Con el objetivo de reducir los riesgos de los deportistas, el servicio médico en el Coloso dispone no solo de una «zona cardiosegura» con más desfibriladores, sino también de un «domo» en el campamento Nido de Cóndores, con atención continua.

Atención médica permanente, entre las nubes, y en medio de condiciones extremas. Este servicio sanitario podrán experimentar desde esta temporada aquellos que escalen el “Techo de América”. De esta manera, el Aconcagua, en Mendoza, contará con el hospital más alto del mundo, a 5400 metros sobre el nivel del mar.

Se trata de un nuevo servicio que pretender optimizar la seguridad y la calidad de los ascensos y descensos en la montaña más alta del continente, y que ya abrió sus puertas hasta fines de abril, con nuevos costos para los interesados en cumplir el sueño de llegar a la cima, ubicada a 6962 metros de altura.

Con el objetivo de reducir los riesgos de los deportistas, el servicio médico en el Coloso dispone no solo de una “zona cardiosegura” con más desfibriladores, sino también de un “domo” en el campamento Nido de Cóndores, con atención continua, convirtiéndolo en el centro de salud más elevado del planeta. Vale recordar que en la temporada pasada ingresaron al Parque Provincial Aconcagua más de 150.000 personas y se realizaron más de 140 operativos de rescate, aunque, afortunadamente, no hubo que lamentar víctimas mortales.

Alejandro Alonso, titular de la Patrulla de Rescate, puso de relieve los alcances del nuevo servicio en materia sanitaria. “Hace años que venimos trabajando en conjunto con el servicio médico del Parque y hemos notado la importancia del médico en el campamento de altura Nido de Cóndores. Este año lo formalizamos y a través de varias notas solicitamos que al menos en temporada alta contemos al menos con un médico de montaña. Es súper importante; es un filtro que nos ayuda en la prevención”, resaltó el especialista.

Es uno de los anuncios más esperados, por la gran afluencia de turistas de todo el mundo que año a año visitan y disfrutan del pico más alto de América, con mejoras en los servicios como principal novedad”, expresó Humberto Mingorance, titular de la Secretaría de Ambiente de Mendoza.

Así, las autoridades mendocinas destacan los avances que se vienen logrando en el Aconcagua, tras los serios problemas de preparación y de equipamiento no solo de los andinistas, sino de las patrullas que se experimentaron años atrás. En este sentido, se puede recordar lo que ocurrió hace una década, en enero de 2009, con una controversial muerte.

El guía Federico Campanini falleció por un edema pulmonar, luego de haber sorteado una tormenta de nieve durante el descenso. Un mes después se difundió un video donde se observa a los equipos de rescate reanimar al andinista con métodos controvertidos que causaron indignación y un fuerte debate que incluso llegó a instancias judiciales. En ese momento, la falta de herramientas le jugaron en contra a toda el equipo.

Melisa Delgado Niglia