El miércoles 26 de junio, una vez más, CICOP instaló en el corazón del poder político las denuncias sobre el mal funcionamiento del sistema de Salud provincial y los reclamos específicos de la paritaria para discutir salarios y condiciones de trabajo que la Gobernadora Vidal se niega a convocar.

En esta ocasión, pudimos llevar adelante la actividad en conjunto con lxs compañerxs de la Asociación Trabajadorxs del Estado (ATE) y de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB), tomando como eje transversal el reclamo “Por Políticas Públicas Inclusivas en la Provincia de Buenos Aires”, entendiendo que, más allá de las cuestiones sectoriales, nos une el rechazo a una gestión gubernamental que, a lo largo de estos cuatro años, no ha hecho más que afectar gravemente las áreas de la salud, la justicia, la niñez y la educación. Del mismo modo, compartimos que el avance sobre los derechos de lxs trabajadorxs, el desprecio por las organizaciones que lxs representan y el desmedro de las condiciones de vida de amplios sectores de la población, han sido las marcas de la alianza Cambiemos desde los primeros días de su arribo al poder.

Los discursos, las exposiciones en el panel y las actividades –entre ellas, la asamblea de residentes que concurrieron en buen número -, aquellxs que fueron a dar su apoyo a los reclamos y las muestras solidarias de la población que se acercó a firmar los petitorios, llevarse folletería o simplemente conversar sobre lo que intentábamos transmitir, le pusieron calidez a un día de baja temperatura en la plaza frente al Congreso de la Nación.

Por otro lado, el esfuerzo para coordinar acciones, el compromiso de sostener las actividades durante todo el día, la presencia de compañerxs de diferentes seccionales, así como la muy buena concurrencia de residentes de hospitales y centros de salud, le dieron a la jornada un marco propicio que nos indica que hemos construido nuevamente un jalón en tiempos difíciles y escenarios complejos como los que atravesamos. Sin dudas, hemos salido fortalecidxs para continuar la pelea.

La crisis de la Salud Pública no deja de profundizarse

Asistimos cotidianamente a un colapso del sistema de Salud bonaerense, tanto en hospitales como en centros de salud. Los presupuestos a la baja, los salarios deprimidos y las condiciones de trabajo paupérrimas hacen que la atención que brindamos disminuya día a día en calidad y que los derechos de la población estén lejos de encontrarse garantizados. Al deterioro sanitario que observamos en quienes concurren para ser atendidxs, se le suman las escasas respuestas que lxs profesionales estamos en condiciones de dar. La falta de personal en todas las áreas, el mal funcionamiento o la falta de aparatología adecuada, los insumos escasos y una incapacidad de lxs funcionarixs a cargo de resolver de modo eficiente y a tiempo las dificultades que todo esto conlleva, termina por conformar un escenario de enorme padecimiento para pacientes y trabajadorxs.

No obstante, sigue siendo el sistema público de Salud el único accesible por su universalidad y su gratuidad. En un país donde la pobreza tiene números escandalosos y alcanza ya a 15 millones de personas, no es extraño que aumente significativamente la demanda en la atención y que la sobrecarga de trabajo sea cada día mayor. El colapso de los servicios de pediatría en ocasión de la gran cantidad de casos de afecciones respiratorias en la mayoría de los hospitales provinciales y el gravísimo hecho ocurrido en el Hospital Esteves de Témperley, donde la falta de personal de enfermería le costó la vida a una paciente internada, son apenas algunas de las muchas situaciones que podríamos describir y enumerar.

No es suficiente con el compromiso que cotidianamente despliegan lxs trabajadorxs, profesionales y no profesionales, para abordar una crisis tan grave. Se requiere la decisión política de quienes nos gobiernan de asignar partidas adecuadas, de cubrir los cargos vacantes y de cumplir con los compromisos firmados en sucesivos acuerdos paritarios para comenzar a desandar este camino de desidia y abandono.

Sin embargo, iniciada ya la segunda mitad del año, no parece haber disposición en la Gobernadora María Eugenia Vidal ni en sus Ministros, comenzando por el Ministro de Salud Andrés Scarsi, a hacer otra cosa más que repetir frases vacías o slogans de campaña, prometiendo soluciones que no son tales y negando la realidad.

CICOP no baja los brazos

La reunión del Consejo Directivo Provincial del viernes 28 evaluó extensamente el plan de lucha llevado adelante hasta aquí y la actividad de la carpa conjunta, así como la difícil situación cotidiana al interior de nuestros lugares de trabajo. En ese contexto, se definió ampliar el Congreso Ordinario del próximo viernes 12 de julio incorporando un Congreso Extraordinario de Delegadxs que decida las acciones a seguir.

No hemos sido convocadxs a paritaria a pesar del compromiso asumido por el Ministro Scarsi en la reunión del 19 de junio y sólo hemos recibido, en tres cuotas, el aumento salarial acordado por los gremios de la Ley 10430. En nuestros bolsillos, el magro incremento ha tenido un impacto aún menor, al modificar sólo los básicos de los sueldos que percibimos. El Gobierno vuelve a tomar así la decisión unilateral y autoritaria de aplicarnos lo que no acordamos mientras pospone el llamado a la discusión legítima y específica de lxs profesionales de la Salud.

Es en ese ámbito, el de la paritaria de la Ley 10471, donde debemos discutir salarios acordes a la responsabilidad de la tarea que realizamos, con adecuación automática por los índices de inflación, además de las numerosas cuestiones que forman parte de nuestro pliego de reclamos, tanto por incumplimientos flagrantes de los acuerdos alcanzados como por la falta de abordajes concretos de un sinnúmero de situaciones. Inclusive, al no convocarnos, la Gobernadora Vidal está incumpliendo la ley.

Ante este panorama, con la firme decisión de continuar reclamando por lo que nos corresponde, nos disponemos a dar en estos días todos los debates que sean necesarios con lxs compañerxs, en reuniones de comisiones directivas y en asambleas. Sabemos que todas las discusiones estarán atravesadas por el agobio propio de la tarea diaria y también por la coyuntura electoral, sus vaivenes, sus idas y sus vueltas. Es con todos estos elementos, los que facilitan y los que dificultan el desarrollo de nuestro conflicto, que asumimos la responsabilidad de sostener la lucha en curso con las mejores medidas que seamos capaces de llevar adelante.

LF