El Gobierno deberá leer que el 42% no es un cheque en blanco

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*Por Jorge Joury| El país se tiñó de amarillo y tiene su explicación. Tanto la gobernadora María Eugenia Vidal, como el presidente Mauricio Macri, encontraron el camino para desplegar una campaña enérgica. Pusieron énfasis sobre la responsabilidad del gobierno anterior en el crecimiento del narcotráfico. Señalaron a la mafia sindical y metieron preso al dirigente de la UOCRA platense, Juan Pablo Pata Medina. Martillaron sobre la corrupción del ciclo cristinista, sobre la agobiante herencia de pobreza acumulada y la ineficacia para salir del pozo en la gestión de esos años. La sociedad otra vez les dio su apoyo. Pero hay que destacar como dato relevante, que la gobernadora María Eugenia Vidal se convirtió en la verdadera topadora del éxito. Sin ser candidata, se puso al hombro la campaña bonaerense y traccionó los votos para que sus candidatos marcaran la diferencia. Pero el Gobierno deberá entender ahora que la confianza no es un cheque en blanco, ya que en números Cambiemos a nivel país representa poco más del 42% del electorado. Si el oficialismo quiere revalidar títulos en el 2019, no puede dormirse. Debe redoblar esfuerzos para hacer visible la verdadera transformación que promete Macri. El Presidente dijo que lo peor ya pasó, para ahora debe encarar reformas fundamentales para achicar el gasto público, que requieren del consenso de todos, sobre todo de los gobernadores, que de aquí en más, se convertirán en jugadores de peso de lo que resta por hacer. Ahora Cambiemos tiene más poder y más futuro. Y muchísima más responsabilidad sobre sus espaldas. Otro dato político a tener en cuenta, es el triunfo logrado por Elisa Carrió en Capital por más del 50%, lo cual convierte a la dirigente en otra figura clave dentro del esquema de poder del macrismo.

Finalmente, después de tantas especulaciones, el caso Maldonado no pesó en las urnas.

Aunque el Presidente descartó en la conferencia de prensa que no piensa en la reelección, hay que reconocer que su espacio político encontró la llave que le puede dar continuidad a su proyecto más allá de 2019. Porque la ventaja que obtuvo en los cinco distritos más grandes del país -algo que no sucedía desde 1985-, así como en otras 8 provincias, estuvo sostenida en una combinación imbatible de gestión con un nuevo modelo de acercamiento a la sociedad.

La victoria por cuatro puntos en la provincia de Buenos Aires, que dejó como una anécdota el empate técnico de las PASO, no fue el resultado de un giro en la campaña, o de nuevas promesas electorales. Todo lo contrario, desde los laboratorios amarillos no se preocuparon por ocultar que seguirán los aumentos de precios, ya que hoy mismo subieron los combustibles entre el 10 y el 12%, o por desmentir que seguirá el ajuste estatal. Lo que encontró Cambiemos es un tono en el discurso que se reveló más eficiente que cualquier otra fuerza política. Será por eso, que el asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba apareció en el escenario junto a la mejor alumna de esta escuela, la gobernadora María Eugenia Vidal.

Para los observadores políticos, el triunfo de Cambiemos no está vacío de contenido. El mensaje estuvo claramente más atado a las formas de la comunicación que a la ideología. Si la oposición sabe hacer una lectura de esta clave, se dará cuenta de que Mauricio Macri tiene el camino libre para continuar su proyecto más allá de 2019. Por estas horas, el principal obstáculo que puede tener el Presidente en su camino, son los errores propios más que los ajenos.

Ahora Macri buscará capitalizar la ampliación de sus bloques legislativos. Deberá apelar al diálogo fiscal entre Nación y provincias, y sesiones extraordinarias para arrancar con la reforma impositiva, la laboral, la electoral, así como resolver la cuestión del Fondo del Conurbano para darle mayores recursos a María Eugenia Vidal y completar la sanción del Presupuesto.

También están en carpeta la responsabilidad Fiscal y extensión del Impuesto al Cheque.La reforma previsional en cambio, para ampliar la edad jubilatoria, quedará para ser discutida durante el 12019, según dijo el Presidente.

Todo el paquete, se deberá negociar con lo que queda de la oposición y la liga de gobernadores, siempre necesitados de caja para equilibrar sus gastos. El Gobierno está dispuesto a abrir la billetera, pero será a cambio de que se aprueben leyes fundamentales para la transformación.

Por el lado de Unidad Ciudadana, Cristina no reconoció la derrota, pero ha perdido el invicto electoral de tres décadas .De esta manera, el peronismo ha entrado en la peor crisis de su historia.

Ahora tendrá el enorme desafío de encontrar el camino y ver como sale de esta encrucijada, sin un líder visible a la vista. No obstante, el caudal obtenido por Cristina la convierte en una piedra en el zapato para quienes promueven la renovación. Y un dato más que lleva tranquilidad a la Casa Rosada, Macri ha desterrado definitivamente la posibilidad de darle la razón al club del helicóptero. Ahora no solo que podrá terminar su mandato sino que ya puede soñar con la reeleción. Otro retazo que deja la elección, es que los intendentes que permanecieron fieles a Cristina fueron un puñado significativo: Verónica Magario en La Matanza, Jorge Ferraresi en Avellaneda, Julio Pereyra en Florencio Varela y algunos pocos más. Los otros, antes de defender sin escrúpulos su gobernabilidad, promovieron el corte de boleta y salvaron sus representaciones en los concejo deliberantes.

El mejor mensaje que recibió la ciudadanía, es que los festejos en el Gobierno se apagaron abruptamente y hoy el gabinete está trabajando. Una nuevo ciclo empezó en la Argentina y requiere de mayor esfuerzo. Mientras tanto, algunos dirigentes políticos se encuentran sobresaltados por los vientos que llegan desde Comodoro PY. Sospechan que la cárcel les está pisando los talones. Lo que viene de manera inminente es el desafuero de Julio De Vido, que ya pidió licencia para gambetear la foto esposado. Este jueves tendrá que declarar Cristina por la causa AMIA, donde la acusación es de “traición a la Patria”. Por estas horas, el enorme desafío del Gobierno es comenzar a cerrar la grieta. Es la condición necesaria para que nuestro país pueda superar viejos traumas y lanzarse hacia un futuro que nos contenga a todos, aún a los que piensan muy distinto.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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