Algo huele mal en las obras del Paseo del Bajo. Se denuncian sobreprecios y favores para amigos y parientes de Mauricio Macri. La olla se destapó por una investigación que reconstruyó las maniobras que unen a la Casa Rosada con negocios de la obra pública .Desde el enclave del macrismo se yergue el relato sobre obras que «ahora se terminan», sin embargo la realidad parece distar de esos enunciados con que el oficialismo busca apuntalar sus ejes de campaña. Macri, Vidal y Larreta inauguraron esta semana el Paseo del Bajo. La obra tuvo un gasto que superó los 650 millones de dólares, según las cifras oficiales.

Lo que los medios ni el gobierno contaron fue que la parte más cara de esa obra se la quedó de forma irregular la empresa IECSA, del primo presidencial Ángelo Calcaterra y el amigo también presidencial Marcelo Mindlin.

Las empresas IECSA e Isolux, ubicadas en Buenos Aires y Santa Fe, fueron las que no terminaron las obras de las centrales termoeléctricas, pero sí fueron beneficiadas con un pago por resarcimiento que ascendió a $1.600 millones, según dejó trascender la investigación. Así lo ventiló el sitio El Destape, quien señaló que

IECSA sigue en manos de Calcaterra, primo de Macri, junto a Marcelo Mindlin, a quien dijo que se la vendió, pero con quien comparte una offshore. En una denuncia que actualmente tramita en el juzgado de Sebastián Casanello, se advirte que mediante la privatización se buscaba beneficiar a empresarios amigos del Presidente con la baja tasación de las centrales.

Otro de los mitos es que «el macrismo que no usa sobreprecios», sin embargo IECSA, la empresa del primo del presidente, cobró un sobreprecio extraordinario para la realización de obras en uno de los tramos de la ruta nacional 8, incrementaron la obra en un 120%. Así lo demostró la mencionada investigación.

El Sindicato de Trabajadores Viales y Afines de la República Argentina (STVYARA) denunció que IECSA fue adjudicataria del Tramo II B de la obra en 2013 por 104,37 kilómetros.

Por los distintos procesos de la licitación, el contrato fue suscrito en enero de 2015 y el presupuesto oficial asignado era de $315 millones. Sin embargo, ante la posibilidad de la aparición de una oferta menor, se le hizo un descuento del 15% por lo que el valor final quedó en $285.122.360,32.

En cuanto al Paseo del Bajo, largamente publicitado por Larreta y el mismísimo Macri, a través de un tsunami de publinotas en las empresas hegemónicas de comunicación adictas a la gestión de Cambiemos, demandó un gasto que superó los 650 millones de dólares para un corredor de 7 kilómetros.

Otra vez se benefició a los parientes y amigos. Así, Calcaterra y Mindlin, obtuvieron el tramo más caro de esa obra. Se la quedaron de forma irregular, y las redeterminaciones de precios de la obra rondan el 70%.

Cabe destacar que Rodriguez Larreta logró que se bloquee el control de esa obra, el que debería ejercer la Auditoría porteña, y además consiguió que la causa judicial donde se investiga este tema, caiga en manos del juez Claudio Bonadio; con lo cual la investigación se encuentra literalmente paralizada.

La presidenta de la Auditoría, Segura Rattagan, especificó que “he rechazado el Plan Anual de Auditoría 2019 aprobado por la mayoría del Colegio de Auditores, en razón de considerar que el mismo resulta insuficiente para el ejercicio de un adecuado control externo del sector público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

“Cabe señalar que recientemente se aprobó una primera auditoría sobre el proceso licitatorio, en la cual se han detectado importantes irregularidades, por lo que resulta prioritario continuar con el proceso de control del desarrollo de la obra”, escribió.

Además de Larreta fueron denunciados el ministro de Transporte Guillermo Dietrich, el ministro de Desarrollo Urbano y Transporte porteño Franco Moccia, el presidente de AUSA Carlos María Frugoni y la jefa de compras de AUSA Natalia Bustos.

La maniobra fue la siguiente. «El Paseo del Bajo tenía tres tramos, A, B y C, que se licitaron por separado. El pliego establecía 2 cuestiones centrales: una, que la empresa que ganara un tramo no podía competir en los otros. Dos, que los tramos se licitarían del más caro al más barato».

«El orden quedaba C-B-A. Primero el C, con un presupuesto estimado de 4.480 millones de pesos; segundo el B, de 2.350 millones; y tercero el A, por 1.870 millones. Estas dos condiciones tienen un objetivo: que se licite primero el tramo más caro y gane la oferta de menor valor, lo que hace que el Estado ahorre el máximo de dinero».

«IECSA competía en los tramos C y B, pero su intención era quedarse con el C, el más jugoso. Ahí competía con varias empresas que podían ofrecer un precio más barato y dejarla sin el negocio. La solución fue fácil: anularon el orden C-B-A a través de la Circular Sin Consulta N 7. Técnicamente, Circular Sin Consulta es una decisión que toma AUSA, sociedad cuyo principal accionista es el gobierno porteño, sin que nadie se lo pregunte. Lo que hizo la N 7 es fundamental para beneficiar a Mindlin y Calcaterra. Con esto se garantizaron que Isolux ganara el tramo A y no compitiera en el tramo C, que quedó para IECSA».

«El tramo C, que quería y obtuvo IECSA, tenía un presupuesto de 4.480 millones de pesos. IECSA ofreció hacerlo por 3.183 millones, un 29% menos. No fue beneficencia, sino que tenía claro que primero está ganar, luego vendrán las redeterminaciones de precios. Fue, de hecho, lo que sucedió, aunque no se conoce cuantas veces. Se consultó al Gobierno porteño por la cantidad de redeterminaciones que hubo desde el inicio de la obra hasta la inauguración. La respuesta fue esquiva: que llevaría mucho tiempo rastrear ese dato», especificó el medio.

«El presupuesto original del tramo C, que se quedó IECSA, era de 2.592.155.753 más IVA, un total de poco más de 3.100 millones de pesos. IECSA pidió un segundo anticipo financiero del 5%, pese a que esto no estaba previsto en el pliego original. Salvando esto, lo extraño fue que IECSA calculó ese 5% en 263 millones de pesos. Esa cifra no es el 5% del presupuesto original. El cálculo es sencillo: es el 5% de 5.273 millones de pesos. Conclusión: la obra real aumentó su costo de 3.183 a 5.273 millones de pesos, un 68% más».

«Por otro lado, el costo del Paseo del Bajo se calculó en 700 millones de dólares, que se obtuvo en gran parte gracias a un crédito de la Corporación Andina de Fomento. Los medios que festejaron su inauguración hablaron entre 650 y 675 millones».

«La licitación por el Paseo del Bajo fue en octubre de 2016, cuando el dólar estaba a 15,30 pesos. Se inauguró el 27 de mayo de 2019, con un dólar a 45,9 pesos. Un promedio da 30,6 pesos. Los 700 millones de dólares a 30,6 pesos da un total de 21.420 millones de pesos. La obra total, incluidos los tramos A, B y C y obras anexas era por 7.665 millones de pesos. La diferencia entre los 21.420 y 7.665 millones es de 13.755 millones de pesos. El cálculo, vale repetir, es aproximado, pero indica que si el número en dólares fue efectivo la obra costó muchísimo más que lo que fue presupuestado en sus inicios. Cerca del triple», se señaló.

NG