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*Por Jorge Joury

A más de un dirigente gremial se le aceleró el pulso y le subió la fiebre, después de la caída del “Clan Medina”. En el frente gremial,existe el firme temor, de que esté germinando un mani pulite por parte del Gobierno. Una ofensiva de consecuencias impredecibles, que termine debilitando las defensas del sindicalismo y tras cartón, querer imponer la reforma laboral. “Macri pretende disciplinar al movimiento obrero”, reveló por lo bajo un alto dirigente de la CGT regional La Plata. Hay quienes afirman que en la Casa Rosada existe una lista de 582 personajes de todos los rubros, entre ellos dirigentes gremiales, que operarían a favor de sectores que manejan negocios oscuros. No se sabe quién se la acercó al Presidente o si provino de algún organismo de inteligencia. Habrá que seguir de cerca el comportamiento del Gobierno frente a esta situación, no sea cosa que se convierta en la excusa de una cacería de grupos contrarios y se termine protegiendo a los que están a favor del oficialismo. Esperemos que se hagan realidad tanto los dichos de Macri, como los de María Eugenia Vidal, de que ya no hay espacio para sectores mafiosos en la Argentina.
Hace unas semanas, en uno de mis artículos señalé que el jefe de Estado estaba dispuesto a dinamitar las cajas de los sindicalistas millonarios. Habrá que poner bajo la lupa si detrás de esta decisión no existe la intención subterránea de imponer luego la reforma laboral y previsIonal. Macri se maneja como pez en el agua con el gremialismo ortodoxo. Recuerdo que cuando asumió la jefatura de Gobierno porteña, lo primero que hizo fue pisar la poderosa obra social de los empleados municipales. Pero luego, terminó negociando con sus jefes, los sindicalistas Amadeo Genta y Patricio Datarmine. De esa manera, se aseguró 8 años de mandato sin conflictividad laboral.
Mientras los armadores de Cambiemos piensan cómo generar un esquema de dominio territorial en los bolsones del Gran Buenos Aires, Macri emplea ante el gremialismo tradicional la misma táctica que pergeñó el recordado Augusto Timoteo Vandor y que tan bien conocen los viejos líderes sindicales. Consiste en primero golpear y después, negociar.

AL PATA MEDINA LO DEJARON SOLO

Daría la impresión, que después del “Patagate”, el Gobierno estaría mandando señales de disciplinamiento, principalmente a caciques como Hugo Moyano y Luis Barrionuevo. Hay quienes sostienen que ante el primer tambor de guerra departe de estos dirigentes, tomarían estado público las carpetas sobre el patrimonio de ambos y sus presuntas cuentas en el exterior, que por ahora están celosamente guardadas bajo siete llaves.
Por el momento, todo forma parte de la leyenda de pasillo de los despachos, aunque el temor sindical es generalizado. Es notorio el silencio de la dirigencia para el caso del “Pata” Medina. Nadie salió a defenderlo, cuando días antes la CGT regional La Plata se había pintado la cara y se jactaba de la unidad que había alcanzado para combatir el “ajuste” de Cambiemos en la Nación y la provincia. También se había convocado al acto del 17 de octubre, apoyar la candidatura de Cristina Kirchner y denunciar el “hostigamiento” judicial del que era objeto el líder de los trabajadores constructores. “Si tocan a uno, tocan a todos”, habían manifestado en la reunión que realizaron el 20 de septiembre en la sede de la CGT en la calle 51 entre 3 y 4. Y después, a través se solicitadas, también amenazaron con un paro regional. Nada de eso pasó y ninguno de los jefes sindicales platenses salió a poner el pecho por el gremialista preso en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza.
Idéntico criterio se observa en la sede Azopardo de la CGT nacional. Tampoco en el kirchnerismo lloran por él. El actual intendente de La Plata, Julio Garro, estimó que los emprendimientos privados disminuyeron en forma abrupta , de 700 a 80 obras y se perdieron 20 mil puestos de trabajo por interferencias de Medina.

DIRIGENTES FLOJOS DE PAPELES

Medina siempre fue una piedra en el zapato para la CGT. Los denominados “Gordos”lo reconocían como un sujeto indomable, una suerte de sapo de otro pozo. Lo definían como un puntero abocado al negocio personal de su quintita platense. Los caciques de la calle Azopardo concuerdan que Medina jamás procuró construir alguna red de solidaridad hacia dentro de la estructura de poder gremial. Por eso nadie se preocupó en salir en su defensa. Y hasta hubo algunos que aprovecharon la volteada para darle un empujón, como Gerardo Martínez, el titular de la UOCRA a nivel nacional.
En la CGT admiten en voz baja que después Medina, ” es el diluvio”. Descuentan un inminente avance oficial contra otros dirigentes flojos de papeles. Se mencionan en los primeros lugares de la lista a los referentes de la UOCRA de Bahía Blanca, José Burgos, y de Lomas de Zamora, Walter Leguizamón, ambos enfrentados al jefe nacional de gremio, Gerardo Martínez. También al titular del sindicato de Atilra (lecheros), Héctor Ponce, de crítica relación con el Ejecutivo en medio del duro conflicto en la láctea Sancor.
Se trata de la misma nómina que interpretan en la central se abrió con la detención en 2016 del otrora poderoso líder del Somu, Omar Caballo Suárez. Un conglomerado que definen de “impresentable”, que no justifica el esfuerzo de un auxilio corporativo. Razonan con inteligencia que “ni vienen por todos, ni todos somos el Pata Medina”.
Aunque no se lo diga en voz alta, lo que se quiere preservar, es el renovado acuerdo sellado con Macri y que no se corte el chorro desde el P.E con el envío de los fondos de las obras sociales. Frente a la crisis actual del peronismo, los caciques sindicales olfatean un Macri dispuesto a pelear la reelección y se niegan a entrar al cementerio de los elefantes.
Otra de las razones para despegarse públicamente de Medina, es evitar que se generalice ante la opinión pública la idea de que todos son parte de la misma bolsa.

LA BOMBA DE TIEMPO DE LA REFORMA LABORAL

Los líderes sindicales también quieren resguardar la negociación de la reforma laboral, que estará en el centro de la escena una vez superado el proceso electoral. Un descrédito social amplificado, que se supone está siendo fogoneado desde el oficialismo, colocaría a la dirigencia en una situación de extrema debilidad para intentar bloquear cualquier iniciativa que implique un deterioro de los intereses de los trabajadores. Pero el alineamiento con el Gobierno no significa un cheque en blanco. Nadie soportará que la ofensiva antisindical se lleve puesto a alguno de los pesos pesados de la central. Allí si, y a diferencia de lo que ocurrió con el Pata Medina, habrá espíritu de cuerpo y “todos seremos Moyano”, admitió un vocero gremial.
Las primeras espadas de la Gobernación están eufóricas. Creen que la sociedad en general recibió con alivio la caída del Clan Medina. Comentan con insistencia, que Vidal tuvo mucho que ver en bajarles el pulgar . Aseguran que ahora la gobernadora irá por la cabeza de José Burgos, titular de la UOCRA Bahía Blanca, otro dirigente que aplica una metodología similar a la del “Pata”. Este individuo también está denunciado de apretar a empresarios para que contraten firmas de catering, de transporte y otros servicios para sacar beneficios propios. A Vidal en particular la inquietan las obras pendientes en la Ruta 51, que va de Ramallo a Bahía Blanca y la 60, que enlaza la ruta nacional 33 con La Pampa.
La investigación de la fortuna del “Pata” Medina, hasta el momento calculada en unos 138 millones de pesos, podría disparar nuevos datos para el asombro. Una fuente judicial admitió que se estaría investigando también presuntos vínculos con el narcotráfico, algo que se comenta a viva voz en la ciudad de La Plata. El rumor por ahora, no deja de tener un gran signo de interrogación. Pero no hay que descartar que sea la próxima bomba que explote.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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