*Por Jorge Joury

Hay quienes aseguran que Felipe Solá disparó ante Alberto Fernández una frase que le iluminó la mirada. «En política tu verdadero rival no es el que habla mal de vos, sino el que seduce a tu electorado». Alberto tomó al pie de la letra la frase. Después de sumar a Sergio Massa al espacio Todos, ahora apuesta a la moderación en los discursos, los acuerdos territoriales y al poder de fuego del PJ bonaerense. Sobre todo, ha puesto su mirada en el conurbano, donde Cristina supo construir gran parte de su fortaleza política con los más necesitados. AF es un viejo zorro. Fue el armador del espacio de Néstor Kirchner para llegar a la Rosada. También de Sergio Massa y hasta del propio Florencio Randazzo. Tiene criterio propio y experiencia en el campo de batalla. Asegura a quienes lo rodean, que escuchará los consejos de los más veteranos, pero aclaró que no va a confiar ese lugar a nadie. Planea ser su propio jefe de campaña y lo dice a tambor batiente: «Es muy difícil que pueda transferirle el diseño del camino a alguien. La idea y la conducción, será mía».

Los que conocen tanto a él como a Cristina, niegan la posibilidad del doble comando. Aseguran que ya se dijeron todo y se perdonaron rencillas del pasado. Alberto no es manejable y descartan de plano que se convierta en el Chirolita de CFK, aseguran en su entorno. Ponen como ejemplo cuando se fue del Gobierno pegando un  portazo. Fue cuando estaba vivo su amigo Néstor Kirchner y Cristina tenía todo el poder. Además, los que frecuentan a CFK, dan cuentan de largas conversaciones que comparten ambos en Recoleta o en Congreso. Las fuentes señalaron que a ella se la ve mucho más distendida y hasta aliviada de no cargar con todo el peso de la campaña. Eso le permite enfocarse más en el cuidado de la salud de su hija Florencia, quien es atendida en Cuba y pasa por una situación de gran tensión emocional por las causas judiciales que la agobian.

EN BUSCA DE UN URNAZO EN EL CONURBANO

La receta mágica de Fernández, es no salirse del carril del medio tono. Pero los analistas opinan que ese medio tono no alcanza por ahora, a menos que el macrismo vuelva a sus errores económicos no forzados o tenga otro naufragio en el océano financiero globalizado. En materia estratégica, solo quedaría, si a Cristina no se le ocurre otra alquimia sorpresa, prenderle una vela a la fórmula Lavagna-Urtubey, para que pinche la bolsa de votos que temerosamente atesora el Gobierno y pegar el gran golpe en primera vuelta.

Para eso Alberto centra su estrategia en Buenos Aires, donde está el vergel de los votos. Apuesta a un urnazo en el conurbano, donde más late la bronca contra el Gobierno por los efectos de la crisis. Tiene en claro que María Eugenia Vidal define a cara o cruz su suerte el 27 de octubre. Los puntos que trae Sergio Massa son determinantes para hacer la diferencia. Y ya no hay un Aníbal Fernández para motorizar un corte de boleta, como el que tuvo la gobernadorta en el 2015. No hay que olvidar que en este territorio se gana por un voto. En cambio, a Macri le quedaría una bala más si hubiera ballotaje.

GENERAR UN SHOCK ELECTORAL

Alberto reflexiona en su circulo íntimo que si Vidal cae en octubre, el shock electoral puede ser fulminante para la Casa Rosada. En un escenario de posible derrota para cambiemos, muchos indecisos se inclinarían en la segunda vuelta por el peronismo. Por eso AF pone toda su energía en la vasta geografía bonaerense.

Más allá de haber dado un golpe sorpresa con la incorporación de Miguel Angel Pichetto, la candidatura de Alberto Fernández y su cuota de moderación en la fórmula que conforma con Cristina, es la gran preocupación del oficialismo.

Sin colectoras, también las metas de María Eugenia Vidal son claras. Apuntan a que Macri llegue lo mejor posicionado posible e ir a buscar el corte de boleta en las otras fórmulas, aunque no en la kirchnerista.

 Acostumbrado a manejar los hilos de la política, Alberto cambió su actitud y ahora está en el centro de la escena. El es quien genera una imagen más tranquila y a quien rodean con la expectativa de que atraiga los votos que CFK no puede captar.  Besa gente, estrecha manos y reparte abrazos en sus apariciones.

A quienes más escucha son a Felipe Solá y Fernando Chino Navarro, entre otros. Lo hace por los conocimientos de ambos en el mapa provincial. Solá le sugirió salir a caminar el país y convertir a Cristina Fernández en una «leyenda. Que la vean, que la toquen, que estén cerca de ella, pero que vean que el manejo es tuyo». Solá, que estuvo más de una década sin hablarle a la ex presidenta no muestra rencor . Está convencido que ella, con el empuje y respaldo de Fernández, puede volver a enamorar a gran parte de los argentinos en el contexto actual y desde un segundo lugar.

LOS INTENDENTES EN UN PAPEL CLAVE

También a  AF le aportan valor agregado los intendentes. Le sugirieron que se muestre para las cámaras rodeado de vecinos, en lugar de asistir a actos políticos.

En el plano político, otro de sus asesores clave, es Víctor Santa María, presidente del PJ porteño y dueño del diario Página 12. Es quien además retomó el diálogo con Gustavo Béliz, el ex ministro kirchnerista que estaría por finalizar su cargo en el BID. El líder de los trabajadores de la propiedad horizontal trabaja dentro del peronismo porteño aunque prefiere el espacio que impulsa la candidatura de Victoria Donda frente a la de Mariano Recalde. Con o sin PASO, al final todos confluirán en el mismo proyecto al que sumarían a Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, con quien el precandidato charló hace unos días en su departamento de Puerto Madero.

Nicolás Trotta, rector de la UMET, universidad del gremio de Suterh que lidera Santa María, y la ex senadora Virginia García (ex cuñada de Máximo Kirchner) coordinan los equipos técnicos del albertismo con los del Instituto Patria de Cristina. Se sumaron  también quienes venían trabajando con Daniel Scioli, entre ellos el equipo de imagen que lideraba el consultor Juan Courel.

LA PATA ESTRATEGICA DEL GRUPO CALLAO

Otro de los que teje acuerdos fundamentales, como los que hizo con Victoria Donda o en la provincia, es Eduardo ‘Wado’ de Pedro, el diputado de La Cámpora en el que más confían quienes no pertenecen a esa agrupación y el que más habla con Máximo Kirchner .

Los referentes del Grupo Callao son otra pata fundamental para AF. Es parecido a lo que fue el Grupo Calafate para Néstor Kirchner. Santiago Cafiero, nieto de Antonio, es quien coordina las acciones. Es la persona más cercana e inseparable de Fernández. También hay que mencionar a Cecilia Todesca, Guillermo Cháves, Matías Kulfas y Fernando Peirano, que son algunos de los técnicos de ese equipo a los que por fuera se suma Guillermo Nielsen, quien ya manifestó su deseo de convertirse en el ministro de Economía si la fórmula de los Fernández llegan a lo más alto del poder.

Aunque aparecen algunas señales de celos y resquemores en los entornos, algo absolutamente natural cuando gira la ruleta del poder, la mayoría de los dirigentes intentan ser cuidadosos y consultan tanto a Cristina como a Alberto o piden ordenar las actividades para no invadir áreas de otros. Por ahora el esquema no presenta espinas en el camino. Tanto el presidente del Consejo Nacional Justicialista José Luis Gioja como el apoderado del partido Jorge Landau hablan y se reúnen con los dos. 

También aparece en la grilla Fernando ‘Chino’ Navarro, del Movimiento Evita. Con Felipe Solá son piezas fundamentales en el armado. Solá es uno de los más leales y además antepuso su deseo personal de ser candidato a presidente, a su convicción electoral. Fernández es muy receptivo de lo que le aconseja Solá. Escuchó su plan para recorrer y sembrar en el Noroeste y Noreste argentino. También en la Patagonia, donde está el 6% del padrón.

Hay quines sostienen que los Fernández ya tienen acordado repartirse el territorio nacional y las actividades. Los entusiasman algunas cuentas. Saben que para la vuelta de este neo kirchnerismo a la Casa Rosada necesitan el 55% de los votos del NOA y NEA y el 55% de los votos de la Patagonia; más el 60% en el segundo cinturón bonaerense con ADN peronista (Tigre, José C. Paz, gran parte de La Matanza, Ezeiza, Esteban Echeverría, Almirante Brown, Florencio Varela, Berazategui, Hurlingham, Ituzaingó y Quilmes).

LOS NUMEROS SOBRE LA TERRITORIALIDAD

Los operadores señalan que se conformarían con el 35% en el primer cordón donde el peronismo divide intendencias con Cambiemos. Esta es la franja que comprende a San Isidro, Lomas de Zamora, Avellaneda, Vicente López, La Matanza, San Martín, Lanús. Para vencer a Mauricio Macri necesitan también el 25% del interior, incluidas las grandes ciudades como Mar del Plata y Bahía Blanca. «Hay que concentrarse en ampliar diferencias en el tercer cordón», se le escuchó aconsejar a Solá sobre una región que fue peronista pero donde Cambiemos arrebató algunos distritos: General Rodríguez, Pilar, Escobar, Berisso, San Vicente, Presidente Perón, Marcos Paz y La Plata, entre otras ciudades conforman ese anillo.

Alberto Fernández se resiste al márketing político y no quiere una campaña basada en las redes sociales aunque las tendrá que usar. Está convencido de que este año para los votantes vale más el ticket del supermercado que las noticias de los diarios o los tuits de los trolls. «Por eso está Macri», se molesta y atribuye su presidencia a un trabajo con las nuevas tecnologías que para él no tienen correlato con la realidad. De todos modos al grupo de íntimos volvió Juan Pablo Biondi que coordina la comunicación mientras profesionalizan las fotos e imágenes que se toman y difunden a los medios y en todas las redes con el apoyo creativo de Courel.

LA ECONOMIA EN EL CENTRO DE LAS MIRADAS

En la plataforma que acordó con Sergio Massa, una de las prioridades es reactivar la economía ayudando a las pymes para volver a crecer. Tambien sostiene que «es imperdonable que se blanqueron 120 mil millones de dólares sobre los que no pesa ninguna carga y el trabajador pague Ganancias. El que trabaja no debe pagar Ganancias». Acabar con el hambre, la pobreza, recuperar el poder adquisitivo del salario de los trabajadores y los jubilados, están dentro de sus principales objetivos. También cree que habrá que sentarse con el FMI para renegociar los plazos sensatos para pagar las obligaciones de la deuda. Primero hay que poner en marcha el aparato productivo para conseguir los dólares,aseguran sus alfiles económicos.

El ex jefe de gabinete de los Kirchner entiende que sería imposible un nuevo default, pero piensa que el FMI comprendería una postergación consensuada de los pagos. Por otro lado, los economistas que se mueven cerca suyo ven difícil que la cotización del dólar se siga dejando librada a los vaivenes del mercado. Los temores que abrigan es que un gobierno de Alberto “en un comienzo puede recibir presiones de adentro y de afuera” para desestabilizarlo económicamente. Explican entonces la necesidad de desdoblar el mercado de cambios, con un precio destinado a las importaciones de determinados bienes y otro más alto para el turismo o el ahorro. La de Alberto Fernández es la tradicional mirada peronista que entiende que “en un país en el cual el consumo representa más del 70% del PBI, es imprescindible revitalizar el mercado interno”.  

Alberto Fernández tiene en claro que defender a su compañera de fórmula de las acusaciones en su contra es central. Lo hará como lo hizo desde la reconciliación. Considera que el que calla otorga, por lo que no piensa esquivar ninguna pregunta en las entrevistas. «Que sepan lo que pienso, no voy a mentir, y después si me eligen bien» responde sobre todos los temas urticantes, sean de política exterior o economía, mientras propone una estrategia en etapas para uno de los debates más polémicos: la interrupción voluntaria del embarazo. Su posición a favor de la despenalización como paso previo aleja a los celestes pero tampoco es 100% compartida por la posición verde.»Cristina es muy importante en la campaña, arrastra un caudal importante, es central», repite. Se ven casi a diario, salvo excepciones, y cruzan al menos cinco comunicaciones telefónicas cada jornada.

Las primeras encuestas determinaron que el senador Miguel Angel Pichetto solo le aportaría un 2% extra de votos a Macri, mientras que Alberto Fernández sigue arriba con 40% en primera vueta y se impone por cinco puntos en un ballotage. Así dio cuenta un relevamiento de la consultora Oh! Panel. Se trata de la primera medición desde el lanzamiento de Pichetto como candidato a vicepresidente de Macri. Queda demostrado así, que el anuncio movió poco el amperímetro electoral. Alberto Fernández y Cristina Kirchner mantienen el liderazgo con 39 puntos de intención de voto, mientras que Macri – Pichetto alcanzan el 34%. Todavía es muy temprano como para proyectar el final de la película.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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