Resulta dramático volver a escuchar sirenas cuando caen las primeras sombras de la noche, como ocurre en varios distritos de la Provincia.

Al menos ocho municipios parecen ciudades en guerra, después de haber implementado esa metodología para avisar a la población que a partir de ese momento deben cerrar todos los comercios y queda prohibida la circulación, salvo excepciones que deberán ser justificadas.

Se trata de una suerte de toque de queda, aunque algunos no prefieran llamarlos así. Los llevan adelante los Bomberos voluntarios a las 19, a las 20 o a las 21 horas. Cada uno elige el horario. En esa sintonía se anotaron: Lezama, Coronel Dorrego, Roque Pérez, Ezeiza, Puán, Punta Indio, General Paz y Madariaga.

También mete miedo volver a escuchar la palabra tensión social en los barrios más pobres del conurbano y en Mar del Plata, donde el último fin de semana hubo movilizaciones y un clamor generalizado por comida.

Camas, respiradores y policías, por estas horas representan la mayor preocupación de los intendentes que se ven venir una película con final impredecible.

Hay alcaldes que frente al complejo escenario, organizaron barricadas para blindar sus territorios. Por ejemplo, ciudades como Dolores, Ezeiza, Olavarría, Necochea, Bolívar, Azul y San Vicente apelaron a una medida extrema: volcaron toneladas de tierra en los accesos para impedir la circulación, además de una mayor presencia de efectivos policiales. En cambio, en Lomas de Zamora y Tres de Febrero, fueron más moderados y utilizaron vallas.

CAUSA DESAGRADO EN EL GOBIERNO

Conviene señalar que las medidas más extremas están generando graves problemas logísticos en las zonas portuarias, de acopios y de fábricas en el marco del inicio de la cosecha gruesa proyectada en alrededor de 100 millones de toneladas.

También se reportan diversos inconvenientes para transportar trigo, leche y productos de economías regionales ya que muchos camioneros se niegan a trasladar mercaderías por temor a ser sancionados por las municipalidades y no poder arribar a destino.

En el gobierno estas acciones provocaron desagrado. Explican que esos controles ayudan a persuadir para que la gente no circule, pero el problema es que se impida el tránsito de camiones con alimentos, de caudales, o emergencias sanitarias.

Las restricciones para circular en la provincia de Buenos Aires son inconstitucionales, según sostienen los más destacados juristas, ya que restringen derechos establecidos en la Constitución, sin fundamentos legales.

Además los municipios no tienen autonomía para imponer restricciones que superen las limitaciones establecidas por el gobierno nacional. En cambio, hay una mayor comprensión para las provincias, incluyendo las que ahora impuso la ciudad de Buenos Aires, siempre y cuando estén articuladas con el gobierno nacional.

Otros distritos apuestan a una modalidad mixta. Por caso, La Plata y Pehuajó decidieron cortar algunos accesos, pero mantienen controles en otros. En ese caso, parece una decisión coordinada con el gobierno central.
Una cuestión llamativa es que varios intendentes dicen haber «cerrado» la ciudad cuando en realidad sólo están haciendo controles en los ingresos.

Sucede que la medida de bloquear con montañas de tierra es muy popular dentro de los distritos y hasta responde a una demanda interna de sus vecinos.

De ahí entonces que algunos promuevan hacia adentro falsos bloqueos y también que otros hayan decidido ejecutar esos cortes. Conocedores de los territorios, hay intendentes que prefieren pagar el costo con el Gobernador pero quedar bien posicionados con sus electorados.

CUANDO LA POLITICA METE LA COLA

Hay quienes hilan un poco más fino y ven en las medidas más extremas, una «travesura» política en las sombras. Se admite en determinados círculos, que ni siquiera la pandemia por el coronavirus logra aliviar la tensión permanente entre los alcaldes peronistas y Axel Kicillof.

Algunos deslizan que los bloqueos que se dispusieron en los accesos a sus municipios son una desobediencia explícita a las órdenes que les había bajado el gobernador.

El malestar entre al menos una parte de los intendentes peronistas y Kicillof viene desde el triunfo electoral. Los jefes comunales sienten que se los dejó afuera en cargos importantes que pedían en el gabinete, además de criticar la forma de hacer política del gobernador.

También están desconformes con los 300 millones de pesos que se les giró para la emergencia sanitaria. Consideran en el reparto, que esa cifra es insuficiente para lo que está por venir.

Lo que sí resulta evidente, que los intendentes se sienten más identificados con el estilo de construcción política de Alberto Fernández que el de Kicillof.

Hay quienes observaron que en la reunión de Olivos, incluso, algunos no pasaron por alto que el ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni, «se puso a hablar como si fuera un libre pensador. Hasta propuso que los comercios solo estuvieran abiertos de 12 a 18. «Tiró la idea en crudo, sin consultarle a Kicillof», dijeron en voz baja.

FRENTE A LA PESADILLA DE LOS SAQUEOS

Como si fuera poco, al complicado escenario hay que sumarle robos piraña perpetrados en las últimas horas contra supermercados ubicados en los municipios de Quilmes y San Martín.

También llamó la atención la movilización registrada el sábado en la ruta 3 a la altura de Rafael Castillo en demanda de elementos de higiene y alimentos. Hubo movilizaciones también en la periferia marplatense, donde están los asentamientos y las carencias pegan muy fuerte.

“Estoy seguro que la reunión del presidente con los intendentes del primer y segundo cordón fue porque temen que no se pueda contener la situación y haya desbordes, porque allí se encuentran algunos de los sectores más humildes y populosos”, advirtió el diputado nacional e integrante de la Corriente Clasista y Combativa, Juan Carlos Alderete.

El mismo dirigente señaló que las organizaciones se ofrecieron a colaborar porque están «más cerca de la gente y en caso de que la epidemia sea muy grande, queremos tener camas preparadas”.

Alderete contó que el viernes le mandó al presidente y al gobernador “una carta» en la que les hizo «un pedido casi desesperado para que se tenga en cuenta lo que está sucediendo en los barrios populares”. Como respuesta, el sábado el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, se comunicó con él para pedirle tranquilidad y que se preparaban anuncios importantes para sectores informales.

SE MULTIPLICAN LAS PERSONAS EN COMEDORES

El dirigente territorial precisó que en pos de contener la difícil situación social, tanto la Corriente Clasista y Combativa que el integra, como Barrios de Pie y el Movimiento Evita, entre otras organizaciones, vienen entregando copas de leche, viandas y alcohol en gel, el que en algunos casos es preparado por esas mismas organizaciones merced a recursos que aportan los comerciantes locales “porque todavía no hay nada del Estado”.

Alderete refirió que también algunos clubes de barrio ofrecieron sus predios para instalar camas para quienes no tengan una situación muy delicada: “Cuando esto llegue a nuestros barrios la gente que se sienta desprotegida va a salir, y no nos podemos lamentar después, por eso tenemos que trabajar ahora para evitar las consecuencias”.

Quien también advirtió sobre el impacto de la cuarentena sobre los sectores más vulnerables fue la referente de Somos Barrios de Pie, Sandra Oviedo, quien señaló que el fin de semana recibieron “el doble de personas que se acercaron a pedir sus viandas a nuestros 200 comedores”, en lo que consideró como “una situación que nos preocupó muchísimo”.

El sábado, el Ministerio de Defensa, que conduce Agustín Rossi, dispuso que el Ejército Argentino preste colaboración con el municipio de Quilmes, brindando una suerte de protección civil con ayuda alimentaria a la comunidad, mediante el despliegue de tres cocinas de campaña y tres camiones.

El ministro de Seguridad, Sergio Berni patrulla todas las noches desde un helicóptero las zonas de mayor pobreza en el conurbano. El Gobierno está con las antenas paradas y distribuirá en las próximas horas miles de bolsas de alimentos. Será a través de camiones militares custodiados por la policía bonaerense.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

Rodrigo Gauna