El campo aún tiene en su poder unos US$10.000 millones correspondientes a las 38 millones de toneladas de soja y maíz que aún no fueron comercializadas, y que espera definir en breve ante la posibilidad que el próximo Gobierno aumente las retenciones.

Datos publicados por la Dirección de Mercados Agropecuarios muestran que al 20 de noviembre se vendió a la exportación y a la industria 40,7 millones de toneladas de soja. Sobre una cosecha de 56 millones de toneladas, aún quedan por comercializar 15,3 millones. Si se le agrega que aún falta poner precio a 4,5 millones de toneladas ya entregadas, suman unas 19,8 millones de toneladas que a valor FOB representan divisas por US$6.924 millones.

La misma situación se observa en el maíz. La campaña según Agroindustria fue de 56,8 millones de toneladas. De este monto, 40,7 millones ya fueron entregadas por el productor con lo cual falta negociar 16,7 millones de toneladas. Si se agregan los 2,46 millones de toneladas que están bajo la modalidad a fijar precio, implican un ingreso de divisas de uS$3.159 millones.

Esto quiere decir que 38,36 millones de toneladas entre ambos cultivos tiene el productor en su poder, valuadas en un total de US$10.083 millones.

«El precio de soja disponible tiene una diferencia de US$15 por tonelada con la de mayo de 2020 que se irá perdiendo cuando se acerque la fecha de entrega», señaló el analista de la corredora Futuros y Opciones (FyO); Dante Romano.

El experto resaltó que si a esta quita se le suma «el posible derecho de exportación del 35% que se rumorea, la merma será de U$S30 más».

Por lo tanto, la oleaginosa puede llegar a cotizar el año próximo en US$200 la tonelada. Es decir que perdería US$45 por tonelada si espera a entregarla en 2020.

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