Algunos definen el cuadro como el de «un enfermo terminal». Para Axel Kicillof, será otra postal de lo que definió como «tierra arrasada» para calificar a la gestión bonaerense.

 El sistema de salud, siempre fue un flanco débil y centro de todas las críticas en la administración de María Eugenia Vidal. Pero a quien le toque sentarse en el comando del viejo edificio ubicado en la avenida 51 número 1120, tendrá que desmalezar un bosque de problemas.

El  delicado cuadro de situación forma parte de un informe que le acercaron los gremios del sector al gobernador electo Axel Kicillof y que se encuentra estudiando uno de sus colaboradores, Juan Cuattromo, a quien se señala como el futuro ministro del área.

La Provincia tiene una red asistencial que incluye 77 hospitales provinciales y 18 Unidades de Pronta Atención que claman por pronta ayuda. Ese número se mantuvo estable, pero puertas adentro se agravaron las deficiencias de infraestructura básica en Hospitales Generales, en los cuales hubo prolongados cortes de luz, como en la  neonatología del Hospital de Niños de La Plata, salas inundadas, caída de cielorrasos y mamposterías, además de paredes electrocutadas, entre otras deficiencias. 

Las organizaciones gremiales y centros de estudios, cansados de tantos reclamos sin respuesta,  también pusieron énfasis en que los sueldos del personal perdieron 40 puntos frente a la inflación. Es una de las primeras cuestiones que deberá resolver Kicillof.

También se señaló que la infraestructura hospitalaria, por fuera de las guardias, empeora día a día, la provisión de medicamentos e insumos es insuficiente, e incluso este año se hizo un ajuste donde escasearon las dosis de vacunas.

HASTA EL SAME ESTA BAJO LA LUPA

Por lo que pudo saberse, a  las nuevas autoridades que asumirán el 10 de diciembre, tampoco les convence el servicio del SAME, a la que el propio Kicillof considera una medida “electoralista” que tendrá un efecto negativo en las arcas de los municipios, que deben hacerse cargo de su prestación paulatinamente y conforme pasan los años, de acuerdo a los convenios que firmaron con la Provincia.

Esta postal, tiene su correlato en un contexto en el que se advierte un aumento de la demanda de atención médica en los hospitales.

El fenómeno tiene relación directa con el aumento del desempleo, que  ha dejado a miles de los trabajadores sin obra social, y el empeoramiento de las condiciones de vida. De manera complementaria, colaboran allí las restricciones en la cobertura de medicamentos para jubilados, que los llevan a buscarlos directamente en los establecimientos públicos.

Las estadísticas marcan que las consultas médicas tienen un aumento sostenido desde 2011, con algunos picos preocupantes. El último fue en 2017, donde se observaron los peores signos de la economía macrista, con un salto de 6.5%. También las internaciones alcanzaron una suba  del 6.26% en el mismo lapso. Esto implica “una mayor presión sobre el sistema de salud de la Provincia”, que no encuentra correlato en políticas públicas.

En el Fiorito de Avellaneda, debido a la “falta de insumos y a la negativa de extensión presupuestaria por parte del gobierno provincial de María Eugenia Vidal”, los trabajadores advirtieron  que el laboratorio de este nosocomio no prestará servicio a los consultorios externos y a la demanda ambulatoria.

También alertaron que, recientemente, fueron notificados del retorno de varios cargos profesionales designados para diferentes áreas del hospital, tales como Cardiología, Obstetricia, Laboratorio y Diagnóstico por Imágenes.

 En Cicop advierten que el cronograma de obras sólo se concretó “en algunos lugares. Sin lugar a dudas, en tiempos de crisis económica e incertidumbre laboral, consideramos que esta decisión injustificada es un destrato que los trabajadores no merecen”, enfatizaron desde el sindicato.

Ante este escenario, informaron que “el laboratorio se verá reducido, hasta nuevo aviso, a un funcionamiento mínimo y las mencionadas áreas verán comprometida su actividad diaria a causa de la falta de profesionales, producto de la marcha atrás en dichos nombramientos, particularmente en la próxima temporada de verano”. 

LOS SALARIOS CAYERON UN 40%

Para quien Kicillof ponga al frente en el área de Salud, uno de los grandes desafíos será resolver un profundo reclamo salarial. Los trabajadores del sector señalan que los sueldos perdieron un 40% con la inflación de los últimos dos años. Y ya adelantaron que buscarán recuperar esa cifra para empezar a discutir el 2020.

El gasto en personal del Ministerio de Salud, para todo 2019, se presupuestó en 33 mil millones de pesos. Las fuentes consultadas señalaron que responder a esas demandas para poder comenzar a enderezar el barco, implicaría agregarle entre 10 y 15 mil millones de pesos a esa masa de recursos.

Hasta ahora, la tendencia de los presupuestos con los que se asiste al Ministerio de Salud van en sentido inverso. En 2016, se incrementó 4 puntos por debajo de la inflación; en 2017, 5.1%; en 2018, 12%. En 2019, aún sin haber terminado el año, ya se encuentra 11 puntos por debajo del incremento de precios generales. Y es bastante menos de lo que pagará en concepto de deuda el Estado bonaerense en el mismo período.

RECORTE INCOMPRENSIBLE AL HOSPITAL EL CRUCE

Entre los estudios que se entregaron a  Kicillof y a su equipo, se considera “incomprensible” el recorte presupuestario, de unos 400 millones de pesos, que se aplicó al Hospital modelo “El Cruce” de Florencio Varela. De la misma manera subrayan que no se hayan puesto en funcionamiento los cinco hospitales de gestión mixta que se dejaron prácticamente listos para diciembre de 2015.

Se trata de los edificios del Bicentenario de Escobar y de Esteban Echeverría, y los nosocomios SAMIC de Rafael Castillo, Laferrere y Cañuelas, largamente reclamados por los intendentes de esos distritos, que son todos del peronismo. Los especialistas sostienen que se podrían realizar 22.700 internaciones, 11.250 partos y 6.430 cirugías al año. Un sexto hospital, el de Ituzaingó, fue abierto con recursos municipales y opera, pero con objetivos muy distintos a los que se plantearon en su concepción.

DISCONTINUARON LA PRODUCCION DE REMEDIOS

Una decisión muy cuestionada que se le marcó al gobierno de María Eugenia Vidal, fue que se discontinuara la producción de fármacos y sueros en el laboratorio Tomás Perón, de La Plata, y de sus plantas asociadas. El Instituto cambió tres veces de conducción en tres años. Vidal optó primero por un investigador del CONICET, luego por un CEO de la industria farmacéutica y finalmente por una administrativa del Ministerio de Salud.

En los estudios se señala que ninguna de las tres gestiones puso en valor al Biológico, un instituto ponderado durante décadas por su capacidad de producción de medicamentos con los que se abastecía a todos los nosocomios del conurbano.

Un informe publicado por el Instituto de Estudios en Salud de ATE en septiembre de este año, alerta sobre el debilitamiento “extremo de la capacidad productiva” y sobre su posible desaparición.

La gestión de la Gobernadora, siempre según ese documento, discontinuó convenios con municipios, abandonó líneas de producción específicas y dejó de comprar insumos básicos como materiales de vidrio y reactivos, que redundó, o más bien fue parte, de un “intencionado y persistente proceso de abandono”.

LA INVERSION EDILICIA ES OTRA DE LAS DEUDAS

Entre los ítems que se enumeran además aparece la reducción de la inversión edilicia y tecnológica; se abandonaron los mantenimientos preventivos; no se previó el deterioro de las cañerías de gas que dejaron sin servicio a todo el sector productivo; se detuvieron obras iniciadas; no se renovó maquinaria de producción ni se repuso las averiadas.

También desmintieron un anuncio de Vidal en torno a la producción de un medicamento complementario de los tratamientos oncológicos, el Tramadol, para la cual no se garantiza la provisión a hospitales, “ya que solo se compró materia prima para el desarrollo y un lote piloto”, con lo cual los establecimientos bonaerenses “no podrán tener este medicamento hasta la ejecución del presupuesto 2020”.

Hoy, la producción del Tomás Perón se redujo 20%. Se trata de medicamentos contra la diabetes, la hipertensión y AINES, junto a vacunas como la antirrábica o la BCG, que suelen faltar en los hospitales y los centros de vacunación de toda la Provincia.

SE DEJO DE INVERTIR EN VACUNAS

Según un informe elaborado por la Fundación Soberanía Sanitaria, Buenos Aires padeció efectos severos del ajuste en la política de inmunizaciones. “Del total de vacunas incluídas en el CNV, sólo en 3 casos recibió el 100% de las dosis requeridas: la vacuna contra la difteria y el tétanos (doble bacteriana), la vacuna contra la difteria, tos convulsa y tétanos (triple bacteriana) y la vacuna pediátrica contra gripe”, se lee en el informe nº 50, de julio de este año.

Ese informe habla de “faltantes o entregas irregulares de vacunas claves para prevenir enfermedades ya eliminadas de nuestro país como la poliomielitis o la difteria, y de otras controladas como el sarampión o la rubeola” y se basa en un relevamiento llevado a cabo en distritos del Conurbano.

Mediante ese trabajo se demostró que existen faltantes en la vacuna contra la meningitis, HPV, triple bacteriana acelular, BCG, quíntuple, hepatitis B, la poliomielitis (OPV), contra la difteria, 12 Universidad Nacional de José C. Paz Observatorio de Políticas Sanitarias e Inequidades en Salud tos ferina, tétanos, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo b (quíntuple), hepatitis A y contra el neumococo (Neumo 13).

Esa situación derivó en un pedido muy firme de los Jefes de Inmunización de las provincias, que en 2017 advirtieron que no contaban con «las dosis planificadas para cumplir con la vacunación antimeningocócica cuadrivalente (Menveo®) de los niños de 3 y 5 meses y de los adolescentes de 11 años; incluso en muchas provincias la vacunación en este grupo etario directamente np se realizó».

Por eso subrayaban la necesidad de que el Ministerio de Salud de la Nación internviniera para evitar una crisis sanitaria, toda vez que tampoco había dosis suficientes de «vacunas como SRP (triple viral), DPT (triple bacteriana), Hepatitis B, vacuna contra VPH, vacuna contra rotavirus, vacuna antirrábica, Sabin bivalente, entre otras», todas incluidas en el Calendario Nacional y por ello obligatorias por ley. Veintitrés estados provinciales firmaron la declaración. Sólo uno se mantuvo al margen: Buenos Aires.

NO HUBO PROMOCION DE ENFERMEROS

Durante la gestión de Zulma Ortiz y de Andrés Scarsi, también se recalca que fue nula la promoción de nuevos enfermeros. De hecho, se llevó a su mínima expresión, mediante la falta de actualización presupuestaria, el programa de formación Eva Perón, implementado entre los años 2009-2015, con el que se formaron 5.000 enfermeros que pasaron a la planta de los nosocomios provinciales.

También desde el sector gremial se pone énfasis en que resultó insuficiente el diálogo intersectorial con actores de la Salud bonaerense como colegios profesionales, universidades, gremios, sociedades científicas, etcécera.

No existió además predisposición para avanzar en la implementación de la Ley Nacional de Salud Mental, ya que no hubo recursos para poner en marcha dispositivos alternativos al manicomio ni avances en la conformación de servicios de Salud Mental en hospitales alternativos a los monovalentes.

Pese a la declaración de Emergencia Nacional en Adicciones, el macrismo permitió la paralización de acciones y avaló la falta de fondos para los Centros de Prevención de Adicciones (CPA).

El corrimiento de la Provincia se vio manifestado, entre 2015 y 2017, en una fuerte disminución de las atenciones hospitalarias en los hospitales que dependen de La Plata. Eso redundó en un aumento de las consultas y egresos municipales.

La salud es otra de las asignaturas pendientes del macrismo, a la que Kicillof deberá echarle mano para evitar daños colaterales en los sectores sociales más carenciados.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.  

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