Jorge Joury: “Explotó el verano en Pinamar”

Compartir

Pinamar ha recuperado el esplendor de otras épocas.Miles de turistas han llegado para disfrutar de las fiestas de fin de año.

“Hace rato que no vemos tanta gente, lo que preanuncia una buena temporada” le dijo a Diario Full la propietaria del balneario Perico Beach. Con la mayoría de sus paradores totalmente remozados y con amplias comodidades, las playas muestran un marco pocas veces visto. También hay que decir que los precios han sido reajustados moderadamente con respecto al año anterior, apenas un 15%.

Otra de las sorpresas es que este año, la despedida del 2017 frente al mar será distinta, con cero pirotecnia. El municipio decidió decirle adiós a las ruidosas baterías de fuegos de artificio y hasta a las inofensivas estrellitas que agitaban los niños. La prohibición de venta y, ahora también, de uso ya es total y se advirtió entre Nochebuena y Navidad, con una madrugada casi sin estruendos, no hubo que lamentar un solo caso de heridos por quemaduras.

El concejal Rafael De Vito (h.), autor del proyecto de ordenanza aprobado por el Concejo Deliberante “reveló que en el distrito se estaba jugando con fuego”. Ahora lo que se busca es preservar la integridad de las personas y, al mismo tiempo, atender reclamos de proteccionistas de animales, además de evitar incendios en una zona plena de vegetación que puede arder sin freno ante la menor chispa. De Vito sostuvo que “en cualquier momento íbamos a tener una tragedia, debido a la cantidad de bosques que tenemos, que rápidamente pueden convertirse en pasto de las llamas”.

Pinamar no está solo con estas medidas. Hace una semana se tomó similar decisión en el Partido de la Costa, con lo que se continúa el camino que hace dos años emprendió el partido de General Alvarado (Miramar, Mar del Sud), uno de los primeros en establecer un régimen de “pirotecnia cero”. Otros distritos , que llegan a más de una decena en territorio bonaerense, han impuesto distintas restricciones. En algunos casos, sobre la venta en general de estos productos, y en otros, con límites según dimensión y alcances de bengalas y pequeños explosivos autorizados.

La instrumentación de estas medidas se tradujo en una notoria merma de heridos en las guardias hospitalarias de las localidades de la región. En el caso de Pinamar, por ejemplo, no hubo ni un solo afectado. “Pasamos de tres casos de quemados el año pasado a cero en esta oportunidad”, reveló el director del hospital municipal, Pablo Zenón, que estuvo a cargo del servicio de guardia de emergencias.

En Pinamar regía desde 2015 la prohibición de venta. Aquel proyecto iba por la restricción total, pero el entonces intendente Pedro Elizalde vetó parcialmente la ordenanza y autorizó el uso. Cambio de gestión de por medio, el Concejo Deliberante aprobó ahora la prohibición absoluta. “Hay que ver una foto aérea de nuestro distrito, dominado por bosques, para darse cuenta del riesgo que estábamos corriendo con tanta pirotecnia lanzada al aire”, ejemplificó el concejal De Vito.

Los espectáculos de fuegos artifIciales en Pinamar tienen una historia prolongada. Se inauguraron a principios de la década de los años 90. Vecinos recuerdan que cada inicio de año y sin medir costos económicos, los empresarios Oscar Andreani y el tristemente célebre Alfredo Yabrán competían en ver quién iluminaba más el cielo de la costa. Poco a poco, se sumaron los paradores de playa ante la cantidad de público que se acercaba a brindar frente al mar para ver el espectáculo. También el municipio invirtió en el rubro, hasta que el actual intendente, Martín Yeza, dijo basta. “Lo que ahorramos en fuegos artificiales nos amplía presupuesto para colonias de vacaciones”, dijo el jefe comunal.

Prohibida la venta, pero todavía autorizado el uso, en el frente de costa pinamarense se continuó con la tradición hasta el año pasado. Las mechas se encendían en los paradores a la una de la madrugada , para dar tiempo a que las familias llegaran con sus botellas y copas tras un primer brindis hogareño de medianoche.
Adriana Mèndez, una de los propietarios del balneario Perico Beach, parador de los más concurridos, manifestó que ya no habrá más shows de fuegos. “Hay gente que nos dice que lo lamenta, porque era algo muy vistoso y tradicional, pero este Año Nuevo será sin cielo iluminado. Nunca pasó nada, pero era un peligro para el bosque”, detalló.

La experiencia durante esta Navidad fue buena. Los propios vecinos reconocen que en Pinamar casi no se oyeron estruendos. No obstante, el punto más conflictivo fue la vecina localidad de Ostende, con mucho residente y venta ilegal que es difícil de controlar. El municipio habilitó la línea telefónica 147 para denunciar el uso de pirotecnia, pero aún no se labraron infracciones.

“Igual ha sido un gran avance porque por fin se logró prohibir también el uso, y con el tiempo la costumbre pronto va a cambiar”, opinó Carolina Estanga, miembro de la ONG Patitas Pinamar, que trabaja en el rescate y cuidado de perros de la calle. “El paso fundamental ahora es que el municipio controle y que se haga difusión para que todos los turistas que lleguen sepan que aquí ya no se puede usar ningún tipo de pirotecnia”, agregó.

Una parte del problema asomó la última semana del otro lado de la ruta 11,. Fue en un hipermercado que está casi frente a Cariló, pero en jurisdicción de General Madariaga, distrito en el que también se aprobaron límites para la comercialización de pirotecnia. Autoridades de Pinamar formalizaron un reclamo ante la cadena comercial y lograron que se levantara el puesto que, en la playa de estacionamiento, ofrecía hasta potentes baterías de fuegos artificiales que cuestan más de $ 10.000 cada una.
Directivos de empresas del rubro se comunicaron con autoridades municipales con intención de revisar la ordenanza en función de la posible pérdida de puestos de trabajo en las fábricas de pirotecnia. “Más se puede perder con los riesgos de su uso”, fue la respuesta.

En lo que tiene tiene que ver con los precios de temporada, la oferta es más tentadora que otros años. Apenas sufrieron un reajuste del 15%. Por todo el mes de enero, una sombrilla en los paradores oscila en $9.000 y para febrero $7.300, en tanto que una carpa por el mismo período, cuesta entre $19.500 y $ 20.000 y en febrero $ 11.500, Los alquileres de casas, de acuerdo a la ubicación y las comodidades, van de los $90.000 a los $190.000 por todo enero. Y los departamentos. también teniendo en cuenta las habitaciones y la cercanía del mar, entre $70.000 y $120.000 por el mismo período.

Para comer en los paradores, hay que prever que una gaseosa cuesta $45, al igual que un agua mineral. La cerveza de litro $ 130, en tanto que la pinta de medio. está en $70, Una porción de papas fritas cuesta $100 y la de rabas $220. La hamburguesa completa que viene con huevo, jamón. queso, tomate y fritas, $180, en tanto que la común se vende a $120. Una jarra de clericó, cuesta $220. Una milanesa de pollo de ternera o pollo al plato con fritas oscila en los $ 170 y la napolitana a $190. Un plato de merluza a la romana con fritas, alcanza los $200, en tanto que un café cuesta $45. con leche $60 y cada media luna $15. El verano arrancó con todo, aunque aún hay vecinos que se quejan señalando que el municipio debería pasar más seguido la máquina por las calles de tierra de la zona del golf viejo para emparejarlas un poco, frente a la gran cantidad de pozos que hay que sortear.

Por Jorge Joury, desde Pinamar.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

Compartir

Comentarios