Aunque hay dientes y puños apretados, mucho nervio y caras tiznadas, la contienda electoral recién está calentando motores. No obstante, aparece como guionada para la polarización. Unos levantan el miedo a que sigan. Y los otros, el que vuelvan. Dividir es la consigna.

Pero cuidado, porque el que gana, después va a tener que gobernar una sociedad dividida y en crisis. Una crisis que se va a prolongar en el tiempo y que va a necesitar de la ayuda de todos los sectores para sacar al país del pozo. Mientras tanto, el  ambiente se está poniendo enrarecido.

Hay denuncias de campaña sucia, cucos que se desentierran y hasta el fantasma de un posible intento de fraude, un invitado de siempre. En esa dirección, el PJ que tiene agudizado el olfato en estas cuestiones, salió con los tapones de punta a denunciar el cambio a poco tiempo de las elecciones en la contratación de empresas para la transmisión de los resultados desde los lugares de votación al centro de cómputos.

Hay que decir que el servicio lo tenía la firma española Indra, pero el gobierno nacional decidió darle la tarea esta vez a Smartmatic, que realizaba los comicios en Venezuela y pertenece a Antonio Mugica, un controvertido empresario de ese pais, que reside en Estados Unidos .

Hasta la propia Elisa Carrió señaló que «hay que tener cuidado porque el hackeo de los resultados de las elecciones es posible. Si los rusos ya están actuando en Venezuela, ¿por qué no van a operar acá?», se preguntó.Pero Carrió cambió el foco y le apuntó a la cabeza de Alberto Fernández, de quien dijo que «de esto sabe». 

Tras los reclamos del PJ, los apoderados nacionales de la fórmula presidencial Lavagna – Urtubey, se contagiaron y realizaron una presentación ante la Cámara Nacional Electoral, a raíz de las fallas registradas en una prueba de transmisión electrónica de telegramas, llevada a cabo por el Gobierno sin presencia de los partidos políticos que participarán de las PASO, el próximo 11 de agosto.

Mientras tanto, las operaciones de prensa son constantes. Se hacen a través de encuestas claramente direccionadas para beneficiar al mejor postor. Pero aún es difuso el panorama sobre el posible resultado de la contienda.

La percepción que tienen los politólogos más serios, es que resulta probable que quien ofrezca el mejor menú para salir de la crisis en un sentido muy abarcativo, sea el próximo presidente. Por el momento solo hay tibias señales, pero no un plan articulado que entusiasme a la gente y al círculo rojo.

LA POSIBILIDAD DE DEFINIR EN PRIMERA VUELTA

El debate por estas horas es si las fórmulas de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos sumadas superan el 80% de los votos. La mayoría estiman que pasa el 75% y va en crecimiento. Y el consenso es que post PASO la polarización se va a reforzar.

De esa manera, crece la duda sobre si la presidencial se definirá en el ballottage de noviembre, como se daba por hecho hace un tiempo o si en octubre se liquida. Para eso, una de las dos fuerzas debería superar el 45%, porque cada vez más se ratifica un escenario donde ninguna de los dos le sacará diez puntos de diferencia al otro. 

Hasta Durán Barba, que es un hábil provocador señaló en el cónclave del oficialismo de Parque Norte:»La polarización se agudizó, no es imposible que en la primera vuelta se resuelva la elección».

Desde su óptica, la intención es colocar como contraparte a Cristina Fernández de Kirchner y en lo posible ignorar a Alberto Fernández, más allá de la formalidad de la fórmula. La estrategia es competir contra el kirchnerismo duro. Ya lo empezaron a exhibir los principales candidatos, empezando por María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, además de Miguel Ángel Pichetto, más áspero y directo que otros.

Además, claro, se trataría de restarle espacio a la tercera opción y a las que le siguen, especialmente José Luis Espert, con registros que oscilarían en tres o cuatro puntos que consideran rescatables para el oficialismo.

ENCUESTAS ENVENENADAS Y ESTRATEGIAS

De todas maneras, a las encuestadoras hay que tomarlas con cuidado, como si estuviéramos manipulando hongos venenosos. Se recomienda levantar las antenas, porque todo lo que se escucha en campaña son mentiras dichas con sinceridad.

Un dato a tener en cuenta, es que un resumen de más de una docena de encuestas que circula en algunos ámbitos empresariales aporta números que ratifican el panorama de prematura polarización, con un 10% de indecisos. 

Hay quienes sostienen que la tercera fuerza, encabezada por Roberto Lavagna, marca 11 puntos en el mejor registro y 4,2 en el que anota la cifra más baja: el promedio ronda los 8.

Los indecisos, salvo en un sondeo, están bastante por debajo del 20 por ciento. Esa es en conjunto la tendencia que refleja el compilado de encuestas. Números para estudiar, pero que están en línea con la apuesta cada vez más clara del oficialismo y del peronismo K.

Mientras tanto, por el lado del Frente de Todos hubo un multitudinario encuentro con precandidatos y sus voceros, donde el que llevó la voz cantante fue el comunicador Juan Courel, quien fue secretario de Medios durante la gestión de Daniel Scioli.

En términos estratégicos, tanto él, como Santiago Cafiero, economista y estrecho colaborador de Alberto Fernández, recomendaron una campaña de «contraste» y «propositiva». A lo que apuntan, es a describir el país que vendrá si Mauricio Macri gobierna otros cuatro años y comparar con las propuestas del Frente de Todos.

Se habló de contar «cuál es el riesgo potencial de un triunfo macrista, como por ejemplo la posibilidad de perder el trabajo por el cierre de empresas». Como lo dijo durante el pasado fin de semana largo el propio Fernández. «Si quieren reforma laboral no me voten a mí, voten a Cambiemos, si quieren ajuste no me voten a mí» y así sucesivamente.

EL PEOR DIA DE ALBERTO FERNANDEZ

También se aconsejó no enojarse con el votante de Cambiemos. Fue justo el miércoles, esto sonaba raro cuando Alberto Fernández tuvo un día fatídico al protagonizar un par de cruces con periodistas.

Empezó cruzándose a los gritos con la movilera Mercedes Minci en las escalinatas de Comodoro Py, siguió con una tensa entrevista con Jonatan Viale en radio La Red y terminó con una picante rueda de prensa en Córdoba, siempre confrontando cuando lo ligaban a medidas de los últimos años de Cristina en la Casa Rosada. 

Los operadores de campaña también aludieron a no minimizar los temas con los que «nos atacan». En ese marco también se habló de Venezuela y se pidió «no sobreactuar» ni éste ni otros temas.

Se llamó además a buscar convencer a los desencantados y especialmente a la clase media afectada por las políticas de Macri. Y se pídió poner el foco en el futuro y ofrecer esperanza frente a un «presente malo», además de evitar el debate sobre el pasado.

Se instó a hablar del presente, «defender el bolsillo» y proponer «encender la economía, volver a ponerla en marcha». Repetir que habrá «una Argentina para Todos y no una Argentina para pocos». Y aunque no fue dicho así, está claro que la idea es presentarse en contraposición al estigma kirchnerista que alimenta la grieta y que asusta y ubicar al macrismo como un gobierno para «sus amigos».

En lo táctico pidieron que se prioricen la cercanía, las charlas con vecinos y las visitas a pymes y fábricas. No se prohibieron los grandes actos, pero se sugirió que no son necesarios. Finalmente, se pidió mostrar austeridad en la campaña.

SIN ANIBAL, A METER MIEDO CON LA CAMPORA

Hay que decir que la provincia de Buenos Aires sigue siendo el foco de atención. En ese territorio, las primeras espadas de María Eugenia Vidal están dispuestas a defenderlo con uñas y dientes.

Parecen haber encontrado la llave para meter miedo en el electorado, sosteniendo que si esta vez no está Aníbal Fernández, hay que hacer foco en que si gana Kicillof, gobernará La Cámpora.

De la otra orilla, levantaron la guardia y mandaron desde Necochea la primer foto de Alberto Fernández, Axel Kicillof y le sumaron a Sergio Massa, para apagar el fuego macrista.

Los últimos sondeos muestran que el ex ministro de Economía de Cristina, volvió a trepar en las encuestas y que la provincia está más polarizada que nunca. Ese dato explica la virulencia de la campaña de Vidal en entrevistas periodísticas y en redes.

A eso hay que agregar un episodio sorprendente: la violación de Cambiemos a la veda electoral bonaerense en la Televisión Pública (TVP) durante la final de la Copa América. Un partido que midió 20 puntos de rating de promedio (más de dos millones de personas) y en cuyo entretiempo se vio un spot de la gobernadora que no debió haber salido al aire hasta el 12 de julio, según el límite que impone la ley provincial.

Nadie en el Gobierno se hizo cargo del hecho. El equipo de campaña de Vidal, la Dirección Nacional Electoral (DINE) y la TVP patearon la pelota afuera.

Recién a las 5 de la tarde, a 24 horas de la emisión del spot, la DINE, que depende del Ministerio del Interior de Rogelio Frigerio, publicó un comunicado en el que aclaró que esa oficina avisó a los partidos políticos y a los canales que tenían prohibido emitir spots bonaerenses.

Frigerio dejó así la pelota en la cancha de Vidal y de Hernán Lombardi, que aún  no explicaron qué fue lo que ocurrió y por qué la televisión pública emitió en una fecha prohibida pero en un horario absolutamente central el spot de una de la candidata oficialista que disputará la elección más reñida del país.

TODAS LAS FICHAS EN LA PROVINCIA

Vidal desarrollará recorridas por el conurbano, acompañada de dirigentes de todo el arco del oficialismo, ministros nacionales y por supuesto el presidente Mauricio Macri, que pisará fuerte en la campaña bonaerense. El objetivo central es alcanzar la reelección de la gobernadora con la recuperación del voto de la clase media que Juntos por el Cambio perdió en los últimos tiempos.

Bajo este paraguas, Vidal comenzó a transitar los 30 días de campaña electoral que le quedan para llegar a las PASO. Durante el mes que falta hasta el 11 de agosto la gobernadora tendrá sobre sus hombros la dura tarea de achicar la diferencia de votos que hoy muestran las encuestas.

En el entorno de Vidal admiten sin vueltas que las encuestas que llegan a La Plata ofrecen un resultado de una diferencia de 10 puntos abajo a Macri de la fórmula de los Fernández y que la puja de la mandataria con Axel Kicillof es más pareja pero también estaría abajo. Por este motivo central es que en el laboratorio de estrategia electoral en La Plata, los armadores de la campaña de Vidal se pusieron como meta recuperar el voto de aquel bonaerense de clase media.

El raid de inauguraciones en que se embarcará Macri estará centrado en la provincia de Buenos Aires y, puntualmente, en el Conurbano. La ley dice que sólo en los próximos diez días el Presidente puede encabezar inauguraciones de obras públicas, pues el corte legal está fijado en 25 días antes de las primarias del 11 de agosto.

Sin embargo, Marcos Peña cree haber encontrado una forma de sortear esa restricción: el Gobierno inundará las redes con las inauguraciones, sin que aparezca Macri. Contará para ello con la colaboración de los cerca de cien mil Defensores del Cambio que Peña reclutó vía app.

Entre ellos, funcionarios y diputados que ya debutaron en las últimas horas tuiteando textos en mayúsculas y videos en los que combinaron las palabras de Alberto Fernández en su spot con imágenes de la corrupción kirchnerista. Operan casi como trolls.

Está visto que en esta batalla todo vale. Los dos candidatos principales pelean con las mismas técnicas. Operan con el menú del miedo para profundizar la grieta.

 A la hora de hacer una comparación entre las apariciones de los candidatos, tanto a Fernández como a Macri, les falta entusiasmo. Principalmente Alberto, que no está logrando el factor emocional. Pero los dos deberán cuidarse en sus declaraciones. El que pisa el palito, muere.


*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

Agenhoy