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El Vaticano tildó de “inmoral” el actual sistema económico y financiero mundial y no tubo tapujos para criticar el endeudamiento público, los productos derivados, las hipotecas de alto riesgo y propuso un impuesto mundial sobre las transacciones off-shore para frenar el hambre y las desigualdades.


En un documento oficial, el Vaticano analiza con precisión y conocimientos técnicos el sistema financiero global que considera “injusto” e “inmoral”.
El papa argentino, Francisco, quien vivió en carne propia la crisis económica de su país y conoce los efectos de la brecha entre pobres y ricos en América Latina, ha denunciado en varias ocasiones la deuda pública como uno de los grandes males de la economía de numerosos países.
El documento, realizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Pontificio Consejo para el Desarrollo Humano Integral, advierte que las cuestiones financieras y la influencia de los mercados “afectan al bienestar” de la humanidad y por lo tanto pide “una regulación adecuada de sus dinámicas” basada en “fundamentos éticos claros”.
El Vaticano advierte que “la riqueza privada acumulada en los paraísos fiscales por algunas élites ha casi igualado la deuda pública de sus respectivos países”, y estima que se han restado “recursos decisivos a la economía real” y alimentado “la creación de sistemas económicos basados en la desigualdad”.
“La evasión y el lavado de dinero sucio constituye otra razón de empobrecimiento del sistema normal de producción y distribución de bienes y servicios”, denuncia.
El documento, detallado en 34 puntos, identifica los problemas, señala las injusticias y propone soluciones como “mayores reglas para que todos tengan garantías”, así como un “impuesto mundial sobre las transacciones offshore” junto con “cambios estructurales para resolver el problema de la deuda pública de muchos países”.

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