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* Por Jorge Joury

Aún recuerdo en los años de profunda crisis en la Argentina, los títulos del vespertino La Razón. Eran premonitorios. El célebre maestro de periodistas, Félix Laíño utilizaba por entonces frases como: “Se aguardan novedades” . O también : “Horas Decisivas”. Ambos esquemas reflejaban la gravedad del momento, sin apelar a términos explosivos como lo hacía en cambio Crónica. Esos títulos en cuerpo catástrofe motivaban a los canillitas de sensible olfato, a que los amplificaran en sus gargantas como el ulular de las sirenas. Aquellas postales de los años 70, volvieron a mi mente después de observar el vuelo bajo, similar al de un pájaro en medio de la tormenta, de este equipo económico jaqueado por la realidad.
Macri anunció inesperadamente un nuevo acuerdo con el FMI, en un tácito reconocimiento del fracaso del primero, destinado a lograr “la confianza de los mercados” con un adelantamiento de los desembolsos a cambio de más ajustes. Pero el dólar saltó igual un 8 por ciento a 34,50 pesos, a pesar de que el Central entregó otros 300 millones.
Está claro que existe confianza cero en los mercados sobre el andar de la Casa Rosada. Además, el Gobierno esconde la tierra bajo la alfombra y no se deja ayudar por la oposición. Otro dato a tener en cuenta en las últimas horas, fue la irrupción en el escenario de Eduardo y Chiche Duhalde. Lo hicieron advirtiendo que “la situación es parecida a la del 2001”. Duhalde tiene la píel sensible para detectar el rumbo de estas tormentas, como las llama Macri. Le tocó a él apagar el fuego después de la caída del gobierno de Fernando De la Rúa. Y para ello, llamó a un gran acuerdo nacional, integrado por todas las fuerzas políticas, la Iglesia, las fuerzas sindicales y los movimientos sociales. Era necesario para salir del pozo de manera urgente. Principalmente para que el costo no fuese mayor. Tal vez en estas horas críticas, las primeras espadas de Cambiemos deberían reflexionar sobre aquella postal del pasado que fue una demostración de convivencia política.
En uno de mis artículos recientes, no quise ser apocalíptico, pero comenté que Macri estaba buscando un Lavagna o un Blejer, para apagar el incendio. En pocas horas, la realidad volvió a mostrar la debilidad de las espadas económicas y la temperatura política se tornó agobiante. Los mercados volvieron a decirle al Gobierno que no le creen. El fiel reflejo fue la la escapada del dólar que pasó los 34 pesos. No es todo: se les sumaron además los relámpagos y truenos aportados por el paro de 36 horas de las dos CTA para el 24 de septiembre y un día después el que decretó la CGT. Es la muestra de que los tiempos se acortan y vienen semanas de alta conflictividad, que auguran que la calle se va a poner muy caliente. Tampoco es coincidencia que el ex ministro de Economía, Alfonso Prat Gay señalara el martes por la noche en el programa “Animales Sueltos” que el Gobierno necesita un ministro de Economía. El ex funcionario, que aún forma parte de Cambiemos, puso además en tela de juicio la tarea del jefe de Gabinete Marcos peña: “le sirvió a Macri para ganar elecciones”, manifestó. Le faltó decir que “ya fue ” y que para domar al potro indómito de la inflación se requiere de otros jinetes con mayor experiencia.
Aunque el entorno de Mauricio Macri aguardaba jornadas tensas en materia económica, en las últimas horas la agenda comunicacional del Presidente volvió a acelerarse en medio de insistentes versiones de cambios de Gabinete. Entre otras esquirlas, florecieron las dudas sobre la forma del Gobierno para comunicar la crisis, por la ausencia de explicaciones de Hacienda luego de la reunión de coordinación de Gabinete que encabezó Macri en Olivos. La misma inquina apunta a Luis “Toto” Caputo, presidente del Banco Central, en comisión, que mantiene un silencio aún mayor sobre su política cambiaria.
No fue el único nubarrón en el discurso oficial. El que además arrimó nafta al fuego fue el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, que hasta el martes había asegurado “una mesa permanente” para encontrar una salida al conflicto salarial con los docentes universitarios, pero la cita concluyó sin definiciones, porque la oferta habría sido demasiado exigua y no superó el 21%, un monto inaceptable para los docentes que reclaman empezar a discutir entre el 25 y el 30%.
La nueva paridad del dólar también apagó las expectativas para el anuncio que hizo Macri planificado para “reconstruir la confianza de los mercados” para la marcha del modelo económico de Cambiemos. Esa turbulencia de dudas recayó, especialmente, sobre el jefe de Gabinete, Marcos Peña, sus vicejefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, además del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que fue llamado de urgencia a la residencia de Olivos.
El río está demasiado revuelto, comentan los avezados pescadores. Llama la atención que el Gobierno no dio ninguna precisión del anuncio que hizo el propio Mauricio Macri sobre los anticipos de los desembolsos del FMI. Ello ha motivado que se hable con insistencia de la salida del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en una jornada en la que el peso se devaluó más del 7,5 %.
Ni los voceros de Hacienda ni en el mercado contaban con información del acuerdo anunciado por Macri, que no dio detalles sobre el monto que adelantaría el FMI, ni los plazos ni las eventuales condicionalidades. No hubo comunicación formal ni hacia los bancos ni a los operadores del mercado sobre este acuerdo que el propio Macri reconoció que hacía para calmar al mercado. Tampoco apareció en el escenario un comunicado del FMI, habitual cuando se reformula uno de sus programas. En medio de este cuadro de situación, el dólar cerró a $ 34,50 y existe marcada preocupación en las jornadas venideras.
Resulta además sugestivo que el lunes Dujovne anunció que el FMI iba a anticipar USD 3.000 millones y al mismo tiempo el Central filtraba la inminencia de un nuevo acuerdo para que anticipen desembolsos por USD 15 mil millones. Este martes, los voceros elevaron ese número hasta USD 27 mil millones. Macri no quiso dar cifras.
Recién por la noche, la presidenta del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, salió a respaldar al gobierno argentino, aunque dejó en falso al presidente Macri al aseverar que recién en estas horas instruyó a sus funcionarios a comenzar a trabajar en la renegociación del acuerdo, por lo que en realidad no se llegó a ningún nuevo programa financiero.
El comunicado llegó diez horas después de que Macri hiciera el anuncio de un nuevo acuerdo con el FMI, el cual en verdad no está cerrado. Casi en simultáneo, y de forma improvisada, el ministro Nicolás Dujovne hizo declaraciones al costado de una escalera en la Casa Rosada y respondió, sin mayores precisiones, las preguntas de los pocos periodistas acreditados.
Todo contribuye a transparentar la fragilidad política del Gobierno, que se cruza además con las dificultades para cerrar un acuerdo con los gobernadores que les permita meter en el Presupuesto del 2019 el ajuste comprometido con el FMI. En esa dirección, comentan que Horacio Rodríguez Larreta se puso al hombro esa negociación, ante las resistencia de Macri y Marcos Peña para acordar con el peronismo. Esto deja al descubierto otra disparidad de criterios en la conducción de Cambiemos. Los mercados olfatean todas estas cuestiones y pasan la cuenta. En medio del tsunami, Carrió habla de “una mano negra”, pero no la identifica. Está claro que la tormenta económica no se arreglará únicamente con la salida de Dujovne. Hay quienes intuyen que hará falta de rueden más cabezas y que se produzca de una vez por todas el desguace de la tríada de la jefatura de gabinete que integran Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. La moneda está en el aire.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico esjorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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