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*Por Jorge Joury

Días de desconsuelo son los que transcurren para el PJ. El histórico partido del General, hoy anda a la deriva, en medio de un mar amarillo de aguas encrespadas que lo quieren ver naufragar. Está como el radicalísmo después del gobierno de la Alianza, buscando recomponer los girores que le quedaron colgando de aquel ropaje imbatible que supo ostentar en los años de triunfalismo. Encima, comenzaron los pases de factura por supuestas traiciones. Está a la vista, lo que ocurrió en distritos clave. Hay intendentes del Gran Buenos Aires, como el de Berazategui, Juan Patricio Mussi y el de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, que cosecharon más votos de manera significativa a nivel local, que los que remaron para Cristina. En Berazategui, Cristina quedó siete puntos abajo de la lista local. Se trata del caso de mayor corte de boleta en la Tercera Sección, donde está el núcleo duro de votantes de la ex Presidenta. En la Provincia hubo otro caso: el jefe comunal de La Costa, Juan Pablo de Jesús, uno de los dirigentes que se menciona como posible candidato a suceder a Fernando Espinoza en la conducción del PJ Bonaerense.
Muchos caciques, alentaron el corte de boletas para salvar la ropa en sus Concejos Deliberante y dejaron a la intemperie a la ex presidenta. Tampoco se los vio el domingo por la noche sobre el escenario de Arsenal junto a la jefa. Más bien se depegaron, lo mismo que el lunes en la reunión del instituto Patria. Y como si fuera poco, los cimientos comenzaron a crujir con la aparición de algunas figuras del pasado. Por ejemplo, Eduardo Duhalde, que dijo que se postulará para conducir el PJ bonaerense, con la excusa de hacer su aporte para la renovación.

UNA CAIDA ESTREPITOSA DE 30 PUNTOS

Mientras tanto, hay números preocupantes que salieron a la luz, y que demuestran que el peronismo hizo mal los deberes durante estos últimos seis años. Durante ese período, perdió 30 puntos en el conurbano. Aquella foto del 2011, cuando Cristina Kirchner arrasó con las elecciones presidenciales con el 54% de los votos en todo el país, con picos en el tercer cordón del conurbano de más de 85%, esta vez se puso amarilla.
Hoy el capital político de Cristina, virtualmente quedó acotado a la primera y tercera sección electoral, donde cosechó la mayoría de los votos. La ex presidenta, además perdió con todos sus vecinos: los de La Plata, los de Santa Cruz y Recoleta. Y está claro, que de aquí en más jugará con su propio partido, Unidad Ciudadana, olfateando que desde el PJ tratarán de esmerilarla todo lo que se pueda. No obstante, CFK sigue siendo la dirigente que cosecha el mayor caudal de votos, con lo cual se convierte en una piedra en el zapato para la tan ansiada renovación que fogonea desde el Senado Miguel Angel Pichetto, junto a su corte de rebeldes K.
Hay quienes le auguran a Cristina un futuro pálido. “Va a tener su propio Frepasito”, disparó un viejo cacique del conurbano que sobrevivió a muchas batallas, haciendo alusión a aquella amalgama entre peronistas y la centroizquierda creada por Chacho Álvarez, que sedujo a la clase media “progre” y fue socio minoritario del radicalismo en la Alianza.

EL SACUNDON QUE HASTA IMPACTO EN SALTA

La onda expansiva que castiga al peronismo, también llegó a la provincia de Salta, convulsionada por la repentina renuncia de todo el gabinete del gobierno provincial que encabeza Juan Manuel Urtubey. La decisión se tomó tras el magro desempeño electoral, en donde su candidato a diputado nacional, Andrés Zottos, quedó en segundo lugar, debajo del candidato de Cambiemos y apenas por encima del de Unidad Ciudadana. Urtubey que era considerado una de las grandes reservas presidenciables para el 2019, también puso a disposición su renuncia a la presidencia del PJ salteño.
La liga de gobernadores peronistas, hoy se muestra floja de papeles para acreditar un referente que lleve la voz cantante en las futuras negociaciones con el Gobierno. Esto hizo que en las últimas horas muchos empezaran a poner los ojos en el mandatario sanjuanino Sergio Uñac, como nuevo líder del grupo y potencial candidato al relevo del devaluado salteño Urtubey.
Uñac logró una contundente victoria por 22 puntos de ventaja sobre la lista de Cambiemos, una diferencia sólo superada dentro del peronismo por el inoxidable Gildo Insfrán. En medio de la malaria de los presidenciables peronistas, el triunfo del sanjuanino lo ubicó automáticamente en esa grilla, en la que le suma su perfil joven, moderado y de centro, como imagina Miguel Pichetto para el nuevo peronismo.

PRIMEROS CONTACTOS CON MASSA

El proceso de reconstrucción del PJ, también es otra de las cuestiones a las que se abocará el sindicalismo en los próximos meses. Allí no son pocos los dirigentes que descuentan que el presidente Mauricio Macr ya emprendió en las sombras su proyecto reeleccionista de cara a 2019 y abren interrogantes sobre las posibilidades efectivas del peronismo de construir una alternativa de poder. “El gran problema será conformar una síntesis en un partido sin liderazgos”, advierten por estas horas sin reservas los líderes de la central obrera.
No obstante, en el resto del espacio creen que habrá que dejar que el agua decante y empezar a trabajar por la unidad. “No es fácil vencer egos pero hay que tratar de buscar la unidad y ver que en distritos donde hubo unidad el PJ ganó como San Juan, Tucumán, Formosa, San Luis o La Pampa”, expresó uno de los asesores del gobernador sanjuanino. Uñac y Schiaretti ya dieron los primeros pasos y empezaron a sondear a Sergio Massa. Hablaron con él en charlas telefónicas “de evaluación y proyección”. Tanto el líder de 1País como los mandatarios provinciales coincidieron en que la polarización Cristina-Macri jugó en contra de muchos peronistas que buscaban salir de esa lógica confrontativa.
Los rumores dan cuenta que Uñac alentó a Massa a seguir trabajando para volver al PJ. “Con Cristina adentro o en el medio no podemos hacer nada”, habría respondido tajante Massa. El tigrense le ha manifestado a sus generales que el único camino que le queda al peronismo para volver al poder es plantear una alternativa viable al gobierno, dejar atrás el pasado kirchnerista y armarse con lo que quedó de la contienda. Massa fue el que más perdió en caudal de votos, que según se cree migraron hacia Cambiemos. Después del sacudón. Massa también se puso en contacto con los gobernadores Marios Das Neves (Chubut) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) además de intercambiar palabras con intendentes del cristinismo en el conurbano bonaerense como Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Fernando Grey (Esteban Echeverría).

RANDAZZO EN BUSCA DE LA AUTOCRITICA

Por el lado de Florencio Randazzo, que también quedó golpeado por la ola amarilla, el ex ministro cruzó mensajes de texto con Massa y ante una charla con su núcleo duro reiteró una suerte de oración peronista: “Debemos reconstruir con humildad, inteligencia y autocrítica”, dijo. También criticó la postura de Cristina, que no tuvo ninguna de estas virtudes, ni aún en la noche de la derrota.
Randazzo le confesó a sus asesortes que si la ex presidenta disputaba con él una interna abierta, le hubiesen ganado las elecciones bonaerenses a Cambiemos y el panorama era otro. No obstante, la posibilidad de un peronismo sin Cristina no es compartida por todos en el PJ. En el entorno de Uñac y a Schiaretti murmuran que será difícil negociar un liderazgo con la ex presidenta, por más que haya perdido las elecciones por cuatro puntos. Tienen en claro que el perenómetro no es de nadie, pero reconocen que a Cristina le queda un caudal de votos que no se pueden rifar en territorio bonaerense. En este esquema no entra Juan Manuel Urtubey, que perdió en Salta y vio venir de lejos la “ola amarilla que cubrirá todo el país”, como dijo hace una semana. El salteño se fue al pasto con el sueño de su carrera presidencial, pero tiene un límite: el cristinismo.

EL DESTINO ACOTADO DE CRISTINA

Desde el búnker de Unidad Ciudadana aun resuena el “vamos a volver”, la frase de liderazgo cristinista. Pero también admiten que por ahora no hay indicios de que la ex presidenta quiera dar pelea por regresar al sillón de Rivadavia. Frente al actual cuadro de situación, el futuro de Cristina es complicado. Cercada por acusaciones de corrupción, se integrará a un bloque de 10 legisladores. El otro, de Miguel Pichetto tendrá al menos 20.
Para quienes proyectan la renovación peronista bien lejos de la ex presidenta, su derrota es un alivio. No sin cierta dosis de voluntarismo, imaginan la influencia de CFK acotada a un puñado reducido de senadores, no más de tres, con lo cual se reduce su poder de fuego. La mayoría, sin embargo, admite en paralelo que la ex presidenta se abrazará a los votos que consiguió para exigir un lugar preponderante en la mesa en la que se discuta el futuro del partido.
Por estas horas de desazón, la dificultad imperante para la reconstrucción del peronismo es que pocos han salido del mar de egos. Muchos reconocen que el partido está con respirador artificial y en terapia intensiva, pero ninguno lo da por muerto, menos en una Argentina pendular que sale con mucha facilidad del éxito y de pronto, muta hacia la desesperanza. Si bien es cierto que el 2019 está a la vuelta de la esquina, cualquier hecho impredecible, sobre todo en la economía, podría perturbar la paz de Cambiemos y dar vuelta la taba.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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