La cantidad de créditos pedidos por beneficiarias de la Asignación por Hijo llegó al 92 por ciento de las asignaciones. Los préstamos tienen altas tasas y son usados para comprar ropa o comida.

En promedio, los créditos representan 4,5 veces lo que cobran las beneficiarias de AUH. 
Imagen: Bernardino Avila

Por Laura Vales

La Anses, el organismo que debería ser garante de la seguridad social, es hoy el acreedor de millones de endeudados; en su mayoría, de mujeres que perciben una Asignación Universal por Hijo. La cantidad de créditos pedidos por (y otorgados a) las beneficiarias de AUH llegó en junio al increíble nivel del 92 por ciento de las asignaciones existentes. Se trata de préstamos de entre mil y 12 mil pesos, que pueden ser solicitados a razón de uno por cada hijo. Según ha reconocido la misma Anses, los préstamos promocionados por el Gobierno como una “oportunidad de progreso” están siendo utilizados para comprar bienes de primera necesidad (como comida, ropa o calzado), para pagar deudas o servicios de salud. El endeudamiento de las beneficiarias de la AUH ya venía subiendo desde 2017, impulsado por el aumento de los precios de los alimentos, la luz y el gas; pero en los últimos tres meses dio un enorme salto, ya que fueron pedidos 2,5 millones de créditos nuevos. Sumados a los que estaban tomados con anterioridad, actualmente hay acumulados 3,6 millones de créditos, sobre un total de 4 millones de Asignaciones Universales por Hijo. En cuanto a la carga que estas deudas significan para las beneficiarias, representan en promedio 4,5 veces lo que cobran mensualmente.

El proceso pone de relieve cómo el derecho a un ingreso digno está siendo reemplazado por la toma de deuda… además con altos intereses, ya que el costo financiero total de estos créditos llega a superar el 50 por ciento.

Endeudados

Los datos son parte de una investigación del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre el endeudamiento de los hogares pobres. El centro de estudios que dirige Hernán Letcher analizó lo sucedido con toda la línea de créditos de la Anses en los últimos dos años; por esto incluyó en relevamiento además de los créditos AUH los que se otorgan a jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones familiares. En todos los segmentos -con la única excepción de las pensiones no contributivas- lo que encontró fue un aumento en la cantidad de endeudados, con montos más altos en relación con sus ingresos.

Aunque el Gobierno los presentó como una medida destinada a “reducir los niveles de pobreza” o como una oportunidad para poder “progresar”, es claro que quienes se endeudan con la Anses no están pidiendo el dinero para agrandar un negocio, ni para invertir en un emprendimiento productivo que mejore sus ingresos, sino para algo más básico como llegar a fin de mes (con las cuentas) o sobrevivir a las semanas más frías del invierno (con una ropa de abrigo), necesidades que ya no pueden ser cubiertas con su ingreso habitual.

Esto es porque el poder adquisitivo de las jubilaciones, pensiones y AUH quedó muy desinflado en relación con los tarifazos y la suba de la canasta básica. El trabajo del CEPA señala que:

  • Si se considera el poder de compra promedio de 2015 como base 100 (es decir, que ese año podía comprar 100 unidades de productos x) con una jubilación mínima o una pensión contributiva hoy se compran 78 unidades.
  • Para finales de año, de acuerdo a las expectativas inflacionarias del Banco Central, que resultan más bien conservadoras (40,2 por ciento en 2019), el promedio de poder adquisitivo sería casi 20 puntos menor al de 2015.
  • La situación de la AUH es mejor, debido a dos cuestiones: los bonos de 1200 y 1500 pesos abonados en septiembre y diciembre de 2018 y la decisión de adelantar el total de los aumentos de 2019 en el mes de marzo (46 por ciento). Aún así, la AUH tuvo una pérdida de poder adquisitivo de casi diez puntos en 2016, que aún no recuperó.

Esta pérdida del poder de compra de las asignaciones y jubilaciones tuvo su impacto en la caída del consumo: las ventas a precios constantes de la Encuesta de Supermercados del Indec muestran 11 meses de caída consecutivos, con los peores indicadores en los últimos cinco meses. Vale recordar, en este caso, que prácticamente la totalidad de las AUH y las jubilaciones mínimas es gastada en productos de la canasta básica.

Otro modo de graficarlo es en relación con productos concretos de la canasta básica. Por ejemplo, en 2015 con una jubilación mínima se compraban 386 litros de leche y hoy sólo 276 litros, 110 litros menos. O 160 kilos de pan y hoy 125 kilos.

En el caso de los jubilados que tomaron créditos de la Anses, su número pasó de 935 mil en junio de 2018 a 1 millón 557 mil en junio de este año.

En el caso de los beneficiarios de Asignaciones Familiares, pasaron de 518 mil tomas de deuda (junio de 2018) a más de 1 millón actualmente.

En términos generales, si se compara el período julio 2017/junio 2018 con 2018/2019, se pasó de un 23 por ciento de beneficiarios endeudados al 38 por ciento. La cantidad de tomadores de crédito saltó en el mismo lapso de 3,8 millones a 6,1 millones de casos.

Chapas, versión 2019

Otro aspecto de este enorme proceso de endeudamiento que convirtió a la Anses en acreedor de millones de endeudados que deberán seguir pagando cuotas pasadas las presidenciales de octubre (en algunos casos hasta 2021), es el uso electoral de la situación de penuria económica.

El autor del trabajo recuerda que estos créditos de la Anses fueron lanzados por el Gobierno para las elecciones de 2017. La medida consistió en extender los antiguos Créditos Argenta a los titulares de la AUH, pensiones no contributivas y salario familiar.

En abril de 2019, nuevamente en vísperas de comicios, Cambiemos relanzó los préstamos, este años con plazos de pago más extensos. “Los nuevos créditos eliminan la opción de cancelar créditos en 12 meses, y disponen en su lugar un plazo mínimo de 24 meses ¿Cuál es el efecto de esta modificación? Que el impacto sobre el ingreso resulta menor, y que permite obtener un crédito de mayor valor, ya que el límite de la cuota es del 30 por ciento del ingreso por la prestación que lo genera. Es decir, tiene un fuerte sentido electoral”.

Del primer lanzamiento en 2017 al de este año,  el número de endeudados con la Anses pasó a ser el doble.

En los totales de tomadores de deudas con la Anses, debe hacerse un agregado, ya que los créditos tienen plazos mínimos de entre 12 y 24 meses, es decir que parte de los otorgados en 2018 aún no terminaron de ser pagados. El CEPA observa al respecto que en el último año “se incrementó la cantidad de tomadores de créditos en un 60 por ciento” pero que pasa a ser un aumento “de más del 80 por ciento si se considera a quienes aún deben parte del crédito adquirido antes del período mencionado”. Asimismo, los montos de capital solicitado aumentaron en más del 80 por ciento en ambos casos, es decir, muy por encima del aumento promedio de las prestaciones (que tuvieron una recomposición promedio del 31,2 por ciento).

Por otra parte, en el último año más de la mitad de los créditos fueron tomados por beneficiarias de la AUH (51 por ciento mientras que representaban el 43 por ciento de los créditos en el período anterior) y de SUAF (salario familiar, que se incrementaron del 13 al 17 por ciento).

El endeudamiento acumulado de las beneficiarias de la AUH es que se incrementó más sensiblemente. A junio de 2019, habían tomado deuda el 81 por ciento de los beneficios abonados (3,2 millones de casos). En el período previo ese número sólo llegaba al 42 por ciento (1,6 millones de casos), es decir, que casi se duplicó entre períodos.

También es mayor el endeudamiento en relación con el monto de la prestación:  «En promedio los créditos representan 4,5 veces» lo que las endeudadas cobran mensualmente.

Finalmente, está la cuestión de las tasas. Si bien la ofrecida para los créditos resulta menor a la del mercado, su Costo Financiero Total se incrementó sensiblemente, ya que pasó del 27 por ciento (en 2017) al actual 54 por ciento.

Fuente: Página 12

NG