El Gobierno patea la pelota a la tribuna cuando la inflación le empieza a quemar

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*Por Jorge Joury

Durante un viaje al centro, el taxista que me llevó se quejó de que trabaja 12 horas al día y no le alcanza para llegar a fin de mes. El comentario se repite en la mayoría de los negocios barriales, entre las familias que hacen peripecias para parar la olla. La carga para el bolsillo es grande. En 18 meses las tarifas de gas se ajustaron entre un 400 y un 1.047%, dependiendo la categoría del usuario, además subieron la luz y el transporte de manera significativa. Esto se da en medio de una ola de aumentos, entre ellos el de la nafta (2 veces en 15 días), la canasta escolar que cuesta casi un 40% más, la suba del dólar que erosiona los salarios y los impuestos y peajes, cada vez más subidos de tono.

Son algunos de los elementos que no dan respiro. Muchos de los decepcionados con las políticas del oficialismo, entre ellos los jubilados que presenciaron absortos como se les metió la mano en la caja de la Anses, son parte del electorado que le dio su voto a Macri y hoy se encuentra derrumbado en sus expectativas porque la economía permanece en la era polar.

Frente a este escenario, aunque le duela a la Casa Rosada, ha comenzado a florecer la idea del antimacrismo, algo de lo que alerté en un artículo anterior, dando cuenta de la significativa caída de 12 puntos en la imagen del Presidente. Pero ahora el panorama es más delicado. Aparecieron cánticos ofensivos en los estadios de fútbol,
(“Mauricio M… la puta que te parió”), un hecho que preocupa a la Casa Rosada. En los despachos de Balcarce 50 sospechan que “está orquestado por grupos hostiles de la política, como el kirchnerismo, ayudados por barrabravas y sectores sindicales barrionuevistas y moyanistas”.

En los últimos fines de semana, el ritual se reiteró durante media docena de partidos. Y el lunes por la noche el bramido llegó hasta La Plata y se escuchó durante el encuentro entre Gimnasia y Esgrima y San Lorenzo.

En esa dirección, el abogado constitucionalista Daniel Sabsay afirmó que las hinchas que canten contra el Presidente deberían tener algún tipo de sanción porque “impactan contra la investidura de un jefe de Estado.Creo que es pasible de sanciones. No puede ser tomado de forma alegre, lúdica, pasiblemente. Yo no he visto que en otras canchas del Mundo ocurra algo similar”, sostuvo. “Me parece muy grave el agravio que no afecta sólo a este presidente, también a otros, porque daña las instituciones y, con tiempo, al sistema republicano”, afirmó el jurista.

De manera opuesta se manifestó el presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Jorge Rizzo, que se preguntó si esta posible medida respondía al “reino de la censura y la estupidez” y sugirió que una decisión de este estilo se corresponde con un “Estado gendarme”.

Macri es un hombre que viene del fútbol y su paso por Boca debería haberle dejado una experiencia en estas lides.Es evidente que algo está alterando el pulso de las masas y requiere de medidas urgentes para que no se convierta en una pandemia.

La pregunta que se hacen los caballeros de la mesa redonda del gurú Durán Barba es “por qué en el fútbol”, un ámbito que Macri supo timonear con eficiencia y virtuosismo -y representó la base de su lanzamiento político-, ahora se presenta como un foco de rechazo a su figura.

El consultor Enrique Zuleta Puceiro duda de que los insultos colectivos que se gestaron este mes en los estadios sean producto de una conspiración o una “emboscada”. El especialista cree que se trata de “una manifestación casi típica de la relación de los presidentes con la multitud anónima, a la cual en el fondo temen y tratan de evitar. Los insultos en el fútbol no son episodios aislados ni casuales. Los estadios son un riesgo. En el pasado, podía implicar una exposición pública incomparable. Pero hoy, para un dirigente, ir a la cancha resulta una suerte de provocación. Menem era considerado un ‘jettatore’. De la Rúa jamás pudo ir y Kirchner casi tampoco. La cancha es el ámbito para el abucheo, el insulto. Son miles de personas anónimas que viven una especie de catarsis y desahogo de las angustias de todos los días”, expresa el politólogo.

Por estas horas, donde el Gobierno trata de desviar el foco hacia la discusión de la penalización del aborto y que los extranjeros no residentes paguen por la salud y en las universidades, el nuevo desafío que afronta es de qué modo disciplinar un territorio tan anárquico e inasible como una multitud en una cancha de fútbol.

Cuando la demostración de repudio hacia un Presidente que nace en una cancha de fútbol se replica a un acto de masas, el dato refleja que algo está empezando a bullir en el torrente sanguíneo del sentimiento popular. La experiencia indica que la industria del tablón siempre se ha nutrido de múltiples temas musicales que se transformaron en himnos. Con Macri empezó a suceder algo similar, pero de mayor gravedad.

El “Mauricio M… la puta que te parió” que entonaron miles de hinchas de San Lorenzo el 4 de febrero tras un empate con Boca, pareció que había sido una demostración del malhumor futbolero. En los primeros análisis se lo atribuyó a un mal desempeño arbitral. Muy perjudicial para el equipo de Boedo. Ese agravio hacia el Presidente se repitió en un partido de básquetbol. Y otra vez con hinchas de San Lorenzo como protagonistas. Lo distinto fue que el rival no había sido Boca.

Pasaron los días y regresó el mismo coro con Macri como blanco, pero en la cancha de All Boys. Y después se patentizó en el estadio Monumental, con el público de River cantándolo a coro. Y luego cuando se cortó la luz en Huracán- Estudiantes. En ninguno de los tres casos jugaba el equipo del mellizo Barros Schelotto. La bronca bajaba desde las tribunas y plateas aunque sin la certeza de que fuera un mensaje unívoco. Podía tener un componente de enojo futbolero y otro de rechazo a las políticas de ajuste del gobierno.
El multitudinario acto de Hugo Moyano en la 9 de Julio y Belgrano sirvió para disipar las dudas, por si algún desprevenido las tenía. Cuando los trabajadores empezaron a cantar por quinta vez en dos semanas “Mauricio Macri la p… que te parió”, ya no había una tribuna detrás, una mole de cemento, un festival de banderas de River o San Lorenzo.

Había camioneros, empleados, públicos, docentes, integrantes de organizaciones sociales,militantes políticos, hombres y mujeres de a pie sin identificación partidaria. No repudiaban a Macri por ser el presidente de Boca que fue entre 1995 y 2007, y sí por ser el presidente de todos los argentinos que gobierna para un sector influyente de la sociedad.

Hugo Moyano arrancaba su discurso y en un gesto visible pidió que se interrumpiera el cantito que empezaba a tomar vuelo. “Dejen, no hace falta”, le solicitó a la multitud. Casi de inmediato, cesó el grito repetido por miles de voces en cadena. El dirigente camionero logró imponer su capacidad de persuasión.

Los insultos que brotaron en las canchas en los últimos días le dejaron un sabor amargo a Macri, más allá que en la Casa Rosada están convencidos de que son “orquestados” y “con la finalidad de generar un mal clima”.Cerca del Presidente repasan la “ruta” de esas voces ofensivas para justificar porqué no tienen dudas de que se trata de “algo armado” y que lo que pasó el fin de semana fue una continuidad de eso.
“Que lo puteen en el entretiempo de Independiente, cuando va ganando de local, no es natural ni espontáneo”, apuntan, en relación al partido en el que el club presidido por Hugo Moyano le ganó 1-0 a Banfield y donde la popular local cantó contra el jefe de Estado.Si lo que ocurrió en Independiente, el fin de semana posterior a la marcha del camionero, no sorprendió al Gobierno, menos aún los insultos de la hinchada de Chacarita, un equipo que el gastronómico Luis Barrionuevo presidió durante muchos años y en el que, sostienen, “mantiene influencia” en las tribunas
Frente a este escenario, los CEO de Balcarce 50 y su odio a la política, que suelen generar lo contrario de lo que intentan, como no pudieron salir vencedores de esa guerra con Moyano y el sindicalismo, ahora sacaron un conejo de la galera con la discusión parlamentaria sobre la despenalización del aborto y que los extranjeros paguen en los hospitales y universidades. Todo le sirve al oficialismo con tal de escapar a la discusión de fondo de la distribución de la riqueza. Otra vez patearon la pelota a la tribuna.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico esjorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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