Hay malas noticias para la Casa Rosada. Tienen que ver con que la calificadora de riesgo estadounidense Moody’s ratificó que volverá a bajarle la nota a la deuda soberana luego del reperfilamiento impulsado por el Gobierno.

Su vicepresidente regional, Gabriel Torres, aseguró que “el default ya está” para las letras de corto plazo y dijo que la firma ya descuenta una reestructuración de mediano y largo plazo. En línea con la suspensión del desembolso del FMI, el analista principal de la compañía para el caso argentino planteó que al mercado le resulta “cada vez menos relevante lo que quiera hacer este gobierno” y “la pregunta es qué condiciones de pago va a proponer el próximo”.

La dinámica de la crisis no da tregua, catapultada por el peso de la deuda, a todas luces impagable, que dejará en herencia Mauricio Macri, después de la emisión récord de más de US$190.000 millones en cuatro años. El estallido de la corrida en agosto y la debilidad política del Ejecutivo actual como coletazo de su contundente derrota en las PASO precipitaron los hechos y abrieron un agujero negro temporal que inrcementó la incertidumbre: con el candidato que todos descuentan ganador todavía no formalmente electo, el FMI suspendió el envío de los US$5.400 millones pendientes, mientras que los acreedores privados, las calificadoras e incluso el BID y el Banco Mundial entraron en un compás de espera hasta que puedan sentarse a renegociar con un Alberto Fernández oficializado por las urnas.

Durante la conferencia Inside LatAm 2019 organizada por Moody’s y realizada en el hotel Four Seasons, Torres remarcó: “Reperfilamiento es default. Porque no se van a pagar los vencimientos en tiempo y forma. Y un reperfilamiento de mediano y largo plazo es nuestro es nuestro escenario base, lo damos por sentado”. Por eso, ratificó que la firma volverá a recortar la calificación argentina. “Hoy el país está en el escalón 18 de 21. Tiene una nota Caa2, que incluye a los países que están en default, y la estamos revisando para una baja mayor”, anticipó. El actual es el menor nivel desde 2003. Durante el mandato de Macri, la firma había subido la nota de B3 a B2 después del pago a los fondos buitres, un escalón igualmente integrado por países con alto riesgo de reestructuración.

Consultado sobre si considera posible una extensión de plazos sin quita, como promovió el Ejecutivo, el directivo de Moody’s consideró que “cada vez es menos relevante para el mercado lo que quiera hacer este gobierno; importa lo que quiera el próximo”. Así, aseguró que el proceso de reestructuración se definirá recién tras el cambio de mandato.

Según Torres, “los números de Argentina son consistentes con la posibilidad de pagar la deuda” pero, para poder hacerlo, “se necesita que el mercado crea en el proyecto del próximo gobierno y le preste”. En ese sentido, Alberto Fernández reafirmó hoy en un encuentro de la Fundación Mediterránea que pagará los compromisos y planteó que apuntará a una reestructuración a la uruguaya (ver aparte), es decir, con extensión de plazos pero sin quita.

Sin embargo, el mercado prevé un escenario distinto. Pese a que Torres también habló de un caso similar al de Uruguay, la nota actual, Caa2, adelanta una quita del 20% y una eventual baja a Caa3 sería consistente con una del 35%.

NG