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* Por Jorge Joury

Cristina Kirchner está convencida que Macri es el director de la orquesta y el juez Claudio Bonadío, el que ejecuta la partitura judicial. Su argumento, le da pié para pedir auxilio en los tribunales internacionales. Aludirá a una presunta persecución política o caza de brujas. Lo que queda claro, es que Comodoro Py siempre maneja los vientos para darle ímpetu al poder de turno. Y eso aparece como desprolijo a los ojos de la población. La pregunta que cabe hacerse por estas horas, es si al Gobierno le conviene un terremoto político de estas características. Sobre todo, en vísperas de las fiestas navideñas, con la cuestión pendiente de lo que pasó con el submarino ARA San Juan, el conflicto Mapuche y el clima enrarecido por el tratamiento de las reformas laboral y previsional, además de la negociación con los gobernadores. Son demasiados frentes abiertos y de mucho peso, que requieren de espalda ancha para aguantar las replicas.
En la relación con los gobernadores tampoco hay grandes certezas en como incidirá la cuestión. “Tenemos pronósticos, pero todavía no está claro si los mandatarios provinciales aceptarían un desafuero en estas circunstancias. También pueden pensar que el oficialismo no tiene límites y que mañana les puede tocar a ellos”. Estas son algunas de las especulaciones que hacen en Balcarce 50 sobre el futuro judicial de CFK y sus consecuencias políticas.
No obstante, los movimientos del juez Bonadío generan suspicacias puertas adentro de la Casa Rosada. Allí imperan climas diferentes. Uno de euforia contenida, desde que tomaron nota de las detenciones, sin sentencia, de Carlos Zannini, Héctor Timmerman (domiciliaria), Luis D´Elía, Fernando Esteche, Jorge Alejandro “Yussuf” Khalil y de la actual senadora y ex presidenta Cristina Fernández de Kichner, a quien Bonadio procesó con prisión preventiva por traición a la patria y pidió su desafuero para ponerla tras las rejas.
Con las detenciones en la causa del memorándum de entendimiento con Irán, ya son nueve los ex funcionarios kirchneristas presos. La lista también la integran Ricardo Jaime, José López, Julio De Vido, Roberto Baratta, Amado Boudou y César Milani.
Ninguno de ellos tiene condena -excepto Jaime- y están detenidos porque los jueces entendieron que en libertad podían entorpecer la causa. Jaime tiene tres condenas -tragedia de Once, dádivas e intento de robar prueba en un allanamiento- pero no está encarcelado por esos expedientes, sino por otros en los que todavía no fue juzgado.
En la intimidad de los despachos del primer piso de la Casa Rosada, están quienes prefieren a la ex presidenta tras las rejas y otros que apoyan la idea de verla en el papel de principal de antagonista, aunque no descartan que un acto de disciplinamiento político antes de que se siente en la banca, “es un correctivo apropiado”.
El Gobierno prefiere guardar silencio, dejando que impere la sensación de “justicia independiente”, pero esperado el comportamiento de las primeras espadas de Cambiemos en el Congreso. Difícilmente, tanto el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y el titular del bloque de diputados de PRO, Nicolás Massot, puedan juntar las voluntades para desaforar a CFK, Hay quienes aseguran que todo formaría parte de un plan para ponerle moño al poder presidencial. Pero es una excursión peligrosa, que podrìa tener un efecto bumerang y terminar uniendo a todo el peronismo. Lo que se olfatea desde la orilla pejotista, es que el macrismo va por todo y por todos. Frente a este escenario hay que decir que de estar casi destruida políticamente, CFK terminó levantando la cotización de sus acciones por esta acometida judicial.
Cristina tomò el guante y como buena contrincante, resumiò el comportamiento del juez Bonadío con los calificativos de absurdo, antojadizo, arbitrario, ilógico, descabellado y hasta autoritario. El juez la procesó bajo los presuntos delitos de “traición a la patria”, “asociación ilícita” y “administración infiel”. En el cúmulo de rumores, se habla además de un posible pase de factura, porque en su momento el kirchnerismo promovió la denuncia contra un hijo del magistrado acusándolo por presunto lavado de dinero.
En los corrillos legislaitvos se sostiene que es muy poco probable que el Senado trate en lo inmediato el pedido de desafuero de Cristina Kirchner, a pesar del impacto inicial generado por la disposición del juez Claudio Bonadio. Y menos que lo apruebe.
En primer lugar, concluyó el período de sesiones ordinarias del Congreso y será motivo de discusión si el tema puede analizado en extraordinarias o si, al ser un pedido del Poder Judicial al Poder Legislativo, los senadores tienen atribución para decidir.
De cualquier modo, a partir del ingreso oficial del pedido de desafuero se abrirá un plazo de 180 días para que los senadores tomen una decisión, es decir que tienen seis meses, una eternidad si se mide con el calendario de la política argentina, donde lo impensable se puede dar de un día para el otro, o no.
Los primeros 60 días de ese plazo le corren a la Comisión de Asuntos Constitucionales, que debe analizar el pedido de desafuero antes de que sea sometido a votación pero que, debido al cambio de composición del Senado que se verá a partir de lunes, todavía no está constituida.
A esto se le agega la discusión interna que tendrán los senadores, quienes ahora están casi empatados entre Cambiemos y el flamante interbloque del PJ llamado Argentina Federal que lidera Miguel Pichetto: ambos tienen, en principio, 25 votos.
El kirchnerismo contaría a partir del lunes con ocho bancas, el peronismo disperso donde se encuadra Adolfo Rodríguez Saá con siete y restan los dos del bloque misionero y los tres del santiagueño.
Los números son importantes porque para aprobar el desafuero de un senador se requiere una mayoría de dos tercios, es decir 48 votos si se sientan los 72 legisladores que componen la Cámara.
En caso de que el oficialismo quiera el desaforar a la expresidenta para que sea detenida, solo podría alcanzar esa mayoría de dos tercios con el apoyo casi total del justicialismo de Pichetto (y los gobernadores) o bien con un respaldo suave de ese bloque más los votos del resto, algo casi imposible.
Respecto de esas alternativas se debe señalar que en octubre pasado Pichetto señaló, frente a los problemas judiciales del también senador Carlos Menem y al desafuero del ex ministro y diputado Julio De Vido, que en el Senado un pedido de ese tipo solo prospera cuando hay “sentencia firme” sobre el acusado.
“Yo creo que el desafuero procede ante sentencia firme. Esto en términos digamos también del principio constitucional de la inocencia. Esta es una posición que yo vengo sosteniendo y que no diría que es doctrina en el Senado, pero se ha sostenido en muchas situaciones individuales de pedido de desafuero”, indicó en aquel momento.
Un pedido de desafuero, tres acusaciones, varios allanamientos (incluso cuando todavía era presidenta), la detención de Julio De Vido y del contador Víctor Manzanares fueron los hechos más relevantes de esta intensa historia que puso a Cristina Kirchner frente a Claudio Bonadio.
Las batallas entre el juez y la ex presidenta se pueden contar con los dedos de una mano. Nunca existió siquiera diálogo entre ambos. Bonadio instruyó cuatro causas que incomodaron a la Presidenta: Hotesur, Los Sauces, dólar futuro y la denuncia de Alberto Nisman.
Cristina Kirchner lo recusó en las cuatro, al señalar que el magistrado incurrió en distintas irregularidades procesales, pero también por “enemistad manifiesta”. No es la única que cuestiona sus resoluciones.Bonadío fue uno de los jueces de Comodoro Py más denunciados ante el Consejo de la Magistratura en los últimos años.
La mayoría de las imputaciones, fueron realizadas por el kirchnerismo. Cristina Kirchner, a través de su abogado, lo denunció por “prevaricato” ante la detención de su contador Manzanares y, también, por sus decisiones en la causa Hotesur. Las denuncias fueron desestimadas casi inmediatamente por consejeros del oficialismo.
“Es un autoritario. Más allá de sus idas y venidas, sus fallos nunca tuvieron un sustento jurídico. No es un juez, es una persona que se sienta en ese lugar”, definió Carlos Beraldi, abogado de Cristina Kirchner. Sus detractores en Comodoro Py remarcan sus modales de “comisario”. Bonadio ya presentó los papeles para jubilarse, pero, hoy por hoy, difícilmente se vaya a su casa con la cabeza de Cristina en la mano.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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