*Por Jorge Joury

La realidad dice que el Gobierno no sabe qué hacer con la inflación y está por barajar la última carta. Mauricio Macri es reacio a todo lo que se le parezca a un control de precios. No quiere saber nada con que le hablen de congelamiento. Pero sus aliados políticos y la realidad, le torcieron el brazo.

La presión de los radicales y el malestar social, lo obligaron a definir por estas horas una suerte de salvavidas electoral para evitar el naufragio de sus aspiraciones a un segundo período. Junto a sus principales ministros, el Presidente le da por estas horas los toques finales a una suerte de mini Plan Primavera para sujetar los precios y llevar algo de alivio a los bolsillos.

Se trata de medidas para reactivar el consumo, que serán anunciadas en los próximos días. Macri mantuvo reuniones en las últimas horas con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y los ministros de Hacienda, Interior y Producción, Nicolás Dujovne, Rogelio Frigerio y Dante Sica, respectivamente. También el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la gobernadora María Eugenia Vidal llegaron hasta la Casa Rosada para interiorizarse sobre los pormenores de los potenciales anuncios.

El panorama económico es delicado para el Gobierno, sobre todo en un año electoral. El «vamos mal y estamos cada día peor», es la frase que se acuña en casi todos los hogares. La gran termita recesiva se ha devorado restaurantes, hoteles, bares, históricos comercios y gran parte de los bolsillos de la clase media.

Todos esos nichos estaban estimulados por una amplia franja de personas que gastaban con cierta holgura y que hoy se ven obligadas a bajar un escalón por los efectos del rayo paralizante de la recesión. El recorrido de la inflación en la gestión Macri fue de 40,3% para el 2016, 24,8% para el 2017, 46,7% para el 2018 y casi un 11% en el acumulado del primer trimestre de 2019.

LAS FUTURAS MEDIDAS EN BOXES

Frente a este escenario, el Gobierno se tira a la pileta, sabiendo que si el remedio no funciona, los riesgos electorales aumentarán. La idea es estimular el consumo. Estarán incluidos alimentos básicos como la leche, cortes de carne, arroz, pastas secas, galletitas y agua mineral, entre otros. Por el momento, se sabe que incluirán el fortalecimiento del programa Precios Cuidados con la incorporación de más productos a la lista. Tratarán de sumar entre 40 y 100 y se apuesta a un congelamiento por seis meses.

Es una suerte de pax inflacionaria hasta octubre. Pero las autoridades deberán vigilar con esmero, principalmente para que esos productos estén al alcance del público, ya que hoy solo representan el 2% de la facturación de las grandes cadenas de supermercados. Nadie los encuentra en las góndolas o cuando llegan a las cajas registradoras, vienen entrampados con otro precio en el código de barras. Asociaciones de consumidores aseguran que el monitoreo de «precios cuidados» ya no se hace y que los supermercados no poseen las etiquetas prometidas. En las cadenas replican que cuentan con actualizaciones diarias sobre el estado de la canasta y su disponibilidad en sucursales.

Además, habrá más puntos de venta y descuentos de un 17% para los jubilados y lineas créditos. Todo con la finalidad que se derrame una importante masa de dinero sobre el mercado. Pero esto requiere de un firme control. Macri necesitará más que nunca, de una suerte de Guillermo Moreno para cuidar el gallinero de las comadrejas. Esto significa la presencia de inspectores y fuertes multas para los infractores. También habrá que vigilar que la promesa empresaria se cumpla y no termine en una escasez de productos como ocurrió en el pasado.

UN POCO DE ALIVIO PARA LOS JUBILADOS

Además, se prometen rebajas de 15 a 40% a todo el padrón de la ANSES. El descuento para el sector pasivo se aplicará entre lunes y miércoles. Casi todas las grandes cadenas ya confirmaron su participación. También habrá farmacias que se sumarán, con rebajas del 40% en productos de primera necesidad de fabricación nacional.

Los créditos de ANSeS ya no llevarán el nombre de Argenta. Todo el programa se presentará como «beneficios ANSeS». El monto máximo de esos préstamos es de $ 200.000 por cabeza. De todas formas, se buscará que la cuota represente hasta un 30% del ingreso de ese beneficiario. En el caso antes mencionado, se trata de un jubilado que cobra $ 24.000 (puede incluir jubilación y pensión).

La secretaría de Energía también está ultimando detalles de unas etiquetas para electrodomésticos que fomenten la eficiencia energética. Las cadenas de supermercados (y probablemente las de electro) ofrecerán una financiación especial para que los clientes accedan a esa categoría, que comprende heladeras, lavarropas y otros productos.

NUMEROS QUE DISPARAN TODAS LAS ALARMAS

El comienzo negro del año y la bronca de los radicales que no quieren otro 2001, terminaron de convencer al Presidente que algo urgente había que hacer. Las concesionarias vendieron 46 mil autos nuevos menos que un año atrás. Los datos de la economía son terminales. En febrero se firmaron apenas 172 escrituras con hipoteca, un 89% menos que en el mismo mes del año anterior. Las compras en supermercados minoristas cayeron un 10,5% en enero (último dato oficial) y en los mayoristas, un 15,2%. Mientras que los shopping facturaron un 15,1% menos.

Además, las tarjetas de crédito operaron un 35,6% menos que en igual mes del año pasado. También cayó más del 50% la facturación de los garages, porque la mayoría de las personas deciden hoy dejar sus autos en la calle. Las empresas de cable y las de alarmas, también sufrieron significativas fugas de clientes, aunque no suministraron cifras.

De acuerdo a algunas mediciones, en marzo una familia necesitó $2.345,04 diarios para cubrir sus gastos ordinarios: “$538,22 son para adquirir productos de consumo masivo y $1.806,82 para contratar los servicios básicos del hogar.

LOS VOTOS QUE SE LE CAYERON A CAMBIEMOS

Si lo ponemos en contexto político, tomando como base el resultado electoral de 2017, el presidente Mauricio Macri ha perdido un tercio de los votos que consiguió su coalición a nivel nacional. Ese drenaje en el caudal electoral viene sobre todo de sectores de clase media a la que se trata de favorecer con las nuevas medidas, ya que fue la principal base social que sustentó el proyecto de poder del macrismo.

Cambiemos logró en ese momento alrededor del 42% en todo el país y hoy la intención de voto del mandatario está por debajo del 30%, según las estimaciones de los consultores. 

Frente a esta radiografía de una economía que agoniza y en un año electoral, aún  es difícil saber el comportamiento de esa clase media que confió en el pasado en el Presidente. La Casa Rosada, dentro de las ataduras que le impone el FMI, ensayará esta nueva alquimia para sujetar la inflación y ver si recupera una porción de votantes. Por lo menos, es una luz tenue, en medio de la oscuridad reinante.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas

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