Iván Noble: “Hay canciones que se cuelan en el cariño de la gente”

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El cantante examina el paso del tiempo sobre sus canciones. Además, revela sus gustos literarios y cinematográficos como una manera de nutrir su método compositivo.

Tras recorrer todo el país con las canciones de su último álbum -“Perdido por Perdido”-, Iván Noble elabora una historia clínica sobre su obra y analiza la mutación en su faceta compositiva desde Caballeros de la Quema hasta su proyecto solista.

“No soy muy amigo de los aniversarios, pero resulta que en 2016 cumple dos décadas mi primer disco. Tengo diez álbumes de estudio: son muchas ideas que atraviesan el tiempo. Es mi legado”, recuerda el vocalista.

¿Hay algún objetivo que aún anheles cumplir?
Si, mejorar mi manera de componer para otorgarle otra impronta a mi mensaje. Agradezco muchísimo editar tanto material. Actualmente, trabajo en un nuevo elepé. Todos los álbumes son fotos personales de mi vida. Por cada uno de ellos saco la cara para defenderlos. Estoy orgulloso. El único deseo de quienes hacemos música es desarrollarnos tanto en el aspecto letrístico como el vocal. Mi labor me satisface pero no estoy conforme. Quiero ampliar mi discografía con mejores canciones.

“Sin colgar guirnaldas ni tirar cohetes, porque se me da la gana nomás, suelo brindar shows para reinterpretar mi trabajo con gemas de absolutamente todos mis larga duración. Algunas de ellas, hace años no salen al escenario. El desafío es reencontrarnos, ver si me reconocen o me cierran la puerta en la cara”, confiesa el cantautor durante una entrevista con el programa radial “RockoSapiens” de FM 97.7

¿Qué sentimientos despierta ese viaje hacia el pasado?
Cariño, ternura y respeto. A las que respeto mucho y me gustan son las que todavía me quedan bien, las que supongo que todavía puedo salir a cantar sin ponerme colorado. Es como mirar fotos viejas. Mirar discos añejos, sobre todo si tienen muchos años, es como recordar cuando tenías veinte, ni más ni menos.

¿Escuchas tu propia producción?
Sí, suelo hacerlo. Es una estrategia un poco cruel, pero es la única manera.

¿Te resulta difícil elegir las canciones que integran tus conciertos?
No es sencillo. Lamentablemente, quedan muchas afuera. Las que componen la lista son las que mejor se llevaban entre sí. Además, son las más representativas. Por esa razón, intento rotar. La variación ocasiona una frescura en el espectáculo.

Tanto en tu etapa con Caballeros de la Quema como en tu faceta solista, creas muchos hits, ¿te condiciona a la hora de componer?
No creo tener tantos. Con Caballeros hay uno hiper-popular: “Avanti morocha”. Luego, dos o tres bastante recordables y, como solista, tres o cuatro. Pienso en “Olivia”, en “Un minuto antes” o en “El chico de los mandados”. No soy un tipo que por cada disco tiene temas populares. Creo que la gente capaz de componerlas tiene un don; Como los Auténticos Decadentes o Andrés Calamaro, por ejemplo. Son tipos realmente hiteros. Pero el cantautor no necesita todo el tiempo de eso. Por suerte, hay canciones que se cuelan en el cariño de la gente sin sonar mucho en la radio.

Sos un lector voraz, ¿existe influencia de los textos en tus escritos?
Me gusta leer mucho. Ahora, si digo que estoy influenciado por escritores como Hemingway, Henry Miller, Bukowski, Cheever es un acto muy imprudente. Entonces, más que reconocer una influencia prefiero definirme como un artista que utiliza los libros como un recurso donde obtener información, experiencia y conocimiento. Después, no puedo afirmar si es perceptible en mis letras. tal vez se notara más en la primera época de Caballeros. Así como la novela realista, sucia, americana…pero ahora no lo creo.

¿Qué rol juega el cine?
Uno muy similar. Consumo mucho lo americano: Coppola, Scorsese…los clásicos. Directores norteamericanos independientes como Jarmusch o De Palma. Amo el cine de los `50. John Huston es mi favorito. Suelo seguir actores y tengo épocas: veo a Clint Eastwood, Al Pacino o a Humphrey Bogart. Voy así como por clubes.

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