*Por Jorge Joury. Siempre fue un secreto a voces que en el mundo de la política en todas las épocas existían situaciones de acoso sexual relacionadas con el poder. Principalmente las sospechas apuntaban hacia el Congreso de la Nación y a la Legislatura bonaerense, además de los concejos deliberantes.

Muchos dirigentes mencionaban con sorna en sus charlas de café con amigos aventuras con sus «queridas o secretarias todo terreno». Aunque algunos de esos episodios terminaron de manera escandalosa en divorcios familiares, la explosión social generada por el caso Juan Darthés, ha provocado en estos días un antes y un después sobre esta realidad, ocultada durante décadas debajo de la alfombra. La situación no  solo ha quedado acotada al mundo del espectáculo, sino que desató un torbellino que pone en jaque el futuro de muchas figuras de peso en las instituciones públicas. En las últimos días dos senadores, uno de Cambiemos y otro del kirchnerismo, se encuentran envueltos en sendos casos que los ponen bajo la lupa de la Justicia. El legislador de Cambiemos por La Pampa, Juan Carlos Marino fue acusado por una trabajadora de la Cámara Alta, Claudia Mabel Guebel. Pocas horas, después se supo que Jorge Romero, senador por la provincia de Buenos Aires, que proviene de La Cámpora e ingresó a la legislatura por Unidad Ciudadana, fue denunciado por una militante de la agrupación juvenil y de inmediato, anunció que renunciaba a su banca y a sus “responsabilidades políticas”.

Y como si fuera poco, también el periodista Alfredo Leuco agregó una cuota explosiva al revelar que Guido Sandleris, el presidente del Banco Central,  fue quien acosó a la periodista Romina Manguel. La mujer había revelado al aire de Animales Sueltos días atrás que sufrió una serie de acosos sexuales por parte de un invitado. Sin dar nombres, Manguel explicó que un personaje que se sentó en la misma mesa con ella, Alejandro Fantino y el resto de panelistas, la acosó en varias oportunidades. “Me encerró en un estudio, me apretó contra un rincón”, contó Manguel.

Inclusive, añadió que le pidió a su compañero, Tato Young, que la acompañara y no la deje sola. “Tato se quedó al lado mío todo el tiempo porque conocía la situación” y hasta le pidió que la acompañara a tomar un taxi.

Frente a estos hechos, el periodista Alfredo Leuco contó en su programa Le Doy Mi Palabra, que “Romina Manguel no quiso dar nombres. Dijo que no estaba en condiciones de hacerlo, pero el nombre no sólo ya ha trascendido, es un alto funcionario del gobierno de Macri. Un hombre que es la piedra de toque de la política económica para mantener el dólar. Estoy hablando de Guido Sandleris “, expresó Leuco.

Y continuó: “Lo estoy contando porque el Gobierno ya tiene esta información y va a actuar enseguida sobre este tema. ¿Qué dice Romina Manguel o por lo menos que ha trascendido que el Gobierno cree? Romina tiene en su celular una cantidad de chats con Guido Sandleris, donde él le plantea cosas muy íntimas. Yo creo, groseras. ‘Te voy a hacer tal cosa…’ o ‘Vení te voy a hacer tal otra’ y ese tipo de cuestiones, que es uno de los elementos que hay. Cuando se enteraron en el Gobierno Nacional, imagínense que estamos hablando del presidente del Banco Central, lo convocaron a Sandleris para que diera algún tipo de información”.

Por último, Leuco se refirió a la versión que el funcionario le dio a la Casa Rosada: “Sandleris dijo que los Whatsapp eran ciertos porque salía con Romina Manguel. Que los dos estaban separados y bueno, que era una relación de pareja, aunque no haya durado mucho. Y sí, muchas parejas en los Whatsapp se incentivan, se seducen, se sugieren. Eso es lo que ha explicado Sandleris“, finalizó Leuco.

OTRO ESCANDALO SALPICA AL CONCEJO PLATENSE

En esta sucesión de escándalos, una ex empleada del Concejo Deliberante de La Plata denunció penalmente al actual presidente del cuerpo, el macrista Fernando Ponce, por presunto abuso sexual. Pero el dirigente de Cambiemos respondió contra una demanda por falsa denuncia.

La mujer, Annabella Beltrachini, había adelantado la acusación contra Ponce en las redes sociales, y su abogada Carolina Espinosa la formalizó ante la fiscalía de Juan Cruz Condomí Alcorta. Acusa al concejal de «coacción contra la libertad y la integridad sexual».

En la denuncia penal, la ex empleada que trabajó para la Presidencia del Concejo desde abril hasta noviembre del 2017 aseguró que Ponce la citó a su despacho y la atacó. «Fui con miedo de que me dijera algo respecto hacia mi trabajo, pero no, cuando entré me revoleó el celular, se bajó los pantalones y me quiso obligar agarrándome la cabeza para que le practique sexo oral. Salí llorando como pude de la oficina privada de él», relató la joven.

«No quería ir más a trabajar, me sentía mal, hasta que supe que más chicas habían pasado por lo mismo y me alentaba a que siguiera trabajando diciendo ‘Fernando es así'», agregó la denunciante. «Empecé con ataques de pánico, ansiedad, tuve que ir al psicólogo y al psiquiatra y hasta el día de hoy lo padezco», completó.

Frente a este escenario, Ponce rápido de reflejos contraatacó y presentó una demanda por falsa denuncia contra Beltrachini. Su abogado, Marcelo Peña, dijo que la chica «no tiene sustento» y la acusó de tener intereses políticos.

«Lamento que se utilice la violencia de género para beneficio de un sector político de la Ciudad», aclaró letrado

EL SENADOR ROMERO EN LA PICOTA

Pero el acoso no tiene partido político. También involucra al senador Jorge Romero, (foto), ex concejal de Florencio Varela y dirigente de la La Cámpora, apodado «El loco».El escándalo que lo involucra, estalló tras la denuncia en redes sociales de «Estephanie», una ex integrante de la agrupación. Esta mujer  hizo  público  un presunto episodio en el que, durante una fiesta, según ella, Romero la encerró en un baño durante una fiesta, le mostró su pene e intentó obligarla a que le practique sexo oral.

Romero inmediatamente publicó la explicación de su renuncia en la red social facebook: «Soy un varón criado en una sociedad patriarcal. Además soy un militante político con responsabilidades. Desde ese lugar, y a la luz del trabajo de visibilizacion que han hecho mis compañeras de la organización donde milito, puedo ver que en el pasado tuve prácticas machistas que en ese momento parecían naturales. Es por eso que he decidido dar un paso al costado de mis responsabilidades políticas para someterme a los procesos que determine la aplicación del protocolo que la organización ha generado para estos casos».

Por su lado, «Estephanie», también con la misma metodología advirtió que «La Cámpora encubrió, encubre y va a seguir encubriendo a estos abusadores hasta que nosotres dejemos de callarnos».

MARINO TAMBIEN BAJO SOSPECHA

Por otro lado, el senador de Cambiemos Juan Carlos Marino (La Pampa) fue denunciado judicialmente por abuso sexual por una empleada de la Cámara alta, Claudia Mabel Guebel. La denuncia quedó radicada en los Tribunales de Comodoro Py, en la fiscalía federal N°4 de Carlos Stornelli. La trabajadora además involucró a uno de los asesores del senador, identificado como Pedro Fiorda, por el mismo delito.

Guebel expuso los detalles de cuáles fueron las situaciones de abuso por parte de Marino y su asesor Fiorda ante Stornelli, quien luego remitió el caso a sorteo y la investigación cayó en el fiscal federal Federico Delgado y en el juez federal Ariel Lijo.

Hay que señalar que la denunciante es politóloga y trabaja hace más de veinte años en el Congreso de la Nación y en agosto de 2013 fue precandidata a senadora en la interna del Frente Amplio UNEN.

Guebel dio cuenta en su declaración que Marino le enviaba videos sexuales, dentro del despacho le tocó los pechos y que la acosaba con preguntas personales. «En esos mensajes me decía: ‘¿Dónde estás? ¿Dónde vivís? Preparate que voy a tu casa. Ilusamente pensé que trabajar junto a él era el lugar indicado para mí. Era un desafío profesional por mi formación académica, pero al mes que comencé a trabajar empecé a recibir mensajes de WhatsApp que mantengo actualmente», relató.

NI LOS ASESORES SE SALVAN

Guebel también denunció a uno de los asesores del senador. Su relato es estremecedor:  «Concurrí al despacho del senador, me atendió Pedro Fiorda, me invitó a sentarme. Luego me tomó de los brazos con fuerza y me introdujo su lengua dentro de mi boca con violencia, yo intenté separarlo pero no lo logré. Después me dijo: ‘Te voy a llamar para ver cómo seguimos'». Luego señaló que «los días siguientes a este episodio me llamó insistentemente a mi teléfono celular desde el suyo para que nos veamos. Yo nunca atendí. Sentí asco y mucho miedo por lo que había sucedido. Al día siguiente, caí en cama con un fuerte cuadro de stress, fiebre alta, ganglios inflamados y dolor en todo el cuerpo. Todo ello se puede corroborar a través de OSDE puesto que llamé al servicio de emergencias de mi Obra Social por esta situación. No recuerdo con precisión qué día ocurrió lo que describo, pero sí que fue un 14 o 13 de marzo o abril de este año aproximadamente. Cuando me recuperé físicamente, tuve que ir a firmar mi presentismo, le solicité a Claudio Presman, actual titular del INADI, y amigo personal mío, que me acompañe».

La mujer aclaró que «durante mi desempeño junto con Marino, me dediqué a estudiar temas de su interés provincial.

Para mí era un desafío profesional por mi formación académica. Marino nunca leyó ninguno de mis informes. Al mes de empezar a trabajar con Marino, empecé a recibir mensajes de whatsapp a mi teléfono celular, que conservo actualmente, lo que efectuaba desde su teléfono celular. En esos mensajes me decía ¿“dónde estás?” “¿Dónde vivís?” “Voy a estar por allá. Me doy una vuelta” “Preparate, que voy a tu casa”. Me enviaba videos alusivos al sexo. Quiero aclarar que yo no tenía vínculo alguno con él, ni de confianza ni de amistad. Este tipo de mensajes me los enviaba constantemente, varias veces por semana. Yo trataba de contestarle con respuestas evasivas que no comprometieran mi trabajo y que tampoco le den a pensar que yo estaba interesada en lo que me proponía».

Ahora se espera la citación del juez al senador y que el fiscal solicite las primeras medidas de prueba como estudios médicos legistas y psicológicos a la víctima. Esto significa que se aplicará el protocolo para casos de abuso.

La denuncia de la asesora legislativa es otro de los testimonios en primera persona que las víctimas de violación y abuso sexual comenzaron a difundir a partir de la decisión de la actriz Thelma Fardín, quien contó que fue violada por Juan Darthés a los 16 años. El caso de la joven actriz provocó una catarata de llamados al 144 para relatar situaciones de abuso y violación.

Hay otro dato a tener en cuenta y tiene que ver con que dos de cada tres mujeres y uno de cada tres varones que se desempeñan en el ámbito actoral manifestaron haber sido acosados sexualmente en algún momento de sus carreras en oficinas de producción y casting, precisamente “dos instancias necesarias para conseguir el trabajo”. En el 6% de los casos eran menores de edad cuando sufrieron ese hecho violento. El impactante dato se desprende de la encuesta realizada por la Fundación SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores e Intérpretes) entre más de mil de sus socios.

Algo está cambiando en la Argentina y es bueno que se conozcan este tipo de aprietes derivados del abuso de poder. Pero la Justicia debe actuar de manera rápida, para que no haya linchamientos sociales anticipados y los ciudadanos se sientan protegidos.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas. 

 

 

 

 

 

 

 

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