En la guerra salarial de los bancarios, Palazzo hace crujir al sistema financiero y al Gobierno

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*Por Jorge Joury

Arrancó la semana con dos días de paro bancario. donde obtener dinero para la gente fue un peregrinar sufriente por los cajeros. Hay quienes sostienen que es la única esperanza para recuperar la credibilidad en la desgastada, eterna y sospechada cúpula del movimiento sindical. Por su temple y dureza, muchos lo querrían ver ver al frente de la CGT . Ya hace bastante tiempo que Sergio Palazzo, el secretario general de La Bancaria, se ha convertido en la pesadilla de los banqueros y del Gobierno.

La ecuación es simple: es indomable cuando se trata de negociar salarios. Para este mendocino de extracción radical, primero están los derechos de los trabajadores. No transa con el poder y siempre redobla la apuesta cuando quieren apretarlo. Hace pocos días volvió a mostrar su poder de fuego al señalar sin pelos en la lengua :”Nosotros podemos aguantar meses, tres meses con mucho sacrificio no tener un acuerdo salarial.

Ahora, ¿ellos aguantan un mes o dos meses sin bancos? .Se les incendia el país porque somos una actividad que lastima cuando para“. Es el pensamiento de un hombre que descoloca permanentemente al oficialismo porque no lo pueden vulnerar. No está ni por asomo en el paquete de la denominada mafia sindical. Palazzo rechazó abiertamente la oferta del 9% de aumento que hicieron los bancos y está dispuesto a no bajar los brazos en su lucha por reivindicaciones para el sector que lidera.

Cuando las primeras espadas de Cambiemos comenzaron a buscar su prontuario en esta suerte de guerra con los gremios, no encontraron nada. No obstante, avanzaron en el desafío de incomodar al dirigente con mayor creatividad, pero que no resiste un archivo. Así surgió la idea de presentarlo como “sindicalista K” . Algo que ni el más incauto se traga, ya que Palazzo hizo 15 paros en rechazo al Impuesto a las Ganancias durante el gobierno de Cristina Kirchner y además calificaba de “gorila” al ministro de Economía Axel Kicillof por encarar una ofensiva sobre los sindicatos.

Palazzo viene de ideología radical y por estas horas puede llevar en alto la bandera que lo distingue como hombre transparente. No tiene ninguna causa penal en su contra y se manifestó como opositor a Cambiemos desde el vamos.

Se enfrentó tanto a Macri como a Vidal, En los dos primeros días de febrero, cumplió 48 de las 96 horas de paro que decidió en el conflicto con el Banco Provincia por la decisión de la gobernadora bonaerense de modificar el régimen jubilatorio de la caja de esa entidad y ya prepara una bateria legal para apelar ante la justicia la implementación del nuevo reglamento.

Esta semana, en pleno paro general de 48 horas, el gremio obtuvo una victoria judicial que le da mayor fortaleza. En un fallo, el juez Julián Benito Flores, titular del Juzgado Civil y Comercial N° 11 de Resistencia, Chaco, dispuso que las entidades deben seguir descontando a los trabajadores bancarios no afiliados la llamada “cuota solidaria” del 1% que va a las arcas del gremio. Este cobro compulsivo a unos 45.000 bancarios no afiliados representa aproximadamente un millón de pesos mensuales para la organización. Los trabajadores afiliados pagan 2% de cuota sindical.

En el mismo fallo el magistrado dispuso, además, que las entidades bancarias deben continuar pagando a los trabajadores la cláusula gatillo que se activó luego de que la inflación superó lo acordado en la paritaria 2017, que se cerró en 19,5%.

EL POR QUE DE SU ALIANZA CON MOYANO

Palazzo también se considera un aliado clave del dirigente camionero Hugo Moyano para la confrontación con el Gobierno. El hombre que nació en Guaymallén, Mendoza, hace 55 años puede transformarse en un dolor de cabeza para encumbrados financistas de llegada directa al Presidente, como Gabriel Martino, del HSBC, y Enrique Cristofani, del Santander.

Al frente de un gremio de 76 mil afiliados, este hombre pasó de gordo a flaco, ya que bajó 50 kilos en los últimos años. Aunque Leopoldo Moreau lo llevó a compartir una foto con Cristina en 2016 durante un homenaje a Hipólito Yrigoyen, Palazzo se cansó de repetir -igual que ahora- que los bancos estuvieron al tope de los que más ganaron entre 2003 y 2015.

Antes de la asunción de Macri, Palazzo hizo su primer radiografía. Manifestó que el poder real iba a jugar “para dos mandatos de Macri”. Declaró además que habían puesto “el establishment a gobernar” y vislumbró un escenario de un sindicalismo opositor al estilo del que constituyó el MTA en los años noventa. El triunvirato inviable y la pasividad de Moyano padre durante más de dos años demoraron un escenario que, según parece, este año se presenta con más chances de concretarse.

“Por lo menos ahora tiene más volumen la crítica. Durante mucho tiempo éramos nosotros desde la Corriente Federal, Pablo Moyano y las dos CTA. Los Gordos van a pagar el costo político de la alianza con el gobierno y la calle se va a expresar por otro lado”, disparó hace pocos días.

Como cabeza de una conducción colegiada en la que no faltan peronistas con historia, el sindicalista que lleva nueve años al frente de La Bancaria logró separar al gremio de la oscura figura de Juan José Zanola, hombre que manejó el gremio durante másde 30 años, hasta que cayó detenido por la mafia de los medicamentos.

LEJOS DEL PERFIL SINDICAL DE LOS GORDOS

Palazzo viene de raíz humilde, se.padre colectivero y madre empleada doméstica, No vive en un country, sino que es vecino de Ciudad Jardín, Palomar y suele jugar al tenis en una sociedad de fomento de su barrio.

Pese a su discurso duro y confrontativo, los que lo tratan afirman admitieron su capacidad negociadora. Ponen como ejemplo la relación que fue capaz de tejer con Carlos Melconian durante su paso por el Banco Nación después de un primer encuentro guiado por la desconfianza. Una semana antes de asumir la función que debió abandonar a principios de 2017, el economista que apura al Gobierno con sus recomendaciones a favor del shock se reunió con el mendocino en el estudio jurídico de un abogado reconocido.

En esa ocasión, como presidente de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra), Melconian firmó una paritaria que le reconocía al gremio un 4% por pérdida de poder adquisitivo, más 19,5% en una sola cuota.

Con su viejo conocido Ernesto Sanz -radical, mendocino y con pasado bancario- al margen de las decisiones de fondo, hoy el sindicalista no tiene con quién negociar. El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, carece de cintura y sólo los convoca para fundamentar decisiones que ya tomó. El sucesor de Melconian, Javier González Fraga, se presenta como impotente receptor de órdenes que le da Mario Quintana, pese a que también preside Abappra, la asociación que representa al 40% del sistema financiero. Sólo sobrevive Jorge Triaca, un ministro mutante que busca endurecerse en la ronda paritaria ante Macri después de casi naufragar con el escándalo con su empleada en negro Sandra Heredia.

Palazzo se ha pintado la cara con Triaca, ya que recibió una suerte de represalia, cuando el Ministerio de Trabajo eliminó la “cuota solidaria” que había heredado de Zanola y representaba ingresos en torno a los 30 millones de pesos por mes.

Con una paritaria de 2017 que incluía cláusula gatillo y llegó al 29 por ciento acumulado al final del año, Palazzo enfrenta en este 2018 una oferta patronal de aumentos en torno al 9%, en línea con el deseo de la Casa Rosada, que pretende cerrar en 15% las paritarias.
“La dureza en la negociación se impone por el criterio de ABA (Asociación de Bancos de la Argentina), que le ha facilitado el financiamiento externo al Gobierno. HSBC es el principal colocador de deuda y el Santander cada tanto hace lo mismo. Las cámaras decidieron resignar su nivel de representación y solo dicen lo que les dice el Gobierno que digan”, afirma.

Fuera de la conducción de la CGT, pero siempre on line con el moyanismo más allá de las diferencias, el bancario radical tiene un diálogo permanente con Pablo Moyano y accede también al pensamiento íntimo de su padre. Hincha de Independiente y parte de la conducción del club desde noviembre -en lugar del macrista Cristian Ritondo-, Palazzo y Moyano se vieron por última vez en la amarga derrota ante Estudiantes en Avellaneda.
Hay quienes dan como probable que Palazzo podría llegar a convertirse en un compañero de fórmula ideal en una central confrontativa con el macrismo o quedar incluso al frente de una corriente que tenga por detrás el empuje de Camioneros. La moneda está en el aire.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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