Investigación exclusiva que hiela la sangre: La Plata amenazada por otro diluvio trágico

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*Por Jorge Joury

El Gobierno bonaerense y la comuna aseguran que con las obras que están en marcha, La Plata no volverá a sufrir otra catástrofe como la del 2 de abril de 2013. Sin embargo. Familiares de Víctimas y Asambleas Barriales de Inundados, sostienen todo lo contrario.

Uno de sus miembros denuncia que los estudios realizados por los técnicos dan cuenta que las obras emprendidas hasta ahora, son insuficientes. Es más, advierten que, por los vaivenes constantes de las inclemencias del tiempo, la ciudad puede volver a vivir otro escenario de caos, desolación y muerte. Argumentan entre otras cosas, que ni siquiera la población conoce el plan de evacuación de las autoridades municipales y donde guarecerse en caso de una emergencia extrema. Hace cinco años el drama lo ocasionaron los 400 milímetros caídos, pero según los movimientos barriales, los estudios dan cuenta que a futuro existe el riesgo de que lluevan 550 y el desastre sea mayor. El presente es un informe descarnado, que por las alarmas que dispara, obliga a rogarle al cielo que se apiade de la ciudad. De las advertencias de este documento deberían tomar nota concejales y legisladores, antes de que sea demasiado tarde y nos vuelva a tapar el agua.

En el quinto aniversario de la tragedia que sufrió la ciudad durante aquel fatídico 2 de abril de 2013, las heridas de los familiares de las 91 víctimas fatales, aún están abiertas y sangrantes en demanda de memoria y justicia. Cada año que pasa levantan el dedo acusador sobre “las responsabilidades de los gobernantes, frente al ocultamiento de pruebas y las complicidades de ayer y de hoy, que mantienen a nuestra ciudad con el mismo grado de vulnerabilidad hídrica, tal como muestran las últimas lluvias que ya se han cobrado tres víctimas fatales durante la presente gestión”.

Antes de entrar en la entretela de esta investigación, existen hechos del pasado que puedan explicar las razones de un escenario de horror como el que vivió La Plata. La historia siempre acerca datos para comprender las causas de por qué nos puede pasar lo peor. Recuerdo que en una ocasión le pregunté a un intendente del conurbano por qué no se invertía en obras hídricas. Me contestó secamente: “no las ve nadie. Y nosotros tenemos que mostrar gestión para que la gente nos vote”. Allí comprendí que la demagogia era una enfermedad incurable de una sociedad enferma y que terminaría haciendo metástasis en la vida de miles de ciudadanos.

OBRAS INCONCLUSAS E INSUFICIENTES

Patricia Yamuni, que pertenece al grupo de Familiares de Víctimas y Asambleas Barriales de Inundados brindó un testimonio esclarecedor. Con tono de indignación reflexionó “que tanto el gobierno provincial, como el municipal, miran hacia otro lado. Hoy el peligro aún está latente porque los estudios acreditados por la Universidad dan cuenta que La Plata puede volver a sufrir otra tragedia. Tiene que ver con que las obras están inconclusas, a pesar de que la gobernadora María Eugenia Vidal prometió que afines de año pasado con los trabajos realizados se alejaría el peligro de otra catástrofe. No es así. Y es tan grave la situación, que ante una hipótesis de extrema emergencia nadie conoce como se implementaría el plan de socorro que tanto se promociona, pero que la mayoría de la gente no conoce porque se lo difunde solo a través de la página web de la comuna. Se necesitan campañas constantes en los barrios, los clubes, las escuelas, los hospitales y las ONG”, aclaró la entrevistada.

Es público y notorio que por lo ocurrido en el 2013 en La Plata, muchos políticos se fueron divorciando de la gente y terminaron castigados en las urnas por el brazo ejecutor del voto. Uno de ellos fue Daniel Scioli, el hombre que estuvo a un paso de ser presidente. Hoy está refugiado con fueros en el Congreso de la Nación y con la justicia poniéndole el aliento en la nuca. La corrupción siempre mata, por acción u omisión. Y una prueba de ello es lo que ocurrió en La Plata aquel 2 de abril del 2013, cuando el cielo mandó una avalancha de agua nunca vista.

Otro de los acusados por los efectos del desastre meteorológico, fue el ex intendente Pablo Bruera, que con su famoso Código de Planificación Urbana permitió mediante un sistema de manejos inmobiliarios oscuros, que en la ciudad se construyeran cientos de edificios que no hicieron otra cosa que colapsar el sistema de desagües.

De aquel momento a hoy, la gobernadora María Eugenia Vidal tomó el guante y prometió finalizar este año “una parte” de las obras del Plan Maestro Hidráulico de La Plata para evitar nuevas inundaciones.

PUEDE LLOVER MAS QUE EL DIA DEL DESASTRE

Patricia Yamuni, nieta de inmigrantes libaneses, quien vive en 28 entre 57 y 58, una de las zonas más afectadas en su momento, está desencantada de las promesas de los funcionarios. Aquel 2 de abril y en un santiamén, el agua le invadió la casa a una altura de 70 centímetros y perdió todo. Allí quedaron sepultadas las recetas de cocina de su madre, la historia familiar en fotos y los objetos más preciados del pasado.

Afortunadamente, no sufrió pérdidas en vidas, pero de allí en más Patricia se puso al hombro la causa de los inundados y se unió a las asociaciones barriales, las únicas que hoy siguen poniendo el grito en el cielo, en los despachos de la justicia y los funcionarios.

Yamuni dijo que “los informes del ingeniero Pablo Romazzi, especialista en hidráulica y quien hizo un estudio pormenorizado en el 2006, por aquel entonces había advertido que La Plata tenía un alto riesgo de sufrir una catástrofe. Hoy los trabajos realizados por la Universidad de La Plata certifican el mismo diagnóstico y advierten que las lluvias en la región pueden llegar a superar los 550 milímetros, es decir 150 más que los 400 del 2013. También se advierte que esos azotes meteorológicos son con cada vez más frecuentes y llueve cada vez mayor caudal.

Yamini aclaró que “los políticos se excusan hablando de lluvias extraordinarias, pero lo que no dicen es que están previstas y obedecen a un cambio climático que ocurre en todo el mundo. Si hoy las obras en nuestra ciudad están en marcha, es porque hubo 91 muertos. Lo grave es que las denuncias contra Daniel Scioli y Pablo Bruera no han avanzado. Nos desilusiona, porque observamos que hay desinterés en que esto avance y apuro por tapar todo. A la gobernadora María Eugenia Vidal le llevamos nuestra investigación. Con el intendente Julio Garro, hicimos lo mismo. Allí dimos cuenta de todo el recorrido policial y judicial y nuestras vivencias como vecinos. Ni siquiera nos han tenido en cuenta. Los políticos le dan la espalda a quienes les pagamos el sueldo con nuestros impuestos, que cada vez son más caros”.

NO EXISTE UN PLAN DE EVACUACIONES

En lo que tiene que ver con la marcha de las obras, Patricia Yamini añadió que “durante una reunión con Vidal en el 2016 nos aseguraron que los trabajos se terminarían en el 2017 y eso no ocurrió. Las obras son para inundarnos menos, pero no vamos a dejar de inundarnos. La semana pasada cayeron 72 milímetros en dos horas y hubo muchos problemas en los barrios. Muchas zonas se anegaron y creció el peligro por electrocución. Si tomamos algunos ejemplos, en 13 y 48 frente al Palacio de Tribunales, hay afluentes cloacales constantes que ganan la calle porque el sistema está colapsado”.

La entrevistada añadió que “si hoy cayeran otros 400 milímetros como en el 2013, tampoco existe un plan de socorro de dominio público. Hemos hecho un relevamiento por los barrios, donde comprobamos que la gente no tomó conciencia aún que vive en una ciudad inundable. No saben que hacer y a quién recurrir en caso de otro desastre.

Necesitamos un plan de alerta y de conciencia ciudadana, no solo por casos de inundación, sino también por los fuertes vientos que son una amenaza constante. La municipalidad señala que en la página web de ellos está la planificación ante una emergencia, pero si le preguntamos a cualquier persona, les va a decir que no saben que hacer, porque no conocen la metodología. Ni siquiera en los colegios y en los hospitales no están enterados de cómo actuar. El ejemplo hay que buscarlo en lo que ocurrió hace dos años. En esa ocasión hubo una situación de pánico, una falsa alarma que fue difundida a través de las redes sociales. Los propios vecinos hicieron una cadena solidaria, sacaron a los chicos de los colegios y se fueron a guarecer a sus casas. Afortunadamente no pasó nada. Lo único que hace la comuna es extremar las medidas de limpieza en las calles cuando el pronóstico advierte de alertas meteorológicas. Sabemos que existen censores en los arroyos que advierten hasta cuanto pueden crecer los caudales, pero la población no lo sabe. Lamentablemente, todo este problema se choca con el negocio inmobiliario. Si hacés público por ejemplo que parte de Barrio Norte es zona inundable, todas las propiedades pasan a valer la mitad. Hay que elaborar un plan integral para articular adecuadamente el Código de Ordenamiento urbano. Esta gestión ya tiene tres muertos y el cielo en cualquier momento puede volver a jugarnos otra mala pasada”.

RADIOGRAFIA DE UN DESASTRE QUE AUN DUELE

Según un estudio que elaboró en su momento el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata (UNLP), la amenaza natural tuvo consecuencias dramáticas el 2 y el 3 de abril de 2013 por la negligencia humana.

Para que el lector pueda revivir aquel momento, resultaron inundadas 3500 hectáreas, murieron al menos 91 personas y fueron damnificadas unas 190 mil cuyas pertenencias y recuerdos personales quedaron sumergidos bajo el agua. Ese día las alarmas no funcionaron y ni siquiera fue emitida una alerta meteorológica por tormentas severas.

Además, las acciones desplegadas a nivel local en pos del auxilio fueron tardías, caóticas e insuficientes, señaló el informe. Pablo Bruera, entonces intendente de La Plata, se encontraba de vacaciones en un coqueto club de playa en Brasil. En una maniobra vergonzosa de ocultamiento de la situación, se trató de engañar a la población por las redes sociales con una foto vieja del jefe comunal, señalándose que estaba repartiendo agua por los barrios. Pero la mentira tuvo patas cortas y Bruera terminó pagando el costo político por su ineficacia.

La inundación se generó porque las redes de desagües pluviales no estaban en condiciones de conducir los excedentes generados por las tormentas. Sobre todo las aguas de los arroyos Pérez y Regimiento, que, cuando hay lluvias, se escurren por la superficie a través de las calles del entramado urbano.

Las horas de mayor inundación en el interior de las viviendas fueron entre las 19 del 2 de abril y las 2 del día siguiente. El agua permaneció entre 7 y 17 horas, de acuerdo con la zona: las más afectadas fueron Tolosa, Ringuelet, Plaza Belgrano, San Carlos y La Loma. La corriente evolucionó de Sur a Norte. El estudio de la UNLP advirtió que si bien las lluvias tuvieron una magnitud sin precedente, no existía un sistema de alerta específico para la ciudad. Además, “las obras hidráulicas no crecieron en la misma medida que los emprendimientos urbanos”.

Los especialistas explican que el viejo plan de infraestructura de 2010 hubiera permitido disminuir considerablemente el tiempo de permanencia del agua, pero nunca se llevó adelante y por esa razón se perdieron 91 vidas. Lo más patético fue que el por entonces gobernador bonaerense Daniel Scioli le transfirió toda la culpa de lo ocurrido al “diluvio sin precedente”.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Además, fue declarado personalidad destacada del periodismo por el Concejo Deliberante de La Plata. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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