El 49% de los bonaerenses no llegan a fin de mes y la protesta está al palo

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Un informe especial de Jorge Joury
Hay voces críticas para el gabinete de Macri por su falta de reacción para salir de la crisis. Los acusan “de estar dormidos” y de ser “un jardín de infantes”.El Gobierno ahora promete que entre abril y junio llegarán los brotes verdes. Confían en los créditos hipotecarios para viviendas, las paritarias y la desaceleración inflacionaria. Mientras tanto, marzo marcó el récord de tensión social con 62 cortes de calles.Desde la Casa Rosada fogonean la hipótesis de que existe “un plan destituyente”.
Con el paro nacional de la CGT a la vuelta de la esquina – el 6 de abril- Mauricio Macri puso la vara bien alta. Está dispuesto a no ceder un metro a las presiones y los reclamos que le caen como una lluvia ácida en el arranque del otoño. Se espera que la protesta de la central obrera tenga un gran impacto,ya que,aunque no habrá movilizaciones, adhieren los gremios del transporte, trenes y subtes. En lo más alto del poder están preocupados por instrumentar un protocolo para frenar los cortes. Entienden que la protesta ha copado las calles y rutas.La manifestación de la CGT, seguida de la marcha federal de los docentes, con más de 400 mil personas y la multitudinaria concentración del 24 por el Día de la Memoria, han hecho sonar las alarmas en los despachos. En esos lugares se observó un clima pesado. Se escucharon gritos hostiles y señales destituyentes como : “Macri basura, vos sos la dictadura”, además de dibujos de helicópteros representativos de los golpes de Estado en el pasado.
Hay otros datos de la realidad que preocupan a la ciudadanía, como que el 49% de los bonaerenses no llegan a fin de mes. Frente a este escenario, el jefe del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, amenazó con piquetes masivos la semana próxima si no se cumple con la prometida ley de Emergencia Social. No es todo, el intendente de José C. Paz, Mario Ishii advirtió que podría haber saqueos a supermercados si no mejora la situación social. Otro de los enojados es el dirigente peronista Francisco Echarren, que reasumió la intendencia de Castelli, luego de dar un portazo en la Subsecretaría de Vivienda del gobierno de María Eugenia Vidal. El ex presidente Eduardo Duhalde, también advirtió que “la gente está enojada y cualquier chispa puede generar un incendio”. El intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, que era aliado de Vidal, tomó distancia de ella, ya que hay muchos alcaldes que se quejan de promesas incumplidas y el crecimiento de la inseguridad.
ALGO NO FUNCIONA
En ese contexto, dirigentes políticos como Alberto Fernández, atribuyen las causas a la inercia de los hombres del Presidente. El ex jefe de Gabinete sostiene que el “dream team” del Gobierno “está dormido”. La visión coincide con la del periodista Marcelo Longobardi, que asegura que “el gabinete de Macri es un jardín de infantes”. Son voces críticas, que en su momento apoyaron el cambio. Pero que hoy muestran su decepción frente a la falta de ideas para revertir la situación económica.
El propio Presidente también apareció en el radar de los comentarios adversos. El país, quedó perplejo y aún resuenan los ecos, por los efectos demoledores de la denominada “mesaza” de Mirtha Legrand. La diva descolocó a Macri de manera inesperada y sin gente que lo asista para socorrerlo. Que la señora de la tele le haya dicho al gobierno que “ustedes no ven la realidad”, puede pasar como un reto de alguien a esta altura de la vida casi inimputable. Pero cobra relevancia y hasta parecería un exceso de confianza, el haberlo hecho en la quinta de Olivos, la casa del Presidente.
Lo más grave, es que Mauricio Macri careció de los reflejos suficientes y hasta equivocó el haber mínimo de los jubilados, con lo cual se ganó un aplazo sin atenuantes frente a la opinión pública. Los nueve mil y pico con que Macri le contestó a Mirtha, tal vez hayan alegrado a miles de abuelos que aunque sea por un instante, se vieron venir el sueño de un aumentazo, frente a la mínima que cobran hoy de apenas $6.377. Otro macanazo, y van…
OTRA PROMESA Y VAN…
El actual momento, pareciera ser uno de los más complicados del gobierno, al que le llueven los golpes de la oposición por los lugares más sensibles.Una muestra de ello, es el grado de conflictividad a punto de hervor en las calles. Es la prueba que el experimento económico y social que timonea el oficialismo, no encuentra la pregonada luz al final del túnel.
Por estas horas, ha surgido un nuevo argumento que habrá que ver hasta dónde lo compra la gente. En sintonía con las voces de economistas de distinto pelaje, el entorno de Mauricio Macri cree que entre abril y junio se dará el ansiado derrame económico. Será cuando la inflación muestre una mayor desaceleración, la reactivación de la obra pública sea un hecho y se dinamice la construcción. Otra apuesta, son los créditos para viviendas del Banco Nación a 30 años, sumado a los del Provincia y el Ciudad y las paritarias otorguen alguna mejora al salario real, que permita un repunte del consumo masivo, madre de todas las batallas en tiempos electorales.
No obstante, hay un dato que preocupa en la Casa Rosada. Con la llegada del otoño, la imagen presidencial sigue en franco descenso. Más de medio país desaprueba la gestión. según las últimas encuestas. Los signos de debilidad que brotan desde los despachos oficiales, ya fueron percibidos por los grupos hostiles al macrismo. Son los que con rostros cubiertos y palos, sacan a diario a varear el malhumor en las calles con el ánimo de darle visibilidad al reclamo.
CLIMA DESTITUYENTE
En las tertulias de las mesas de cafe, se exterioriza también la fatiga que muestra la gestión. El “yo lo voté, pero no entiendo lo que está haciendo…” es otra frase que se reproduce como hongos venenosos y que patentiza la decepción frente a lo que que se prometió y que no termina de llegar, muriendo en anuncios de mejores trimestres que no florecen. Es el peor síntoma para el Gobierno, en un año electoral, donde el resultado de la contienda si le es esquivo, puede empujarlo a terminar pidiendo la hora en los dos años que le restan.
Ese contexto, ha provocado que múltiples intelectuales y partidarios de Cambiemos denunciaran un plan de desestabilización. Se lo denomina “clima destituyente”, palabras que en los últimos años acompañaron también a gestiones anteriores, cuando había que justificar situaciones de tensión por los desaciertos.
Frente a este escenario, y con un Gobierno que tiene que juntar hasta los últimos porotos para aprobar las leyes, la historia es diferente. No obstante, el denominado “club del helicóptero” no tiene techo. Sigue funcionando a pleno, aunque no haya datos concretos de golpismo expreso. Una prueba de ello , es que de la propia jefatura de Gabinete, funcionarios nacionales hicieron circular nuevamente una filmación de mayo de 2016, donde se planteaba “sacar a Macri del poder”. Tiene que ver con la inauguración de un local de la denominada Tendencia Piquetera Revolucionaria en Avellaneda, del que participaron figuras ultra K como el intendente anfitrión Jorge Ferraresi, Luis D’Elía y Andrés “Cuervo” Larroque. Fue justo cuando transcurrían seis meses de gobierno de Cambiemos. En el Ministerio de Seguridad, en tanto, circula un volante firmado por un “Partido Piquetero”, que el Gobierno atribuye al kirchnerismo. En el paper se invita a participar de un marzo “obrero y antimacrista”. También se propone “un mes de protestas, paros nacionales” y el “juicio político a Macri”.
Repartido durante febrero, el volante incentivaba la concurrencia a 14 manifestaciones previstas para marzo, incluida la del paro general de la CGT, que finalmente la central obrera bicicleteó para el 6 de abril.
MENSAJES INQUIETANTES
El Gobierno equivoca el camino, al darle entidad a estos grupos marginales de la política, sobre todo cuando lleva 15 meses de gestión y estas fotos color sepia no le hacen bien a la democracia. Tampoco fue feliz la frase del dirigente de los docentes Carlos De Feo en la marcha federal que confluyó en Plaza de Mayo, al señalar que “al Presidente queremos que le vaya mal, pero que no se caiga.Queremos construir calle en la lucha”.
La cadena nacional de la insatisfacción, ha abierto un abanico de opiniones. Marcos Novaro, un intelectual muy critico del kirchnerismo, sostiene que se encuentra en marcha un asedio de claro tono antidemocrático, similar al que la CGT de Saúl Ubaldini y el Pj de entonces, coronaron en 13 paros generales contra Raúl Alfonsín. En cambio, para el ex presidente Eduardo Duhalde, acusado por Elisa Carrió y Fernando de la Rúa de pilotear el helicóptero que eyectó del poder al jefe de la Alianza, el supuesto esquema de desgaste asociado al peronismo en la oposición, “es un mito y tampoco ocurre ahora”. El ex presidente alertó al Gobierno que debe tener mucho cuidado y “no actuar con bravuconadas sacando a los manifestantes de los cortes de calle porque la gente está muy enojada y una chispita puede generar un incendio en la Argentina, ya que es muy delicada la situación que vivimos”.
No es poco lo de Duhalde, ya que quiere volver a recuperar el control del Pj, para cerrarle el camino a Cristina Kirchner y ayudar a Macri a ganar gobernabilidad.
FANTASMAS DEL PASADO
Por el lado de las organizaciones sociales, Emilio Pérsico, el jefe del Movimiento Evita, avivó el fuego y amenaza con iniciar una peligrosa escalada de cortes de rutas. Esta modalidad prepotente, que no se registra en ningún país del mundo, es altamente preocupante para el Gobierno que no encuentra la forma de disuadirla de manera pacífica y a través del diálogo. Los proyectos que están en danza son de difícil materialización, ya que en todos ellos ronda el temor al fantasma del caso Kosteki-Santillán, que obligara a Eduardo Duhalde a forzar la entrega anticipada del poder.
Sin embargo, del lado de la Justicia llegó una señal ordenadora. El fiscal bonaerense Marcelo Romero denunció a Pérsico por “apología del delito e incitación a la violencia colectiva”. Romero hizo una presentación de oficio, donde entiende que Pérsico está poniendo en riesgo las instituciones e incitando a cortar rutas, lo que constituye un delito federal. Se trata de la primera reacción efectiva de la Justicia, que hasta ahora se ha mantenido al margen del debate en el gobierno sobre cómo evitar los cortes de calles y rutas sin reprimir la protesta social.
LA INDUSTRIA DEL CORTE
Según un estudio de la consultora Diagnóstico Político, que se dedica desde el 2009 a medir el fenómeno, durante el 2015, el último año del kirchnerismo, se efectuaron 6323 cortes de la vía pública contra 6491 del 2016, el tiempo que lleva Macri en el poder. La región más castigada fue Buenos Aires, aunque la de mayor visibilidad e impacto, siempre es la Capital. Marzo presenta un récord: 62 contra 53 del mismo mes del 2016.
Para los observadores políticos, el macrismo carece de respuestas lineales. Tiene como objetivo central ganar las elecciones de octubre. Pero hay que decir que desde los referentes internos ligados a la política discuten si la mejor manera de perseguir esa meta es mantener a rajatabla el camino actual o aflojar un poco la rienda del compromiso de reducir el déficit fiscal y derramar algo más de fondos públicos para solucionar conflictos como el docente y calmar la ansiedad de los piqueteros.
Macri está obstinado que hay que persistir en el rumbo asumido y no aflojar un metro. Sostiene que todas las crisis tuvieron un origen fiscal que derivó en ajustes, devaluaciones, exceso de endeudamiento y terminaron en default.
SIN CONCESIONES
Por eso no dio la orden de abrir la mano para calmar la ola de reclamos. Está seguro de que si hacen una concesión, enseguida vendrán otras, tal como sucedió en 2016. Lo único que los hace dudar es la visión externa. Hay que decir que la estrategia de confrontación con los gremios docentes fue planificada y su rumbo se mantendrá inalterable.
El Presidente está convencido que es el sendero para generar un cambio profundo en la manera en que se dirimen los conflictos.No habrá marcha atrás. Entre los argumentos que esgrime el jefe de Estado para llevar el enfrentamiento con los docentes a un punto máximo, significará una manera de poner límite a los reclamos, involucrar a los gobernadores y defender la meta que se trazó para el déficit fiscal. Macri ha dicho que la situación de la educación pública en la Argentina es crítica y necesita de una revolución. Esa postal que hizo pública esta semana con la presentación de la evaluación Aprender 2016, hizo que el jefe de Estado deje atrás las ambiguedades.
Hay quienes sostienen que las inversiones extranjeras llegarán cuando haya un triunfo electoral que garantice gobernabilidad a largo plazo. Otras voces plantean que si el país vuelve a las tropelías y desatiende la tarea de achicar el rojo fiscal, recreará la foto de un Estado que sigue siendo adicto al gasto.
Finalmente, el 6 de abril la CGT pondrá toda la carne al asador . Ese día, el paro general será el auditor de la gestión de Cambiemos. Estará en la madurez del Gobierno realizar una profunda lectura de lo que está ocurriendo y si es necesario, enderezar el barco lo más que se pueda. No hay que olvidar que históricamente, cuando el peronismo está herido y desordenado, es la central obrera la que sale a organizarlo.Si lo logra, el escenario podría complicarse aún más y agitaría los miedos del pasado.

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