El FMI vuelve a la carga

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* Una investigación de Jorge Joury

SUMARIO

El recorte de subsidios que implementó el Gobierno de Mauricio Macri y los tarifazos, están lejos de aliviar las cuentas públicas, que terminarán este año, como en el anterior, con un déficit récord, a pesar de las promesas de campaña de Cambiemos. Es que, si bien el impacto de ése ítem respecto del gasto total se aligera, es compensado y agravado por otro más peligroso. Para este año, Argentina deberá pagar unos 68 mil millones de dólares por vencimiento de deuda, más del doble de lo que lo que tuvo que desembolsar por ese mismo concepto en 2016.Pero aquí no termina la historia, ya que según el presupuesto enviado al Congreso, solo en intereses, el gobierno de Cambiemos pagará 406 mil millones de pesos durante el 2018. Unos 1.100 millones por día o 46 millones de pesos por hora. De esta manera, los servicios de la deuda, serán el principal gasto de la administración central que se llevará 28 pesos por cada 100 presupuestados.

TEXTO DE LA NOTA

Néstor Kirchner sabía que endeudarse no es gratis. Por eso, lo primero que hizo fue pagar los compromisos con los acreedores externos. El ex presidente, aborrecía las misiones del Fondo Monetario Internacional monitoreando las cuentas públicas. No quería tener que hacer deberes de alto costo, que inexorablemente terminan en ajustes y tarifazos. Pero hoy las cosas han cambiado. Una década después, el Fondo Monetario Internacional vuelve a la carga. Macri le está sirviendo en bandeja el escenario, endeudando al país como nadie. Hasta ahora, lo hizo, a razón de 100 millones de dólares por día desde que asumió. No obstante, el año próximo la ecuación subirá sensiblemente, al punto de meter miedo. De esa forma, hoy la nación está en los primeros lugares del ranking mundial. Será por eso que este lunes llegará a la Argentina una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Vienen para analizar la evolución de la economía y pasar el lápiz rojo, en particular sobre las cuentas fiscales del segundo año del gobierno de Cambiemos. Lo grave de esta situación, es que la deuda nunca se terminará de pagar, en razón de que sólo se cancelan los intereses, que se reproducen como hongos venenosos.
Encima, luego de que el Presidente alentara a la población, pero principalmente a la dirigencia política a “no tenerle miedo a las reformas, porque significa crecer”, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, firmaron la Decisión Administrativa 942 que modificó el Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2017 en $21.494 millones, aunque el efecto neto negativo se reduce a $10.443 millones, porque se agregaron $11.051 millones de recursos tributarios superiores a los previstos engrosando el rojo fiscal. En este caso, se justificó la medida publicada en el Boletín Oficial en la necesidad de reforzar partidas para el pago de salarios en diversas jurisdicciones.
METE MIEDO
Lo que no se entiende, es como un Gobierno que en su discurso se muestra decidido a bajar el déficit de las finanzas públicas y ha fijado las correspondientes metas de reducción gradual, junto con pautas de inflación, no pueda terminar con una vieja práctica de enviar al Congreso, un Presupuesto sin las adecuadas estimaciones de gastos básicos, como son los correspondientes a los pagos de salarios y jubilaciones.
Según el documento enviado al Congreso, solo en intereses, el gobierno de Cambiemos pagará 406 mil millones de pesos durante el 2018. Unos 1.100 millones por día o 46 millones de pesos por hora. De esta manera, los servicios de la deuda, será el principal gasto de la administración central que se llevará 28 pesos por cada 100 presupuestados. La cifra no contempla el pago de capital, ni de todos los intereses que se deben, los que pasaran a ser parte del capital.
Tampoco se puede ignorar, que las tasas de interés arriba del 27 por ciento, no son la única distorsión de la macroeconomía que se viene acumulando en los últimos 22 meses. El desequilibrio del sector externo, que es cubierto por un constante ingreso de deuda con inversores del extranjero, es otro de los principales puntos de desorden en el actual modelo económico.
El rojo comercial ya supera los 700 millones de dólares mensuales y muestra un incremento muy superior de las importaciones respecto de las exportaciones. A todas luces, resulta preocupante este combo de tasas altas, dólar planchado e importaciones aumentando de forma acelerada. La película ya se vió en otros momentos como los noventa y terminó en episodios de fuerte crisis. El punto central es que, más allá de la deuda externa, el modelo actual no propone mecanismos con los que se pueda generar crecimiento y empleo genuino. La fuga de capitales avanza a paso acelerado y se suman desajustes en el frente fiscal. La paridad real del dólar, en tanto, ya se ubicó en niveles idénticos respecto de los de 2001.
MANOS A LAS CUENTAS
Ahora habrá que empezar a observar la parte dura de la historia, ya que el desembarco de la misión del Fondo Monetario Internacional, es una realidad palpable. Será Roberto Cardarelli, el encargado de pasarle el lápiz rojo a las cuentas del Estado. Será la voz cantante, de un grupo de unos cinco economistas que durante dos semanas mantendrá reuniones con distintos funcionarios nacionales y también con representantes del sector privado buscando medir todas las pulsaciones de la economía.
Los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, el de Finanzas, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, se encargarán de explicar a los técnicos del FMI las últimas medidas tomadas por el Gobierno y también cómo serán las reformas que se encararán, algunas de ellas a través del Congreso.
Entre estas propuestas, hay temas que seguramente levantarán olas en diferentes sectores. Por ejemplo, figuran los proyectos de reforma laboral, tributaria, previsional, de financiamiento de la política, de desburocratización del Estado (nacional, provincial y municipal) y el revalúo fiscal del Impuesto a las Ganancias para empresas.
También habrá que decidir sobre la continuidad o no de la Emergencia Económica y como se asignarán los recursos al Fondo del Conurbano bonaerense, que la gobernadora María Eugenia Vidal está esperando con las manos abiertas y para lo cual ya tiene una señal positiva de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para antes de fin de año.
Además, en la mira del Gobierno está el proyecto de ley de Responsabilidad Penal Empresaria, que establece penas para los delitos de cohecho y tráfico de influencias, negociaciones incompatibles con el ejercicio de las funciones públicas y enriquecimiento ilícito de funcionarios y empleados, entre otros delitos.
No obstante, uno de los temas sensibles que siguen especialmente los técnicos del organismo es el proyecto de Ley de Responsabilidad Fiscal, cuyo objetivo es establecer criterios para garantizar la solvencia de las cuentas públicas provinciales.
Se trata de un verdadero programa de premios y castigos de la Nación a las provincias. Contempla un estricto régimen de control de cuentas del gobierno central al interior y apunta a regular el esquema de fondos que se giran desde la Casa Rosada a los gobernadores. También habrá severas restricciones para engrosar las plantas con nuevos nombramientos de personal.
Sobre estas bases se sustenta el proyecto de ley de reforma fiscal que a partir del lunes empezará a trabajar el presidente Mauricio Macri con los mandatarios provinciales.
BAJAR EL GASTO
Mientras tanto, en el Congreso aún esperan que se apruebe la Ley de Presupuesto 2018. En este caso, se contempla bajar el gasto fiscal del 4,2% al 3,2%, que sería uno de los pedidos de las autoridades del FMI. “Es probable que entre las recomendaciones que harán los técnicos figure también mantener el Impuesto al Cheque, que debe ser prorrogado por el Parlamento antes de fin de año”.
También conviene señalar que el FMI publicó la semana pasada su visión sobre la economía argentina en dos informes que fueron presentados en Washington. Uno de denominaba ‘Perspectivas Económicas Mundiales 2018’ y el otro, ‘Perspectivas Económicas Regionales 2018’.
En esos documentos figuran algunas de las observaciones que realizaron los especialistas del organismo. Por ejemplo, dan cuenta que:
1).- “Sería crítico cumplir con el objetivo anunciado de recortar el déficit fiscal federal primario en 2 puntos porcentuales en 2018–19”.
2).- “Se espera que la inflación continúe desacelerándose, si bien a un ritmo más lento que el que es necesario para cumplir las metas de inflación”.
–3).- “Una mayor inercia en la evolución de los salarios y los precios o un endurecimiento de las condiciones financieras externas, o ambos factores, podrían exigir orientaciones de política fiscal y monetaria más restrictivas que podrían entorpecer la reactivación económica”.
Entre otras observaciones, se pone énfasis que “Argentina es vulnerable a los vaivenes de la economía global y no será posible mantener por muchos años más el déficit fiscal que llega a casi 6 puntos del PBI”.
La intención es revisar el Artículo IV. Se trata de un estudio económico del que participan todos los países miembros. Es una suerte de informe que le permite a cada nación acceder a créditos para la inversión más baratos y, en el caso de Argentina, puede ser útil para obtener más préstamos de países desarrollados.
EL RIESGO PAIS
El Artículo IV se asemeja a una memoria y balance de la macroeconomía de un país que elaboran los técnicos después de una visita al mismo. Luego los datos y conclusiones se publican en el informe de Perspectivas Económicas del año posterior. En el caso de la Argentina, por ejemplo, servirá para seguir obteniendo préstamos de países desarrollados y que organismos como la OCDE mejoren su clasificación del riesgo país. De hecho, este mismo organismo bajará pronto de 6 a 5 puntos la calificación del riesgo país para la Argentina tras tomar en cuenta el artículo IV. Casi todos los países miembros del organismo multilateral permiten estas inspecciones, con la excepción de Venezuela, Somalía, Siria, República Centroafricana y Eritrea. La revisión de las cuentas, además de cumplir con los requisitos del organismo, del cual el país es miembro, le permitió al Gobierno encarar nuevas negociaciones con otros organismos internacionales. Desde el 2004 hasta el 2016, el FMI no publicó este informe por pedido del kirchnerismo.
En lo que tiene que ver con la evolución de las cuentas públicas, que analizará la misión del FMI, figura el informe del resultado fiscal del tercer trimestre del año. Sobre esta cuestión, el Gobierno estima que el déficit proyectado deberá rondar los 117.000 millones de pesos, con un acumulado desde comienzos de año de 312.000 millones de pesos, lo que equivale al 3,2% del Producto Bruto Interno (PBI). Desde el Ministerio de Hacienda destacan el buen comportamiento que viene teniendo la recaudación tributaria debido al mayor nivel de actividad económica, el impacto del Blanqueo de Capitales y la menor inflación.
LA RECAUDACION
Hay que señalar que en julio la recaudación creció 32% en términos interanuales. Luego en agosto fue el 33% y en septiembre otro 30%, lo que, unido a una contención en el gasto, habría permitido alcanzar la meta del trimestre de un déficit acumulado de 312.000 millones de pesos. Para el cuarto trimestre se prevé una pérdida de $97.500 millones y un acumulado de $409.500 millones, para cumplir con la meta de 4,2% del PBI. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, consideró que “es imprescindible seguir bajando el déficit para reducir la vulnerabilidad económica”, y sostuvo que la meta de dejar el rojo en 3,2% del PBI en 2018 “es un componente crucial para avanzar en la reducción de la pobreza”.
En su último informe, el FMI subió sus proyecciones de crecimiento del PBI de Argentina a 2,5% en 2017 y 2018. El organismo prevé que se reduzca la inflación del 22,3% al 16,7% en el 2018 y que el déficit de cuenta corriente en términos del PBI sea del 3,6% y 3,7% respectivamente. Las proyecciones indican un déficit fiscal total del 6,6% del PBI este año y 5,6% en 2018
La última misión del FMI que estuvo en la Argentina abandonó el país el 30 de setiembre de 2016 luego de permanecer 14 días para elaborar un informe que no se realizaba desde 2006.Luego el organismo financiero levantó la “moción de censura” por la adulteración de las estadísticas del Indec que impuso el organismo desde principios de 2013 por la distorsión de los datos de crecimiento económico e inflación.
El FMI siempre es benévolo en abrir la billetera del vamos y auxiliar las cuentas públicas, pero la historia pasada muestra que la película siempre terminó con la platea llorando.

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