El conmovedor testimonio del fiscal que vio la muerte de cerca

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*Por Jorge Joury| El argumento se puede adaptar a cualquiera de los capítulos de “El Padrino”, la novela de Mario Puzo, donde la mafia puso toda su creatividad para desafiar y ridiculizar a las instituciones. El caso Cartasegna encierra ingredientes similares y genera para los investigadores un verdadero desafío. Tiene la dosis de misterio necesaria, para pasar a ser un rompecabezas tenebroso y difícil de armar. Lo que llama la atención, es la ausencia de condena pública por parte de funcionarios del Poder Ejecutivo bonaerense.Tanto la gobernadora María Eugenia Vidal y sus ministros de Justicia y Seguridad, Gustavo Ferrari y Cristian Ritondo, han mantenido silencio en relación al brutal ataqueo.

Lo que se supo en las últimas horas es que el fiscal dio detalles de lo que fue el ataque, donde vio la muerte muy de cerca. También hay que decir que se ordenaron peritajes psicológicos, que pidió el mismo Cartasegna y otras medidas para avanzar en diferentes hipótesis que están sobre la mesa de trabajo. Una de ellas tiene que que ver con un mensaje mafioso relacionado con la tarea del fiscal. También hicieron ruido en las últimas horas declaraciones del juez en lo Contencioso Administrativo de La Plata, Luis Federico Arias, quien planteó públicamente sus dudas sobre el caso. Arias manifestó que “todo me resulta extraño y hay cosas que no me cierran. No entiendo como alguien puede llamar por teléfono para pedir ayuda si tiene las manos atadas. No entiendo como alguien puede entrar a una fiscalía por una ventana”. Mientras tanto, en las últimas horas Cartasegna amplió su declaración antes las fiscales Ana Medina y Betina Lacki. Habría señalado que: “La palabra Nisman me la hizo escribir con azúcar el agresor, aunque las últimas dos letras las completó él”,habría dicho el funcionario judicial agredido.

En el marco de la investigación se avanzó con un arqueo de los papeles y efectos que había en el despacho de Cartasegna y allí los investigadores se toparon con un dato inquietante. Falta una pistola calibre 357 que había sido secuestrada la semana pasada en un operativo de rutina y que estaba guardada en un escritorio. También preocupa otra nomalía detectada en la caja fuerte donde se guardan elementos importantes. Una de las cuatro cerraduras estaba abierta. Ese habitáculo aún no fue revisado, ya que las llaves las tendría Cartasegna.

EL MOMENTO MAS DRAMATICO

Una fuente judicial que accedió al contenido de los dichos de Cartasegna ante las dos fiscales reveló los detalles realmente dramáticos del vía crucis que le tocó vivir. Según los dichos del fiscal, el agresor estaba escondido dentro de su despacho y lo sorprendió desde atrás cuando se quedó solo. “Me pasó un cable por el cuello y apretó. El intruso tenía colocados guantes de plástico y nunca permitió que le viera el rostro. Enseguida me amenazó de muerte y me pasó por las oficinas”, sostuvo Cartasegna ante la fiscal Lacki.

Siempre de acuerdo al testimonio, el atacante le dijo: “Vos ya estás muerto”, y luego le explicó que el móvil de lo que en ese momento le estaba pasando eran las causas que estaba investigando, aunque no especificó cuál. Tras ello, el intruso sometió a Cartasegna a todo tipo de humillaciones.

El informante eligió dos de los vejámenes pero aclaró que fueron muchos más. “Al fiscal lo obligaron a escribir con azúcar la palabra Nisman y, como estaba nervioso, no lo hizo bien, tuvo que lamer el piso para emprolijar las letras”, detalló el vocero.“En medio del sometimiento, el agresor amenazó al fiscal para que rece, y él tuvo que acceder a eso”, agregó la fuente.

En la declaración consta que el desconocido le dijo a Cartasegna que lo que significa Nisman para Cristina Kirchner, va a ser él en relación a la gobernadora María Eugenia Vidal. Luego señaló que el agresor le ató las manos con cinta de embalar y los pies con los mismos hilos con los que se cosen los expedientes judiciales. Y para que no pueda gritar, le puso bollos de papeles en la boca y la cubrió con cinta. De acuerdo a lo que declaró Cartasegna como parte del sometimiento psicológico, el malviviente agarró el teléfono móvil de la víctima para marcar el número de uno de sus hijos, pero como con el guante colocado no podía, le aflojó las ataduras de las manos al fiscal para que él lo hiciera.

LOS GEMIDOS DEL FISCAL

“Vas a llamar a tu hijo para que escuche cómo vas a morir”, señaló el agresor, pero Cartasegna se negó a obedecer esa orden. Fue así, según se relata en el expediente, que el fiscal marcó el último número que había llamado. Se trataba de su secretaria de la UFI nº 9 de Autores Ignorados, de apellido Ponce.

Esa fue la funcionaria que escuchó los gemidos del fiscal y alertó a la custodia del edificio para que vayan a ver qué estaba ocurriendo.Otra revcelación impactante, de acuerdo a la ampliación de la declaración es que, producto de un vómito que tuvo que tragarse, como consecuencia de la suma tensión o por la falta de aire que le provocaba tener el cuello apretado, Cartasegna se desvaneció o durmió. Esa fue la razón por la que no pudo percatarse sobre cómo se fue el intruso. Poco después llegaron dos penitenciarios del sistema de custodia del Palacio y lo asistieron. Enseguida llamaron a una ambulancia. El cable en el cuello del fiscal dejó una marca de dos centímetros.

Respecto a la custodia que tenía asignada por la Policía Bonaerense, el fiscal dijo en la declaración que “como se sentía seguro en su oficina, los liberó hasta que terminara de cumplir su labor”.

TODOS BAJO SOSPECHA

Entre los investigados hay dos policías provinciales, responsables de la custodia de Cartasegna y oficiales retirados del Servicio Penitenciario a cargo del cuidado de las instalaciones del edificio ubicado en las calles 7 entre 57 y 58. Todos declararon ante la fiscal Ana Medina, que se encuentra a cargo de la investigación, junto a la cofiscal, Betina Lacki. Según trascendió, uno de los penitenciarios aportó datos clave sobre un extraño episodio ocurrido el lunes pasado a las 12.30 en la sede de las fiscalías.

El efectivo manifestó que al ir al baño, se cruzó en la puerta con un empleado de la UFI nº 4, cuyo titular es Cartasegna. Y al ingresar al sanitario se encontró con varios afiches intimidatorios contra el fiscal. Al penitenciario le llamó la atención la situación e informó a sus autoridades que la persona que había salido del baño era un joven con un pulover marrón y barba. Luego se supo que esa persona era integrante del equipo de Cartasegna. La sospecha es que podría haber dejado los panfletos en el sanitario. Además, siguiendo la pista del empleado infiel, Ana Medina le pidió a la comisaría Novena y a la DDI La Plata que soliciten copias de las grabaciones de las cámaras de seguridad, tanto del edificio judicial como las ubicadas en la zona. No obstante, ese empleado, que es hijo de una fiscal, se presentó espontáneamente a declarar el viernes y negó estar implicado en el hecho.

EL MENSAJE DE LAS CAMARAS

También se supo que en los Tribunales platenses las cámaras están situadas solo en el acceso de calle 8, y en los laterales de 56 y 57. Por eso los detectives policiales solicitaron las grabaciones de las filmadoras ubicadas en una librería de 7 entre 56 y 57, un bar de 8 y 57 y de una cochera en 57 entre 7 y 8. Lo que no está nada claro por estas horas, es cuál fue el disparador de la seguidilla de ataques contra Cartasegna. Entre las hipótesis que se manejan, la que más toma cuerpo es la que el funcionario podría haber sido víctima de una organización dedicada a la trata de personas y que podría tener vínculos con la policía. Los investigadores creen que podría haber un hilo conductor con una causa de peso que el funcionario investigó hace tiempo y que podría tratarse de una venganza, por los efectos colaterales que tuvo.

Cartasegna fue encontrado en su oficina, atado boca abajo, con los brazos y las piernas sujetados a la espalda con precintos.Lo amordazaron y lo amenazaron con atentar contra sus familiares.Lo asfixiaron con un cable de computadora y tras dejarlo atado, escribieron el apellido Nisman con azúcar en el piso. En lo que duró esa acción, verdaderamente traumática, la duda es si el fiscal alcanzó a ver el rostro de su agresor. “Todo fue muy cruel. El atacante obligó al fiscal a lamer el azúcar para que se notara bien el nombre de Nisman”, señaló una fuente confiable. El vocero añadió que Cartasegna todavía tiene el cuello y parte de la garganta lastimada y no puede hablar fluidamente.

LA CAUSA DE LOS TRES SUICIDIOS

En los últimos días circularon todo tipo de versiones contradictorias. Desde aquella que dio cuenta que Cartasegna podría haber simulado un ataque, hasta la que sostiene que integrantes de su propio equipo podrían haber sido los responsables del ataque. Esta semana será decisiva para el caso, que podría tomar un nuevo rumbo cuando se terminen de analizar las imágenes de las cámaras de seguridad del perímetro de tribunales. Existe la posibilidad de que el agresor haya sido captado cuando salió del edificio y también la secuencia del primer ataque, cuando Cartasegna dijo que fue agredido a pocos metros de la fiscalía el sábado 29 de abril.

Para Cartasegna, los ataques fueron provocados por el inicio de una investigación paralela a la causa de los sobres de dinero ilegal que involucra a comisarios de la Departamental La Plata. Los investigadores en cambio, analizan también posibles vínculos con una red de trata y pornografía infantil. Esta banda tenía su base de operaciones en Cañuelas y en la causa hay situaciones muy extrañas, entre ellas, tres testigos que se suicidaron. También es tenido en cuenta un posible mensaje intimidatorio por parte de integrantes de la mafia de los “caranchos”, los abogados que se dedican a los juicios por los accidentes de tránsito en connivencia con policías.

UN MENSAJE MAFIOSO PARA TODO EL GOBIERNO

De lo que no cabe duda es que el agresor conocía a la perfección los movimientos del fiscal y del resto del personal en el edificio judicial, y que la intención fue la de dar un mensaje atemorizante. “Está claro que pudo, pero no quiso matarlo”, explicó uno de los detectives. No descartan que el mensaje no sea solo para el funcionario agredido, sino para toda la Justicia y el gobierno bonaerense. Cartasegna hoy cuenta con una licencia por tiempo indeterminado y es una incógnita cuando podrá reincorporarse. En ese interín, lo reemplazarán los fiscales Hugo Tesón, Mariana Ruffino, Martín Chiorazzi y Alejandro Marchet. Serán los que van a colaborar en las UFI nº 4 y 9, ésta última de Autores Ignorados. Los ataques que sufrió el fiscal en tan sólo cuatro días, constituyen una gravísima señal de alerta. Es más, puede interpretarse como un claro desafío a la Justicia y a la política de saneamiento de la fuerza policial que lleva adelante la gobernadora. Frente a semejante hecho, la ciudadanía necesita de respuestas claras y contundentes de parte de los organismos responsables, para que el miedo deje de ser una constante. Se trate o no de una mafia policial o de otra rama, integrada exclusivamente por delincuentes, el mensaje es inconfundible. Apunta en amedrentar a la justicia provincial y patentizar que el Estado es incapaz de garantizar la mínima seguridad de quienes son los encargados de investigar a esos nichos delictivos y acusar a sus integrantes.

PREOCUPACION EN LOS LEGISLADORES

Mientras tanto, en la Legislatura, está en marcha la formación de una comisión multipartidaria para seguir de cerca la investigación. El momento es delicado para María Eugenia Vidal, sobre todo en un año electoral. “Lo único que falta, es que nos tiren un muerto”, señaló un alto funcionario. A nadie le caben dudas que la gobernadora desde que asumió decidió declararle la guerra al entrelazamiento entre la delincuencia y ciertos sectores policiales, que se observa desde hace muchos años enquistados en la Provincia. Hay casos evidentes de represalias, como el espionaje que realizaron dos agentes sorprendidos mientras revolvían el despacho de la mandataria. También hay que apuntar el ingreso de desconocidos a la residencia del ministro de Gobierno Federico Salvai, donde dieron vuelta todo y no se llevaron nada. No se puede ignorar, la carta que dejaron los narcos después de incendiar un juzgado federal: “Vidal, andate de San Martín”. No es normal, que la gobernadora tenga que vivir en una base militar junto a sus hijos. Frente a todas estas circunstancias, las reiteradas agresiones a Cartasegna, podrían inscribirse en esa línea de contraataques. Por eso, es indispensable hacer a un lado el silencio y mostrar con acciones puntuales más fuerza que nunca para esclarecer los hechos. La guerra contra las mafias tiene que ser sin cuartel y hasta el hueso. No acepta términos medios. Fundamentalmente, para que no tengamos que lamentar otro Nisman.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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