El 80% de las empresas y las fábricas recuperadas por sus trabajadores en medio del derrumbe económico de 2001, se encuentran paradas a raíz del aislamiento social obligatorio.

«Necesitamos del acompañamiento del Estado para evitar el cierre de empresas», sostuvo CAME. Hay que señalar que este sector le da trabajo a unos 20 mil trabajadores en todo el país.

El presidente del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores, Luis Alberto Caro, confirmó que «alrededor de un 80% de las fábricas recuperadas están paradas, el resto está trabajando pero muy poco».

«Desde luego que se entiende que hay que privilegiar la salud, pero necesitamos una acción directa del estado, ya que es una economía muy corta la nuestra porque no hay una acumulación grande de capital», sostuvo Caro.

«Las gastronómicas han caído en un 90%, las gráficas en un 70-80%, y lo que está pasando es que se está rompiendo la cadena de pagos y los proveedores no te quieren vender si no pones plata», explicó, por su parte, el presidente de la Federación de Trabajadores de la Economía Social (Fetraes), Eduardo Montes.

Montes dijo que «nosotros no somos sujetos de crédito, por diferentes cuestiones que tienen que ver con la cuestión patrimonial, y esperamos que el gobierno nacional pueda establecer una línea de créditos a una tasa razonable, para el sector de empresas recuperadas».

Respecto a las distintas líneas de asistencia financiera que dispuso el gobierno nacional para enfrentar la crisis, Carlos Cisneros, de la cooperativa de trabajo TRIA Ltda. ubicada en Villa Luzuriaga, en el partido de La Matanza, expresó que «todo lo que tiene que ver con ayudas a las pequeñas industrias, nos dejó afuera, porque está dirigido a las empresas y nosotros, al ser cooperativas, entramos en otro rubro».

«No entramos en el Ingreso Familiar de Emergencia porque somos monotributistas y encima somos clase D, quedamos también afuera de ese beneficio, no pegamos una», se lamentó.

En las políticas del gobierno «las cooperativas no están consideradas como pymes. Se habla de pymes, de microemprendimientos, pero las cooperativas en sí no se las nombra. Y si nos remontamos al 2001 o 2002, las cooperativas fueron un motor de impulso para la economía del país, en aquel entonces surgieron una cantidad de cooperativas que pudieron seguir trabajando sin sus dueños», señaló Ivana Agüero de la cooperativa Grisinópolis, que si bien está encuadrada dentro del rubro alimenticio no es considerado un alimento esencial y hoy se encuentran parados.

Otro de los problemas que enfrenta este sector es el de las tarifas de servicios públicos.

Al respecto, Iván Toloza, de la Cooperativa de Trabajo San Justo Ltda., que se dedican a la fabricación de cristales para la industria automotriz, dijo que «el precio no se duplicó, se quintuplicó. Nosotros pagábamos boletas de gas de 400 mil pesos más o menos, hoy por hoy, entre consumo y transporte, estamos rondando los 2 millones y medio o 3 millones de pesos mensuales, sin contar el consumo de luz que se fue por las nubes. Son números que no manejamos».  

LF