El kirchnerismo, el PJ bonaerense y sectores del massismo exploran vías de acercamiento

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Sergio Massa y Gustavo Menéndez,cumbre en Pinamar. Foto @pablodeleon1

Con miras a 2019, los distintos sectores en los que quedó dividido el peronismo tras el golpe electoral que le asestó Cambiemos el año pasado perciben que repetir la receta de la fragmentación podría conducir a idéntico resultado, por lo que el verano 2018 abrió las compuertas del diálogo entre representantes del kirchnerismo, del PJ bonaerense y el ala más peronista del massismo.


La primera semilla de la unidad se plantó la semana pasada en la sede de la UMET, con el presidente del PJ porteño, Víctor Santa María como anfitrión y articulador.
Hasta allí acudieron Agustín Rossi, Daniel Filmus y Jorge Taiana por el kirchnerismo; Felipe Solá y Daniel Arroyo por el massismo; y Alberto Fernández y Fernando “Chino” Fernando Navarro en representación del sector que en las últimas elecciones apoyó a Florencio Randazzo.
El presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, no fue de la partida pero está en sintonía con el espíritu unificador que allí se expresó.
A su manera, también Cristina Kirchner dio luz verde a esta estrategia con su último tuit, a propósito del Año Nuevo: “No vayamos más para atrás. Vayamos para adelante. Seamos inteligentes, amplios y solidarios para lograr esto. Unidos vamos a lograr tener un mejor 2018. Ese es mi deseo”, escribió.
Incluso fue más allá al sugerir su propia autoexclusión como candidata presidencial, a sabiendas de que una nueva postulación suya podría ser la piedra en el zapato que impediría la recomposición del frente nacional.
“Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para contribuir a lograr que el 10 de diciembre de 2019 otro argentino esté en la Casa Rosada para conducir los destinos del pueblo. No me importa quién”, aseguró la expresidenta el jueves pasado en un acto en Avellaneda.
Si bien el camino es largo y las definiciones en la política son siempre provisorias, los guiños de Cristina Kirchner generaron condiciones para avanzar por el sendero de la unidad.
“Rossi no va a hacer nada que ella no quiera”, señalaron fuentes cercanas a la expresidenta sobre la participación del jefe del bloque kirchnerista en Diputados en UMET.
En una entrevista publicada este miércoles en La Nación, Menéndez explicó que aún cuando Cristina está “interesada en profundizar la construcción en Unidad Ciudadana”, y que por el contrario el colectivo de intendentes que él lidera tiene como eje fortalecer el polo del PJ junto a los movimientos sociales y la CGT, además de recuperar a fracciones del massismo y del randazzismo, ambas estrategias son “complementarias”.
“Cristina sigue siendo la dirigente del peronismo que tiene mayor adhesión popular. Pero perdimos en 2017, 2015 y 2013.
Quiere decir que la figura de Cristina, por sí sola, no alcanza para volver a ganar una elección. Todas las fuentes consultadas aseguran tener la íntima convicción de volver a confluir. Por eso el pronóstico es bueno”, sostuvo.
Así las cosas, el kirchnerismo se encargaría de desplegar a fondo un armado transversal, que ya mostró parte de su potencial en las elecciones del año pasado, incorporando a sectores inorgánicos pero activos de la sociedad civil, como la comunidad científica, docente y los trabajadores de la cultura.
En paralelo, el PJ intentará reagrupar a la mayor cantidad de actores tradicionales de la política, inclusive del ala más “dialoguista” con el Gobierno.
La idea es que hacia el final del camino, los dos recorridos confluyan en un mismo frente con el suficiente volumen político y electoral para pelear palmo o palmo con Cambiemos. .
De todos modos, se trata de apenas un boceto de lo que podría ocurrir si todas las estrellas se alinean en la dirección deseada.
En el Frente Renovador, por caso, existe un sector que rehuye a cualquier acercamiento al kirchnerismo, encabezado por la presidenta de la bancada de diputados Graciela Camaño, y la semana pasada el propio Sergio Massa juntó a su tropa en Tigre y dejó trascender que un acuerdo con sectores del kirchnerismo podría ser viable a condición de que Cristina Kirchner y La Cámpora queden explícitamente excluidos.
Menéndez también abonó la idea de una Cristina apoyando desde afuera: “Va a tener incidencia en la mesa de decisiones. Pero me parece que en 2019 no va a tener la centralidad que tiene hoy y que no tiene aspiraciones de ser candidata. Lo digo desde el cariño y la admiración que le tengo, pero necesitamos imperiosamente construir liderazgos emergentes”.
Aún si Cristina Kirchner confirmara su decisión de dar un paso al costado, es impensable que renuncie a la pretensión de inducir a que los lugares protagónicos de las listas sean ocupados por dirigentes de su confianza.
Su caudal electoral sigue siendo exponencialmente superior al de cualquier otro dirigente opositor y es lógico que en la puja política la exmandataria quiera hacer valer su ganada legitimidad.
También quiere asegurarse que quien encabece el proceso de la reunificación no “traicione” el mandato opositor, que no sea un emergente del denominado “opoficialismo”.
Por el momento, el kirchnerismo sólo puede exhibir nombres con raigambre acotada, aunque con algún grado de proyección como Axel Kicillof, Agustín Rossi y Jorge Capitanich.
Massa, por su parte, cree que todavía tiene chances de revalidar sus aspiraciones presidenciales, a pesar del cachetazo en las urnas que recibió en octubre pasado.
Y el resto de las alternativas a Presidente se agotan en cuatro o cinco gobernadores del PJ, que hasta el momento son ajenos a las conversaciones porque priorizan sus compromisos de gestión.

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