En medio de la crisis por el parate económico, el Gobierno desembolsó más de $164 mil millones para ayuda directa a la población. Las 250 mil empresas que ingresaron al programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) recibieron beneficios por $50 mil millones con el objetivo de «evitar quiebras masivas» ante la parálisis de la fabricación y la comercialización en todo el país.

En este sentido, y si bien los planes pos cuarentena «se van actualizando día a día», en el Gobierno ya están pensando en un «acuerdo social y económico para la reconstrucción». 

El informe del panorama productivo presentado por el reinstaurado Centro de Estudios para la Producción que lanzó  la cartera conducida por Matías Kulfas mostró un crudo escenario de la situación económica afectada por el coronavirus, con sectores como Recreación y Cultura, y Hoteles y Restaurantes con caída de facturación real en el orden del 67%.

La industria es el tercer escalón del derrumbe, con bajas del 57% aunque con heterogeneidad adentro del sector, con puntas de actividad como Alimentos y Bebidas -traccionada por el stock familiar y mayor capacidad de consumo- y Construcción -anclada por la obra pública-.

Sin embargo, el análisis oficial afirmó «todo indica que los cuarenta días comprendidos entre el 20 de marzo y fines de abril fueron el piso de la actividad económica y que en mayo gradualmente la producción se está reactivando», y sostuvo que «diversos indicadores van en esa dirección».

El informe -coordinado por Daniel Schteingart- destacó la recuperación económica que había mostrado la actividad durante el primer bimestre hasta la aparición del «cisne negro» del coronavirus. Desde ese momento, el Gobierno implementó una serie de medidas que buscaron achatar la curva de ascenso de la pobreza producto de la parálisis, lo que llevó a poner en el bolsillo por vía directa más de $160.000 millones. Eso implica que el 89% de los argentinos es o convive con algún beneficiario de una ayuda estatal.

Fuentes del Ministerio de la Producción, señalaron que de las 600 mil empresas que existen en el país, sólo 100 mil no pidieron ingresar al ATP. Del universo de 500 mil restantes, la mitad cumplió las condiciones de ingreso. Ese programa de asistencia a fábricas y comercios, sumado al IFE, que requirió $83.000 millones, le valió al Estado un desembolso aproximado de $153.000 millones.

Estos dos programas se sumaron a las ayudas que ya implementaba el Gobierno en materia de AUH (que con el refuerzo de $3.000 alcanzó los $12.000 millones), Jubilación (con el plus de $3.000 para la mínima sumó otros $12.000 millones) y Tarjeta Alimentar (incluido los $4.000 extra, dio un total de $7.600 millones) que entre todos incrementaron $31.600 millones.

Con la incertidumbre por los vaivenes sanitarios en todo el mundo pos cuarentena, en el entorno del ministro Kulfas mostraron un mejoramiento de las expectativas en términos de actividad. Mientras los combustibles llegaron a una caída del 80% del consumo en el inicio del aislamiento, en la actualidad se «triplicó» ese indicador. «No vamos a recuperar el nivel de marzo, pero es un camino».

Liliana Lopez