El 15 de noviembre de 2017 Argentina amaneció con una terrible noticia, el ARA San Juan (S-42),  submarino  de la Armada Argentina que había partido de Mar Del Plata hacia Ushuaia, había partido contacto con la torre de control.

Según se supo, la desconexión,  fue ocho horas después de que su jefe de operaciones informara sobre un principio de incendio en el tanque de baterías, provocado presuntamente por el ingreso de agua por el sistema de ventilación mientras navegaba en medio de un fuerte temporal.

Tras un año de búsqueda incesante,  la nave fue encontrada por una empresa privada, con toda su tripulación muerta, muy cerca del punto de desaparición y en el lugar donde se suponía que se encontraba.

Cabe destacar que el hundimiento y las búsquedas posteriores a la desaparición se enmarcaron en sospechas, irregularidades, negligencias, informes tardíos y contradictorios que, en su gran mayoría, están pendientes de resolución a pesar de que el último informe que brindó la Comisión Bicameral Investigadora de la Desaparición del Submarino ARA San Juan en Julio concluyó que «hubo una clara responsabilidad política y administrativa» del gobierno Mauricio Macri, especialmente del ministro de Defensa Oscar Aguad y de sus funcionarios más cercanos, tanto en los aspectos operativos y presupuestarios, como en la ocultación de información y el «desamparo» a las familias de las victimas.

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LF