Por Esteban Tancoff

Ante cerca de 3.000 participantes de 110 países y 65 Jefes de Estado, entre los que no se hallaban los presidentes de Rusia, China México y tampoco Argentina, en el marco de un contexto de disputas comerciales que deteriora la multilateralidad, Bolsonaro, la estrella del Foro el de “Brasil por encima de todo” en línea con “América primero” de Trump, ha decepcionado con un discurso propio de un mundo que ya no existe, y del que fueron los grandes contendientes la Unión Soviética y EEUU.

Lo novedoso de Davos es la inclusión de la Salud Mental como uno de los riesgos que afronta occidente y al que se dará un protagonismo central. Quien moderara la discusión sobre el tema será duque de Cambridge y el tema a tratar seria la “etapa de la Ira” que vive la sociedad por la percepción de los ciudadanos al no encontrar respuestas ante la incertidumbre social, tecnológica y laboral, donde el impacto de esa ira se refleja en los Bolsonaro, los Trump y otros menos relevantes.

Occidente inició su relación con la ira a partir de los griegos, el mundo antiguo había emprendido un camino propio que ya no puede ser el de los modernos, donde estos apela a los terapeutas o llaman a la policía, antiguamente el sabio se dirigía al “mundo superior de los dioses”.

En un mundo en expansión tecnológica y consumo, hablar de ira no se trata de la ira “santa” relatada en la Biblia y representad por Moisés, la gente sedentaria, los campesinos, los artesanos, los asalariados, los periodistas, , los oficinistas y también los profesores y los terapeutas, han quedado atrapados en la cotidianeidad, pero para quien tiene ira ha pasado el tiempo del aburrimiento, la niebla se disipa, los contornos se fortalecen, el ataque de furia sabe dónde dirigirse, quien se encuentra en estado de ira exagerada, se dirige al mundo como una bala en la batalla.

El duque de Cambridge moderara el debate sobre la ira y su relación con la salud mental, en un mundo donde le heroísmo tiene pocas posibilidades de expresarse, la elección del duque parece la más acertada, pocos como él han navegado sobre la depresión, una de las formas de la ira, enfermedad que aumento a causa de su trabajo como piloto de ambulancias que socorrían a niños accidentados.

Nosotros hemos dejado de juzgar y sentir como los antiguos y también despreciamos en secreto a quienes consideramos “hijos de su tiempo”, prisioneros de un heroísmo que solo podemos comprender como arcaico e inadecuado, sin embargo no hemos encontrado aún un breviario estoico de control de los afectos que remplace la ética judeo-cristiana.

El duque de Cambridge… es el hijo de la sensible y querida princesa Diana…amada por los humildes trabajadores ingleses muerta en un accidente automovilístico.

Melisa Delgado Niglia