la caída tendencial que se había iniciado a mediados de 2014, el segundo trimestre de 2016 vuelve a ubicarse dentro de los más conflictivos de los últimos años”, señala el Observatorio del Derecho Social en su último informe sobre conflictividad laboral, negociaciones colectivas y mercado de trabajo. El centro de estudios de la CTA Autónoma pone este cambio en el contexto de aumento de los despidos y caída del salario real.
De abril a junio, el Observatorio registró 239 conflictos laborales. De ese total, 109 (el 46 por ciento) correspondieron al sector público, 106 (44 por ciento) al privado, 10 (4 por ciento) a ambos sectores y 14 (6 por ciento) fueron motorizados por trabajadores informales”.
Otro informe de coyuntura aportado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) indicó que “ninguno de los convenios colectivos acordados por los sindicatos alcanzó la inflación anual estimada” y que, por ende, “la contracción de los salarios reales de los trabajadores registrados del sector privado alcanzó el 12,1% en el mes de junio respecto a la situación de diciembre de 2015”. CIFRA aseguró, además, que la caída del poder adquisitivo del salario es todavía superior si se considera el nivel salarial de los trabajadores no registrados y del sector público. Mientras tanto, el ajuste e tarifas se ha transformado en un problema polìtico para el Gobierno, que no sabe como salir del embrollo y se mantiene en suspenso esperando la futura decisión de la Corte Suprema.
Para los entendidos en el tema, el tarifazo oculta otro tarifazo que es del propio Estado, que sacude a los consumidores a través de impuestos nacionales, provinciales y municipales que vienen incluidos en las boletas. En esa dirección, hasta el 44% del total de cada factura está destinada a las arcas estatales. No todo es el costo de la energía. Si el Gobierno quiere, tiene donde echar mano para aliviar los bolsillos.
Bajo estas circunstancias y con advertencias del propio Papa Francisco sobre la pobreza, seguir tirando de la cuerda, puede resultar caro para Macri en el corto plazo. Algunos hablan de cambios inminentes en el área económica, donde quedaría un solo conductor para evitar las marchas y contramarchas.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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