Por Alejandro Delgado Morales.


Entre las diferentes acepciones que tiene para la Real Academia la palabra “inédito” se encuentran “nuevo” y “desconocido”, que fue lo aplicado por el presidente Mauricio Macri para definir al gigantezco apagón energético que sufrió Argentina. Gusto a poco, sorpresa, fragilidad, inconsistencia. Macri, en todo caso, es inédito como acumulador de promesas incumplidas.

Parándose en la mejor objetividad posible, se puede afirmar que Macri ha dado sobradas pruebas de expresarse sin red, de anunciar y pronosticar sin importar el resultado final. Tal vez, a sabiendas de que una franja de la población seguirá votándolo por el odio que le tiene al peronismo (Miguel Angel Pichetto es peronista mandato cumplido, en el mejor de los casos), el jefe de Estado no se detiene en “detalles”.

“De la oscuridad, a exportar energía”, titula la nota firmada por Macri en la web de la Casa Rosada, en tanto que se recuerda con claridad uno de sus pasos por el programa de Mirtha Legrand cuando justificó los sucesivos y asfixiantes incrementos en la tarifa de luz.

“Si nosotros no aumentábamos las tarifas, estábamos a una materia de Venezuela; nos íbamos a quedar en un apagón general”, dijo el presidente ante una Legrand que asentía.

El desconcierto copó al oficialismo con el apagón del día del padre, al punto de que las voces macristas demoraron en manifestarse y cuando lo hicieron no dejaron ni una pizca de certeza sobre lo sucedido. Macri optó por disparar un “inédito”, como si fuera encargado de titular en un diario.

Quedó abierta una investigación, promesas de sanciones para eventuales responsables y la absoluta seguridad de que “la posibilidad de que se repita (un apagón) es cero”, según el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui.

“Cero. No se puede repetir. Esto es algo extraordinario. Es algo muy grave que no debería haber pasado, que no debe pasar”, sentenció uno de los hombres fuertes de Macri en declaraciones radiales.

Desde la Casa Rosada, quizás a instancias del consejero ecuatoriano Jaime Durán Barba, procuraron desviar la atención del foco y no dudaron en criticar a la oposición por querer colocar al apagón en “la campaña electoral”. Una manera de alimentar a su electorado, por ejemplo.

¿La oposición pretende usufructuar el apagón? Pues, de ser así, estarían basándose en la serie de elementos que el gobierno dejó servidos sobre la mesa.

La inflación fácil de controlar, pobreza cero, no al Fondo Monetario Internacional, no más Impuesto a las Ganancias para los trabajadores, construcción de 3 mil jardines de infantes, continuidad de Fútbol para Todos… Apenas un muestreo de errores no forzados, podría decirse.

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